martes, 29 de julio de 2008

UNA HISTORIA DE AMOR EN INTERNET


La historia es más que simple. Una tarde, en la línea 5 del metro de Nueva York, un hombre se fija en la chica que viaja en el mismo vagón. La mira, no puede dejar de mirarla y cuando ella baja en su estación, su imagen ha quedado para siempre grabada en la retina de él.

Como es un hombre del siglo XXI, en vez de quedarse hecho polvo en el sofá suspirando por lo que no pudo ser, crea una web en la que dibuja a la chica, cuenta todos los detalles que recuerda y pide ayuda para localizarla. La red se pone en marcha y en apenas dos días consigue su nombre, dirección y teléfono.

Ella, alertada por algún amigo (posiblemente el mismo que facilitó los datos al chico), lo espera. Se conocen, se gustan y comienza su historia de amor en la era de internet...

Desgraciadamente, hasta los cuentos de niños terminan mal en estos tiempos difíciles y el romance apenas sobrevive un par de meses. Lástima. Aunque supongo que a estas alturas algún productor anda ya buscando protagonistas para llevar la historia al cine y si puede ser, antes de Navidad de 2009, que es cuando se estrenan las comedias románticas. Así que algún euro les quedará de todo esto.

Cachondeos aparte, que tire la primera piedra el que no tenga alguna anécdota tontorrona que ilustre sus historias de amor. Y lo siento por ellos, de verdad. Sobre todo por él, que a sus 21 años fue capaz de apostarlo todo por un flechazo surgido de unos minutos en un vagón de tren. Y por ella, por supuesto, porque después de una historia así... ¿como se vuelve al mundo real?


La web, por si quereis echarle un vistazo.
http://www.nygirlofmydreams.com/
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lunes, 28 de julio de 2008

MOSQUITAS MUERTAS versus MUJERES ESTUPENDAS


Hay veces que escribes y te olvidas. Y de repente, alguien aparece y lee. Y opina. Hace unos meses, en concreto el 22 de marzo de 2008, publiqué en este mismo blog una entrada bajo el título "¿POR QUE LOS HOMBRES PREFIEREN A LAS MUJERES DEBILES?",que tuvo unos cuantos comentarios. Esta semana, Andrea ha aportado uno más que no me gustaría que pasara desapercibido y por eso, lo copio aqui:

Hola, muy interesantes las opiniones. Tengo 30 años y creí que todo esto estaba superado que los hombres querían a su lado a una persona que sintieran como un igual. Pero después de terminar con mi pareja de toda la vida y conocer algunos tíos, me he dado cuenta que la situación es la misma que casi hace 50 años...aunque sea un tipo profesional, leído, inteligente bla bla bla con una tía que este su "nivel" (si esto es un nivel, claro jaja) se siente incomodo y la relación no psa de ser un encuentro fortuito. Hablando con amigas del tema me quede más tranquila porque pensaba que el problema era yo, que tenia algo horrible que hacia que despues de dos conversaciones salieran huyendo.Que vamos hacer...las alternativas son hacerse la "mosquita muerta" o esperar a que venga un hombre de verdad. jaja ahi estamos!!!

Después de leer el comentario, me salió enseguida la vena Corín Tellado y el impulso de contarle a Andrea que a mí, me pasó lo mismo. Que después de romper con tu tipo estupendo que me había apoyado en todo y con otro no tan estupendo pero que también había sido importantísimo en el empujón definitivo de mi vida personal y profesional, encadené una serie de citas catastróficas con tíos con los que a los tres minutos descubría que no tenía nada de que hablar. Uno de ellos, incluso, llegó a decirme "Piensas mucho, no interesas".

Aquellos meses pensaba de verdad que era rara e incluso llegué a bordear el límite peligrosísimo de la "recaída con ex" porque creía que no sería capaz de encontrar a nadie que pudiera interesarme minimamente. Pero iba al cine, a los Renoir y veía gente entrando en salas que programaban pelis afganas. Y tíos con pinta estupenda pululando con yo por los estantes de arte de la FNAC. E incluso llegué a salir con un profesor de universidad que parecía medianamente interesante y que resultó, de nuevo, ser un inmaduro.

Y el caso es que entre cita catastrófica y cita todavia peor, yo, que jamás habia estado sola, que siempre había tenido con quien ir al cine y de vacaciones, aprendí a vivir sola. Y me gustaba. Me gustaba llegar a casa y encontrarlo todo limpio y recogido, me gustaba la penumbra y el silencio y me gustaba sobre todo hacer lo que me daba la gana sin rendir cuentas a nadie. O sea, me volví todavía más rara y decidí que a estas alturas de mi vida, o el tipo en cuestión merecía de verdad la pena o prefería seguir disfrutando de mi vida a solas.

