martes, 16 de diciembre de 2008

MADUROS



Fue hace unas semanas en un foro de directivos cuando apareció de nuevo en público con varios kilos menos y luciendo una barba más que favorecedora. Entonces ya hacía varios meses que Rodrigo Rato había dejado su cargo en el Fondo Monetario Internacional y simplemente se dedicaba a los negocios y a disfrutar del amor. Un amor por una periodista 20 años más joven.

En lo últimos días se han publicado las fotos que confirman la relación entre el ex ministro Josep Piqué y la jefa de informativos de Antena 3, Gloria Lomana. De nuevo, él le saca cerca de dos décadas. Y no es el único. Actores, empresarios, políticos... la lista de hombres que sobrepasan los 50 y deciden emprender una nueva vida en pareja con mujeres de poco más de treinta crece día a día.


¿Por qué los hombres maduros son tan interesantes para muchas mujeres?

Dicen los psicólogos que el desarrollo profesional de la mujer y los cambios sociales de las últimas décadas (parejas cada vez menos estables, maternidad muy tardía, nuevas estructuras de familia...) han provocado que muchos hombres de entre 30 y 40 años sufran el síndrome de Peter Pan. Se convierten en eternos adolescentes preocupados sobre todo por cambiar de coche, coleccionar muñecos de alienígenas o quemar la noche. Las mujeres por el contrario, crecemos de manera diferente y cuando dejamos de jugar con muñecas, lo dejamos de verdad.

Es curioso como la sociedad sigue asociando una relación de este tipo con intereses espurios. Está con él por dinero, por un buen trabajo, por poder... y a veces es mucho más sencillo. A veces es amor. Porque después de un montón de tiempo buscando entre tipos con los que no te entiendes encuentras a alguien para quien la carrera profesional ya no es prioritaria y que está dispuesto a apoyar la tuya, alguien para quien el mayor objeto de deseo no es el último modelo de Harley sino tu, alguien que ha aprendido a escuchar y con quien puedes hablar, alguien que no pretende romper el record mundial de polvos en un fin de semana sino hacerte disfrutar.

El problema es que la madurez no siempre la dan los años. A veces, la encuentras en alguien que apenas ha sobrepasado los 40 y otras tienes que irte mucho más allá.

domingo, 14 de diciembre de 2008

ORGULLO Y PREJUICIO


Al final va a resultar que FHMP me quiere un poco o al menos, eso deduzco cuando el pobre se traga estoicamente a mi lado las seis horas completas de “Orgullo y Prejuicio” versión BBC. O sea, la mejor del mundo.

Claro, no es lo mismo comentar la gloriosa salida del lago de Colin Firth/Mr.Darcy con una amiga que con él, que se limita a gruñir ante mis observaciones más que detalladas sobre como se pega la camisa a su torso o la pinta tan estupenda de las piernas bajo los pantalones mojados.

Sin embargo, entre mis babeos y sus bostezos, se planteó un debate de cierto interés. Antes que nada y para aquellos que no conozcan la historia, esta se resume en la lucha entre las convenciones sociales y el amor verdadero (original, eh?) e implica un puñado de personajes que no son lo que parecen e historias entrecruzadas. Pues bien, justo en el momento en que tras declararse a Elisabeth y ser rechazado por un montón de motivos que se resumen en uno, ser un capullo, el orgulloso Darcy le escribe una carta explicándole algunos pasajes de su pasado y corre a hacerse el encontradizo en el bosque para dársela, FHMP abrió los ojos y soltó:

- Anda que soy yo ella y para ratos la leo.
- ¿Cómo?.- dije yo.
- Pues eso, que ya le vale. Que el tío le ha dicho una sarta de barbaridades que no veas y ella va y le coge la carta. Para ratos yo.

Joer. Y en ese momento, pensé que con una frase, FHMP se cargaba la novela entera, todas la historias del mundo que han prosperado gracias a segundas oportunidades y por extensión me condenaba a mi a convertirme en una Darcy versión femenina, despreciada cualquier día de estos virtud a mi reconocida incontinencia verbal y lo peor de todo, sin posibilidad de redención!!!.

Para acabarla de arreglar, mientras me comprendía el alcance del tema, me di cuenta de que el hoyito de la barbilla de FHMP es clavao al de Colin Firth. Así que volví a la carga.

