
Fue hace unas semanas en un foro de directivos cuando apareció de nuevo en público con varios kilos menos y luciendo una barba más que favorecedora. Entonces ya hacía varios meses que Rodrigo Rato había dejado su cargo en el Fondo Monetario Internacional y simplemente se dedicaba a los negocios y a disfrutar del amor. Un amor por una periodista 20 años más joven.
En lo últimos días se han publicado las fotos que confirman la relación entre el ex ministro Josep Piqué y la jefa de informativos de Antena 3, Gloria Lomana. De nuevo, él le saca cerca de dos décadas. Y no es el único. Actores, empresarios, políticos... la lista de hombres que sobrepasan los 50 y deciden emprender una nueva vida en pareja con mujeres de poco más de treinta crece día a día.
¿Por qué los hombres maduros son tan interesantes para muchas mujeres?
Dicen los psicólogos que el desarrollo profesional de la mujer y los cambios sociales de las últimas décadas (parejas cada vez menos estables, maternidad muy tardía, nuevas estructuras de familia...) han provocado que muchos hombres de entre 30 y 40 años sufran el síndrome de Peter Pan. Se convierten en eternos adolescentes preocupados sobre todo por cambiar de coche, coleccionar muñecos de alienígenas o quemar la noche. Las mujeres por el contrario, crecemos de manera diferente y cuando dejamos de jugar con muñecas, lo dejamos de verdad.
Es curioso como la sociedad sigue asociando una relación de este tipo con intereses espurios. Está con él por dinero, por un buen trabajo, por poder... y a veces es mucho más sencillo. A veces es amor. Porque después de un montón de tiempo buscando entre tipos con los que no te entiendes encuentras a alguien para quien la carrera profesional ya no es prioritaria y que está dispuesto a apoyar la tuya, alguien para quien el mayor objeto de deseo no es el último modelo de Harley sino tu, alguien que ha aprendido a escuchar y con quien puedes hablar, alguien que no pretende romper el record mundial de polvos en un fin de semana sino hacerte disfrutar.
El problema es que la madurez no siempre la dan los años. A veces, la encuentras en alguien que apenas ha sobrepasado los 40 y otras tienes que irte mucho más allá.