Pero dicen las abuelas de la montaña que siempre hay ojos que se enamoran de legañas y que el que es para tí, Dios te lo guarda. Así que querida, no rebles. Porque si el mundo está lleno de mujeres extraordinarias (nosotras), hay también por ahí un montón de tipos estupendos. Solo es cuestión de tiempo y de un poquito de suerte.

Y no, hacerse la mosquita muerta para cargar con un tipo que a las tres semanas va a pesarte como una losa no compensa. Estoy segura.

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domingo, 27 de julio de 2008

MUJERES CULPABLES



Este fin de semana leía en prensa dos entrevistas en profundidad a dos mujeres españolas que han triunfado profesionalmente. Una de ellas es un alto cargo en un banco de inversiones norteamericano, que dirige las delegaciones en Europa y Oriente medio. La otra, la nueva secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal. En ambas entrevistas, los periodistas insistían una y otra vez sobre lo mismo: la vida personal.

Puede que me falle la memoria, pero dudo mucho que en ninguna entrevista jamás se le haya preguntado a Emilio Botín o a Mariano Rajoy como concilian su vida personal y profesional. No creo que a nadie con dos dedos de frente, se le ocurra plantearle a Pepiño Blanco si llega a tiempo de acostar a sus hijos por la noche o si Alberto Ruiz Gallardón va a las reuniones de la APA del colegio de sus niños. No tengo ni la menor idea del tiempo que Jose Manuel Entrecanales dedica a su familia, ni la verdad, tampoco me importa.

Lo que ocurre en la prensa es solo un reflejo del mundo real. Un mundo en el que muchas mujeres con éxito profesional andan arrastrando un sentimiento de culpabilidad atróz porque sus jornadas laborales se alargan día tras día o porque viajan continuamente. Y en casa, hay niños esperando.

Soy hija de padres trabajadores que jamás estaban en casa cuando mi hermano y yo volvíamos del colegio. Que yo recuerde, mis padres nunca fueron a las reuniones con profesores, ni a buscarnos en coche a la salida del colegio así cayeran chuzos de punta y en la función de fin de curso, los que aplaudían eran mis abuelos. Aprendimos solos a abrir solos la lata de foeigras para hacernos el bocadillo, a dejar las botas de nieve sobre un periódico viejo en el suelo de la cocina y que cuando se hacía de noche, había que cerrar las persianas de toda la casa, correr las cortinas y ponerse el pijama.

Gracias a esa "desatención" de madre trabajadora, a tantas noches de irnos a la cama sin que mi padre hubiera vuelto de trabajar todavía, mi hermano y yo pudimos estudiar en la universidad que elegimos, ambos a cientos de kilómetros de casa, hemos viajado por medio mundo y lo más importante, aprendimos desde pequeños a ser autónomos e independientes.

Yo no se si tener a mi madre en cada cada tarde me hubiera hecho diferente. Quizá si. Pero hoy, cuando han pasado los años y soy lo que soy, no puedo menos que agradecerle cada día el ejemplo de haber trabajado duro para sacar adelante su propio negocio, a costa de esfuerzo, de dejar de pasar muchos ratos con nosotros, de ver como otras madres echaban la tarde en la piscina. Y detrás de ella, siempre, mi padre, apoyándose mutuamente en cada nuevo proyecto.

Por eso ahora, cuando leo que compañeros de profesión insisten machaconamente en indagar si esas mujeres profesionales de éxito concilian su trabajo con su familia, me cabreo tanto. Por eso, cuando el ministerio de turno gasta miles de millones en campañas de publicidad para explicar a los españolitos de a pie que tienen que ayudar en casa en vez de gastar ese dinero en guarderías publicas que nos faciliten la vida a las mujeres trabajadoras, se me llevan los demonios.

Y pienso que tengo 37 años y un trabajo complicado y que algún día no muy lejano, tendré hijos. Y entonces, como le ocurrió a mi madre hace 30 años, el ministerio no me solucionará la vida. Porque hay cosas que no han cambiado. Porque a pesar del tiempo transcurrido parece que hay que seguir eligiendo entre carrera y familia, hijos o exito. Y elijas lo que elijas, sentirte siempre culpable.