- Quieres decir que ella no debería darle una segunda oportunidad?
- No.
- No? Por qué no?
- Pues porque no. Porque él le ha dicho cosas muyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy gordas y eso no se arregla con una cartita.

Joer. Y yo que me he pegado toda la vida disfrutando y dando segundas, terceras y hasta séptimas oportunidades. Y vale que hay gente que no merece ni siquiera la primera, pero todos tenemos días malos y meses aún peores, todos hemos metido la pata y nos hemos equivocado y casi todos hemos tenido la suerte de contar con otras oportunidades para remediar en lo posible el roto. Incluso Darcy. Y precisamente si Darcy que es la cumbre de la soberbia y el orgullo fue capaz de reblar por amor... como no vamos a hacerlo los demás?



jueves, 11 de diciembre de 2008

COMO SI NUNCA HUBIERAMOS APRENDIDO NADA


A veces pasan cosas raras.
El problema es que habitualmente las ven muchísimo antes los que nos rodean que nosotros mismos, cegados, supongo, por eso que llaman amor.

Si hay un papel difícil en toda esta película de las relaciones personales, este es sin duda el de mejor amiga/o. Mirando los toros desde la barrera, pero con suficiente conocimiento del torero como para prever sus movimientos y al mismo tiempo, dotada de un sexto sentido para saber si el toro saldrá o no bueno. En el fondo importa poco, porque durante un tiempo el torero no ve más allá de sus narices o mejor dicho, de los cuernos de toro. Cuando llega el revolcón o la cornada, ahí está la amiga saltando al ruedo para ayudarnos a recoger los pedazos. Y ella si que no suele fallarnos.

El problema surge cuando a veces, muchas veces últimente me temo, no puedes quedarte en la barrera. Cuando ves que el tipo que ha elegido tu amiga es un jeta que la está chuleando y que le va a dar muy mala vida, cuando piensas que el novio de la otra es un lastre con el que, como no se espabile y le de puerta, va a tener que cargar de por vida o cuando te das cuenta de que el rollo de la tercera sigue mareándola sin saber lo que quiere a pesar de que hace un montón de meses que andan juntos.

Si hablas, mal. Te van a llover hostias seguro, porque ella no ve mas que la parte positiva. Si te callas, mal también, porque al fin y al cabo es tu amiga y te jode ver como se está metiendo en un charco en el que posiblemente termine ahogada. Si lo intentas sutilmente, ella deduce que al pobre le has cogido manía. Y si es él el que se da cuenta, no te preocupes que se lo currará a base de bien para ponerla en tu contra.

Y lo peor de todo es que nos pasamos la vida cambiando de papel. Ahora torero, ahora amiga. Ahora amiga, ahora torero. Y estemos donde estemos seguimos metiendo la pata exactamente igual. Como si nunca hubieramos aprendido nada...

CUADROS, CUADROS, CUADROS.

Cuandomequieras me pone deberes y yo, que soy muy disciplinada, pues los hago. Me pide que cuente que cuatro cuadros colgaría de las paredes de mi casa, supongo que si estuviera forradísima y pudiera elegir. Y por más que le doy vueltas, creo que seguiría teniendo lo que tengo ahora.

Yo creo que las obras de arte tienen que estar en los museos y que la entrada a estos debe ser gratuita. Así que si tuviera millones y millones lo que haría sería volver una y otra vez a París y pasar un ratito cada día en D´Orsay. O me permitiría el lujo de tirarme las semanas que me diera la gana en Londres e ir un ratillo cada día al British para mirar a gusto los relieves persas.

Como alguno puede pensar que con esto pretendo escaquearme, ahí va mi elección, aunque algunos no son exactamente cuadros:

1. TECHUMBRE MUDEJAR DE LA CATEDRAL DE TERUEL. La descubrieron por casualidad, hacer relativamente pocos años y fue una sorpresa. De repente se encontraron con un mundo entero de caballeros, damas, artesanos y guerreros reproducidos con todo detalle. Mi escena favorita, la que muestra dos amantes en una camita.
De ella tengo una pequeña reproducción de una de las tablillas de oficios.




2. LA PORTADA DE SAN JUAN DE MOARVES, en Moarves de Ojeda, Palencia. Por la perfeccion de la obra y por como el tiempo la ha respetado, porque casi nadie se pierde por Palencia para encontrarla (menos en noviembre) y porque esa fachada tostada por el sol de invierno forma parte de un momento especial en mi vida. Y porque supongo que será dificil volver a verla.
De esta tengo fotos y recuerdos.