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jueves, 24 de julio de 2008

PROSTITUCION EN TIEMPOS DE CRISIS


Publicaba el pasado domingo el diario EL PAIS un reportaje sobre los cambios que la crisis está provocando en el mundo de la prostitución. En resumen venía a contar que los precios habían sufrido un desplome significativo de manera que la prostitución de lujo ya no lo era tanto y la otra os podeis imaginar. Apuntaba además, que cada vez más mujeres españolas desembarcaban en un terreno que en los útlimos años había estado copado por las extranjeras. Necesidad obliga.

Hace algunos años conocí a una chica que se dedicaba a la prostitución al más alto nivel. Habia sido miss en su provincia y como todas, quería convertirse en modelo en Madrid. Comenzó acudiendo a fiestas con vestiditos de Zara. Esas fiestas se conviritieron en celebraciones privadas en las que el traje ya era de firma y prestado por la agencia que la representaba. Y de ahí a prestar "servicios especiales" el camino fue muy corto.

Había ido al colegio en Bilbao con la amiga con la que yo compartía piso en Madrid y de vez en cuando aparecía por casa, siempre a dieta, siempre impecable, siempre pendiente del teléfono y siempre esperando aquella sesión de fotos que nunca terminaba de llegar mientras nosotras aún andábamos acarreando libros en el metro camino de la Universidad.

No se que habrá sido de ella. Si fue lista, si tuvo suerte, posiblemente todo aquello no sea ya más que un recuerdo borroso del que nunca hable con el que hoy sea el marido que la mantenga. O puede que si, puede que él sea un tipejo que cada vez que quiera algo de ella saque a ventirlar los trapos sucios, sucísimos de aquella época. O quizá ni siquiera eso, quizá a terminado siendo una de esas chicas del club cuyo cartel reproduce el reportaje y que cuestan, servicio completo más cerveza, veinte euros. Veinte euros. Veinte euros...
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miércoles, 23 de julio de 2008

PREMIOS

Flipa. Resulta que hay alguien a quien le gusta mi blog. Alguien que no es amigo ni conocido, ni ex novio ni na de na. Alguien a quien ni siquiera conozco y que llegó hasta aquí de pura chiripa. Alguien que ha sido tan amable como para hacerme entrar en su lista de blogs favoritos y enviarme este premio. Joerrrrrr! Gracias Lupita.


El problema es que ahora yo debo corresponder y hacer una lista con los siete blogs que más me gustan. Pues va a ser que no. Me declaro absolutamente incapaz de llevar a cabo la tarea. Imposible.

Mi problema es que ando por el mundo de los blogs como el adicto al chocolate que entra en Godiva, la adolescente en el primer día de rebajas de Zara o el niño al que le dan una bolsa para llenar en una tienda de chucherias. Los blogs me desbordan. Ando picoteando de aqui para allá, leyendo un trocito, mirando una foto, sorprendiendome muchas veces y prometiéndome siempre que voy a agregar el link a favoritos. Y nunca lo hago.

Asi que el jurado constituido por mi misma, ha decidido que el premio sea concedido no a los 7, sino a los siete millones de blogs que todavía me quedan por descubrir!!!!

martes, 22 de julio de 2008

"Grandes tostones de la cultura".


Rompiendo con el tópico de los rellenos veraniegos de famoseo cutre y relatos breves de encargo, un periódico nacional ha estrenado una serie divertidisima de artículos sobre los "Grandes tostones de la cultura". La idea, genial, es tan sencilla como pedir a escritores con una cierta proyección que desmitifiquen esas presuntas "grandes obras" que en realidad, casi nadie ha sido capaz de leerse enteras y mucho menos de disfrutarlas. "Ulysses" de James Joyce, o "El pendulo de Foucault" de Umberto Eco, son dos de esos libros ilegibles que por obra y gracia de editores y críticos literarios se han convertido en presuntas obras maestras, de las que cualquier pedante habla pero que muy pocos en realidad han leído. Y por lo general, los que las han leído, pasan de contarlo porque emplean su tiempo en leer otras cosas y no en presumir.

Con la música pasa igual. De repente un grupillo de veinteañeros se convierte en objeto de culto más allá de su calidad musical y una (que tiene el mismo oído que un caballo de madera) no puede dejar de preguntarse cuantas de esas canciones seguirán siendo buenas canciones dentro de veinte años.

De acuerdo, Bruce Springsteen hay solo uno y llena estadios cuando ya casi nadie los llena, Nat King Cole nos sigue emocionando cincuenta años después de su muerte y si hay un concierto que no pienso perderme este verano en la EXPO, es el de Maria Dolores Pradera. Pero ¿donde están todos aquellos que triunfaban hace diez, cinco años? ¿que ha sido de ellos? Se mantienen haciendo versiones de versiones de versiones o en el mejor de los casos viviendo de las rentas del disco que triunfó. ¿Seguirá siendo "Corazón Partío" una buena canción dentro de veinte años? ¿Quien se acuerda ya de Nirvana?