3. LA GUERRA CIVIL de Pepe Cerdá. Porque sí, porque no puedo dejar de mirarlo, porque tengo una reproducción cutre que una vez regaló un periódico y porque con este cuadro me pasa como con "Luna de Lobos" de Julio Llamazares, que las palabras o la imagen son capaces de trascender y calarte la piel como el frío, la lluvia y el miedo cala a sus personajes.




4. CUALQUIERA DE LOS CUADROS DE FRANCIS BACON, pero en especial este, el del Museo Thyssen en Madrid. Porque me perturba, me desasosiega y siempre me hace pensar en vidas paralelas, verdades a medias y futuros que ya no lo son.





Y llegados aqui, soy incapaz de pasarle el marrón a nadie. Así que invito cortesmente a los visitantes habituales a que se mojen y opinen. Sobre todo, los que nunca escriben nada y luego me llaman por teléfono para largar. Y si, querido, tu también.


miércoles, 10 de diciembre de 2008

ANGEL DE LA GUARDA. Segunda Parte




Hace tres años, cuando vine a vivir aquí, cambié mi puntito amarillo de catorce años y ningún problema por un coche decente, que al menos, tuviera aire acondicionado y me permitiera pasar de 140 sin ir de extremo a extremo de la autovía.

El lunes, previendo la que se avecinaba, comí con horario francés y me lancé a la carretera dispuesta a ser más lista que nadie y dejar atrás a toda la turistada que bajaba de las estaciones de esquí.

A los 20 kilómetros, noté que el coche empezaba a flojear. Pisaba a fondo y aquello no se revolucionaba. En la primera cuesta, en plena caravana ya, el pobre coche iba más ahogado que yo misma por las cuestas de Toledo y a duras penas pude llegar a una gasolinera. Ahí dijo, no puedo más.

Así que ahí estaba yo, como una gilipollas madre. En plena operación retorno, parada en medio de una gasolinera con un coche lleno de verduras y botellas de vino de la huerta paterna, rosquillas y bizcochos de mi madre y que se negaba a dar un paso más. Llamé a mi asistente automovilístico (Papá otra vez, ¿Qué pasa?) y raudo y veloz acudió al rescate.

Antes, cuando se paraba el coche, se apretaban tres tuercas o se hacía un apaño con el cinturón y aquello andaba. Ahora, o lo conectas a un ordenador o no hay dios quien lo mueva. Así que mi santo padre se ofreció a acercarme a la primera ciudad civilizada para coger un tren o un autobús.

Aún no habíamos avanzado 10 kilómetros cuando nos dimos de frente con el caos más absoluto. Cientos y cientos de coches parados en pleno puerto, kilómetros y kilómetros de retención.

Tuvimos la buena suerte de llegar al atasco justo en la última salida posible antes de entrar definitivamente en el puerto, así que viendo el panorama aprovechamos la primera oportunidad para volver a casa y esperar pacientemente. A las once de la noche, el colapso continuaba. Recorrer 40 kilómetros les costó a algunos más de cinco horas, mientras decenas de coches quedaban muertos en los arcenes con el embrague destrozado.

Esta mañana he madrugado un poco más y he bajado tranquilamente dormitando en el autobús por un carretera vacía, mientras pensaba que hubiera pasado si en vez de dejarme tirada en la gasolinera, el coche decide no andar más en pleno puerto, si en vez de llegar al atasco en el punto justo donde había una salida, lo hubiéramos hecho minutos antes o minutos después…

Así que he pensado llamar a la DGT y ofrecerles que subcontraten a mi angelito. Pero bien pensado, con lo que ha currado el pobre, mejor dejarlo descansar…


martes, 9 de diciembre de 2008

ANGEL DE LA GUARDA. Primera parte.


Cuando más vieja me hago más consciente soy de que tengo un ángel de la guarda y que el pobre, últimamente curra como un minero.

Buena prueba de ello es todo lo que me ha pasado este puñetero puente, que pasará a los anales de mi historia personal como una sucesión de pifias impresionantes.

La primera nada más llegar a mi casa en un pueblo del pirineo. Cerrada desde hace tres semanas, aquello parecía el polo norte. Justo mientras me peleaba con la caldera para encender la calefacción, oigo al fondo del pasillo, en una habitación que solo utilizo cuando hay visitas un ruido impresionante. Dice mi dentista, y lo suscribo completamente, que soy tan grande como cobarde.
Joer.

Desde ladrones a zombies, pasando por Freddie Krugger o un comando de terroristas islámicos. En un segundo desfilaron por mi cabeza todas las posibilidades de seres terroríficos que podían haber acampado en mi casa mientras yo estaba fuera y que esperaban para rebanarme el cuello en la habitación del fondo. Me armé con un bordón comprado en un arrebato de autenticidad en una excursión a Tahüll antes de descubrir los bastones telescópicos de montaña y me lancé al fondo del pasillo.

Increíble.

El radiador se había caído de la pared, en la que solo quedaban los dos agujeros monumentales en el lugar donde iban los soportes y los ladrillos detrás.

Yo flipaba.

Porque dejando a un lado el susto y el acojone, el puñetero radiador se podría haber caído en cualquier momento de estas tres semanas, o de los tres años que llevo usando la casa solo para los fines de semana. Pero no. Tuvo que caerse justo cuando yo estaba en casa, preparada con el barreño para recoger el agua que pudiera salir y lista para llamar a papá (si, papá, ¿Qué pasa?) para que viniera a solucionarme el desaguisao.

Y lo más curioso es que justo en ese momento, mi vecino del despacho de enfrente volvía a toda prisa desde Lanzarote porque un escape había inundado por completo la planta baja y el garaje de su casa. Siniestro total.

¿Os quedan dudas? Pues mañana os sigo contando.

jueves, 4 de diciembre de 2008

PASIONES


Me pasan el soplo de un outlet de zapatos de primerísimas marcas mega-mega rebajados y ahí que me voy. Entre las cosas que más me gustan en esta vida (desayunar en la cama un domingo con lluvia, las tormentas de verano, el olor de FHMP, los libros de arte, el chocolate con pasas o conducir por carreteras de montaña sin prisas y cantando), están los zapatos. Y a poder ser con tacón, con mucho tacón.

Yo nací en los 70. Eran años en los que las vacas empezaban a engordar, pero nuestros padres tenían todavía en la cabeza el hambre de la postguerra y el esfuerzo diario de jornadas de diez horas por cuatro pesetas. Así que los niños de entonces heredábamos la ropa y los libros del colegio de hermano a hermano y jugábamos en la calle con balones, recortables y poco más.

En aquellos años las abuelas tejían jerseys de ochos o rayas que siempre picaban y las madres cosian la ropa de los niños, a ser posible conjuntando la falda escocesa con los pantalones cortos del hermano pequeño. Todo, sacado de un retal. Cada otoño, mi abuelo me compraba unos zapatos. Un año eran azules y el siguiente marrones, pero siempre el mismo modelo de Kickers que llevé desde los 6 a los 14 años. El mismo modelo horroroso de zapatón con cordones que llevaba con pantalones, con faldas o con vestidos, mientras veía a las demás con aquellas bailarinas o merceditas de niña.

Así que a la que pude, comencé a comprar zapatos. En viajes, por necesidad, por impulso, por capricho, porque sí. Porque los zapatos pueden llegar a ser obras de arte y porque a veces, el buen humor en un día negro te lo dá, milagrosamente, el subirte a un tacón de diez centímetros.

Y el placer, que quereis que os diga, se multiplica exponencialmente cuando consigues piezas que marcan casi 200€ por poco más de 20. Pedazo de invento los outlets, sobre todo, en rebajas.

Y vale, será una frivolidad, pero ¡que leches! no se puede ser sublime y profunda siempre.


pd. Por cierto, me llevé dos pares... y estoy pensando que igual vuelvo mañana...

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miércoles, 3 de diciembre de 2008

SIGUE NEVANDO

Lo que tienen los amigos, los buenos amigos, es que hacen lo imposible por conseguir que los deseos se hagan realidad... aunque sea realidad virtual.
Llevo dos días recibiendo mensajes y fotos. Gracias de Verdad.
Por una razón obvia que descubrireis entre la nieve, he elegido colgar estas que S. me mandó anoche.

El bajón se me ha pasado. Ahora, estoy verde de envidia.




¿A que posa como una modelo? No es porque sea medio mía, pero... a que es genial!

lunes, 1 de diciembre de 2008

PÉRDIDAS


Apenas acababa de llegar al trabajo esta mañana cuando me llamó mi madre para decirme que en casa nevaba a todo nevar.