Esta mañana en la radio, la dueña de una librería seleccionaba recomendaciones para el verano y su comentario más repetido era "una novela ligerita, fácil de leer". Hace unas semanas representaron "Carmen" en el Auditorio a la misma hora que un partido de la selección. Dos filas delante, un chaval en chanclas y pantalón pirata, escuchaba la radio con los cascos puestos en una ópera a la que posiblemente le habían llevado a rastras.

Y a pesar de todo estoy segura de que es posible leer, ver, escuchar cosas de calidad sin que el mercado nos las imponga. Ya vale de estrellas de la tele que publican presuntos libritos sobre asuntos de "interés social", ya vale de músicos que no tocan ni las maracas, ya vale de editores que venden libros a peso y por el colorín de las portadas...

"Los gozos y las sobras" por poner un ejemplo cualquiera, sigue siendo un pedazo de novelón aunque los años pasen, por no hablar de Shakespeare o de las primeras obras de García Marquez y hay músicos arriesgados como Joaquín Pardinilla que venden cuatro discos en los bares de los amigos pero que son capaces de ponerte el alma de pie. Solo hay que descubrirlos.

Y afortunadamente, para recuperar los clásicos y descubrir a los más nuevos tenemos internet.

Internet y las ganas de buscarlos, claro.

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lunes, 21 de julio de 2008


En el post “Pasión o plancha II”, dos Anónimos me acusan de empalagosa y cursi. Tienen razón. En un blog personal una escribe de lo que es su vida y la mía lleva seis meses siendo una novela rosa.

Vale, reconozco que no deja de ser una faena que FHMP apareciera apenas diez días después de inaugurar un blog pensado básicamente para hablar de los tipos de hombre que iba conociendo en aquellos días y soy consciente de que para salvar el blog debería plantarlo según volvamos de vacaciones (antes imposible, el viaje está cerrado y pagado) y liarme con un constructor en pleno proceso de separación de su señora y con la empresa en suspensión de pagos. Para terminar de redondear la jugada, él deberá ser un inmaduro cargado de neuras que no sepa lo que quiere y tener al menos tres hijos, uno pequeño y dos adolescentes que se encarguen de hacerme la vida imposible.

Ahora que lo pienso, igual hasta podría llamar a algún ex de esos que es mejor olvidar para que reaparezca en mi vida y le de todavía más emoción. Ah, se me olvidaba, si os parece también podría empezar a fumar, comer picante a todas horas para abrirme una úlcera y por supuesto, abonarme a los cubatas de garrafón.

Todo sea por la literatura. Y por los lectores, claro.

Y de verdad que lo he pensado, pero como dice Rett Buttler en el momento cumbre de “Lo que el viento se llevó”, si tengo que elegir entre lo que está siendo mi vida personal en los últimos meses y el éxito del blog, podéis imaginar que esto último “Francamente, queridos, me importa un bledo”.

http://es.wikipedia.org/wiki/Francamente%2C_querida%2C_me_importa_un_bledo

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pd. Tengo una curiosidad, ¿estos Anónimos son solo hombres? ¿teneis las mujeres otro punto de vista sobre todo esto?

sábado, 19 de julio de 2008

SOMOS ASI DE CAFRES



Algunas mujeres tenemos la mala costumbre de reaccionar con los hombres como con los saldos de fin de temporada. Si una historia funciona bien, tendemos a actuar como cuando en las rebajas de verano encuentras justo las sandalias que buscabas, con ocho centímetros de tacón y sin embargo cómodas, del color verde que querías, en tu talla y además, tiradas de precio. Te las pruebas una y otra vez, pides la opinión de la dependienta, de tu amiga y de la señora que pasaba por ahi y cuando por fin te convences de que has encontrado el chollo de tu vida, las sacas de nuevo de la caja buscándoles una tara. Y si te empeñas, fijo que la encuentras.

No podemos evitarlo. Somos así de cafres.

Lo mismo nos ocurre con los hombres, que después de buscar y buscar, cuando por fin encuentras a alguien que merece la pena no puedes evitar pensar donde estará su tara. Aunque sea exáctamente lo que tu buscabas, aunque te guste a ti, a tus amigas y hasta a tu perro. Aunque las cosas no puedan ir mejor, tu buscas la tara.

Y si te empeñas, fijo que la encuentras. Somos así de cafres.