Subí la persiana del depacho y vi lo de siempre, coches, niebla y prisas.

Y cogí el teléfono y volví a llamarla solo para que me contara que la nieve seguía cayendo, que los árboles estaban ya blancos y que mi padre, que pensaba subir al monte a coger arañones había decidido quedarse en casa.

Volví a mirar por la ventana. Más coches, más niebla. Y estuve a punto de inventar una excusa, coger el coche y salir pitando hacia el norte a encontrarme con la nieve y con todo lo que había dejado atrás.

Me rescató de la nostalgia la primera alerta de agenda con las reuniones del día, que fui enlazando una tras otra, sin tiempo para pensar más. Hasta que después de comer por fin he tenido tiempo para darme una vuelta por otros blogs y he visto en el de Amparito, Oroel nevado.

Y será porque he tenido una mañana de esas cafres en las que te crecen los problemas o porque es lunes o porque simplemente me tocaba hoy uno de esos días de bajón, pero no he podido evitar pensar en todo lo que he ido dejando atrás estos años. Y he echado cuentas de todo lo que he ido perdiendo en cada mudanza, como cada cambio de vida ha sido una renuncia constante a sentir la nieve en la cara, a salir al monte con la perra cada día, a escuchar con mi padre como fermenta el vino, a vivir la vida de otra manera.

Y he pensado llamar a mi sentido común externo que se llama María y es mi mejor amiga para que de un grito me bajara a tierra de nuevo, para que me recordara que yo elegí esto, que quise romper con todo y empezar una vida nueva, que sin prisas ni agobios me ahogaba en el aburrimiento y que al fin y al cabo todo lo que soy es porque yo lo he querido.
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Pero en vez de eso, he buscado la foto que me hace sonreir siempre (la teneis aquí abajo), he puesto a calentar leche con cola cao y aprovechando que hoy estoy sola en casa, me voy a meter ya, si YA, en la cama. Con un novelón de Jane Austen, de esos en los que nunca pasa nada, con música bajita y pijama de franela. Porque gracias a Dios, lo mío con lo nostalgia es todavía una luna de miel y con un par de trucos los momentos chungos se transforman en pequeños placeres de invierno.
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Felíz noche a todos.
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pd. A que es una preciosidad???

VAQUEROS Y HOMBRES


Hay quien piensa que hoy en día, cumplidos los 30 y tal y como está el mercado de segunda, tercera, cuarta o quinta mano, encontrar pareja es algo parecido a entrar en una tienda de vaqueros y empezar a probarse. Cuestión de tiempo.

Claro que a pesar de la oferta interminable en patrones, colores, lavados y precios, algunos saben cual es su talla, que hechura les sienta bien y cuanto están dispuestos a gastar y otros no.

La imagen me viene a la cabeza cuando veo en un zapping del corazón a una pseudo famosa, hija de un difunto presentador de los inicios de la televisión pública española que presenta a su nuevo novio con un "Es un amigo especial, el tiempo dirá". Y miro a la chica, posiblemente recauchutada de nuevo y embutida en una mini mini falda en noviembre, sonriendo felíz agarrada al típico maromo de gimnasio diez años menor que ella. Y pienso, no rica, no. No hace falta que te lo diga el tiempo, te lo puedo decir yo. No llegais ni a Navidad. Y ojalá me equivoque porque la chica con treinta y muchos años a cuestas y otros tantos novios fotocopiados en su curriculum ha llegado a caerme bien. No puedo evitarlo. Me inspira la misma ternura que esos gatitos indefensos que malviven en los basureros.

Partiendo de la base de que leches nos las hemos llevado todas, no deja de sorprenderme la facilidad que algunas mujeres tienen para ilusionarse, pero ilusionarse de verdad, con el primer tipo que se cruza en su vida. Como si compraran los vaqueros por correo, sin mirarse el catálogo y encima se quedaran con el primer paquete que trajera el cartero, sin comprobar siquiera si las destinatarias son ellas o la vecina del quinto.

Vale que el amor es en gran medida cuestión de suerte y en otra parte similar, de currárselo cada día. Pero digo yo, y podeis llamarme carca, antigua y lo que os parezca, que antes de cambiar de pantalones cada dos meses podrían al menos mirar los escaparates, darse una vuelta por la tienda y elegirlos un poco, no?