Y lo más curioso de todo es que esta especie de reacción alérgica nos la provocan solo los tios estupendos, los que merecen la pena de verdad. Por algún extraño motivo los impresentables pasan los filtros del control anti taras con la misma facilidad con que se cuela el café en el teclado del ordenador cuando se nos cae la taza.
Será que colapsan el sistema? Quizá.

viernes, 18 de julio de 2008

PASION O PLANCHA. II


Protesta enérgicamente FHMP y asegura que en ningún caso se siente identificado con los hombres que yo pinto, aunque algo de razón tendré cuando anoche casi ni llegó a encender la tele... Por cierto, querido, si sales por la mañana de bancos o papeles, se ha terminado el café.

Volviendo al tema que nos ocupa, siempre me he preguntado quien llena la nevera o pone la colada en la primera fase de la pasión. Supongo que estás tan atocinada que no te das ni cuenta de lo que haces más allá del tiempo que pasas con él. No duermes, no comes, no ensucias la ropa, y como andas a un metro sobre el nivel del suelo, no se hacen pelusas tras las puertas... Vives por y para el amor.

En la fase de noviazgo el tema de las tareas domésticas comienza a complicarse. Acampais en tu casa o en la suya, o incluso, vais alternando ambas, con lo que andas siempre cargando con el secador de pelo en el bolso y con tres o cuatro botes de líquido de lentillas abiertos simultaneamente. Las decisiones diarias entran en una fase en la que el equilibrio se complica enormemente: él tiene home cinema pero tu sofá es mil veces mejor, en su casa hay fregaplatos pero no cafetera y aunque tu cama es más grande, el tiene dos cuartos de baño.

Al final, claro, pesa más el hecho de que él solo necesite una camisa limpia por la mañana y tu tengas que acarrear hasta su casa la ropa interior adecuada para el vestido que te pondrás mañana, los zapatos y el bolso que le pegan, el joyero para decisiones de ultima hora y un neceser con lo que de verdad, de verdad, de verdad, te resulta imprescindible. Aunque en el fondo de la bolsa haya cremas que no sabes ni para que sirven. Total, que terminais en tu casa.

A todo esto, has tenido suerte, y resulta que Fulanito no solo cocina, sino que además es un hombre mañoso. En un par de fines de semana te cambia las barras de las cortinas, instala como dios manda el cable de la antena y cuelga derechos los cuadros de toda la casa. Y encima, como estais en la primera fase, lo hace encantado de la vida y sin protestar. Es más, si le queda tiempo, hasta te lava el coche.

Todo parece perfecto, pero tu, que has toreado en otras plazas empiezas a sospechar que aquello no puede durar mucho... y entras en la fase de la temida
PSICOSIS DOMÉSTICA !!!!!!!!!


(continuará)


jueves, 17 de julio de 2008

¿PASION O PLANCHA? Primera parte.

Sentados en la terraza del Teatro Romano, bromeamos con Mi compañera de viajes (MCV) y Atila sobre una decisión difícil. Puestos a elegir, ¿preferirias una noche de pasión o que os placharan las camisas que llevan esperando tres semanas?

Atila y yo optamos sin dudar por las camisas, e incluso él apunta que por unos cristales limpios haria casi cualquier cosa. MCV, recién llegada de su periplo marroquí defiende el encanto del sexo frente a la prosaica realidad de la intendencia doméstica.

Ocurre lo mismo con las parejas, que en las primeras fases de una relación se enfrentan a dos crisis importantes: el paso de rollo a noviazgo y la conversión del noviazgo en convivencia. Si ambos son capaces de superar ambas fases sin demasiados daños colaterales, la relación tiene posibilidades de salir adelante.


Cuando la historia no pasa de ser un rollo todo es encantador. Te esfuerzas como un bestia en hacerlo perfecto. Tu te depilas cada dos días y él se mete cuatro cafés y tres coca colas antes de llevarte al cine a ver esa peli afgana que tan buenas críticas ha recibido. Por la mañana, sales de la cama a hurtadillas para darte una ducha y cepillarte los dientes antes de que él se despierte, mientras él jura que el fútbol le importa un bledo aunque España juegue la final de la Eurocopa.

Con el paso a novios el tema se relaja. Ya no pasa nada porque te vea una mañana sin rimmel y a tí, hasta te hace gracia que lo primero que haga al llegar a casa sea meterle mano... al mando de la tele. Si un jueves te duermes nada más meterte en la cama, él entiende que estás muy cansada y tu te haces la loca cuando el Marca comienza a colarse entre el resto de la prensa. Ya no te trae bombones ni botellas de vino carísimo, pero a cambio te coge leche en el súper cuando a ti no te da tiempo...

(continuará)