miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL SENTIDO DE LA VIDA




Llevo una semana rara. Una de esas en las que parece que todo el mundo está especialmente picajoso, con la vara esperando para sacudirte en la espalda y montarte un pollo por cualquier tontería. Una semana de esas en las que se confirma la máxima de que si algo puede salir mal, posiblemente saldrá mal. De esas en las que te levantas ya esperando una sucesión de pequeñas catástrofes y el día no hace más que confirmarte la sensación.

Pues una de esas tengo yo. Con un nudo de nervios permanente en el estómago, tomándome como algo personal hasta las cuentas de la Comisión Europea y eso que solo es miércoles.

Y en una semana como esta, ayer por la mañana, sobre las ocho menos veinte, mientras me pintaba el ojo, me dio por preguntarme que narices hacemos en este mundo. Porque hay épocas en las que la vida parece uno de esos paquetes de galletas que compras por probar, que no te gustan nada, pero que como no vas a tirarlas, no tienes más remedio que ir comiéndote una tras otra hasta que se acaba el paquete. Y se hace eterno. Igual que algunas semanas.

Doce horas después, cuando volvíamos paseando a casa le pregunté a mi queridísimo "¿Tu para que crees que venimos al mundo?" "Para ser contribuyentes", me dijo. Y se quedó tan pancho

MORALEJA. Hay cosas que es mejor ni pensarlas. Con suerte, la semana que viene vendrá de frente. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

LA BOLA DE CRISTAL



Cuando yo era cría y jugaba con muñecas (la Nancy, cuando aún tenía la cabeza gorda), estaba convencida de que a los 26 años mi vida estaría completa. Tendría un trabajo fantástico, un novio alto y moreno como Lucas, una familia y una casa...

Cuando cumplí 26 años tenía un trabajo precario y un monton de dudas sobre mi vida amorosa. Vivía de alquiler en un piso compartido, andaba de arriba a abajo del mapa en autobús y con la maleta siempre a cuestas y desde luego, no tenía ninguna intención de tener mi propia familia. Entonces, mi horizonte estaba en los 35.

En los años trascurridos desde los 26 e incluso los 36, he cambiado varias veces de ciudad, de trabajo, de pareja y de vida. Y aunque las cosas que de verdad importan se han ido aclarando, sigo siendo incapaz de imaginar como será mi futuro muchos años más allá. Y no se si es cosa mía (que soy rara) pero los 45 me parecen aún lejanísimos y aunque Mariano ya ha dejado claro que curraremos hasta los 70 pienso que de aquí a entonces aún tienen que pasar muchisimas cosas más.

Estos días que los gurús de la autoayuda y la felicidad de libro con Punset al frente publican decálogos para aquellos que temen al futuro, me viene a la cabeza las imágenes de aquellos búnkeres que algunos visionarios norteamericanos se hicieron construir en los años 60 por si los soviéticos atacaban. Ratoneras humanas repletas de bidones de agua, latas de sopas Campbell y máscaras anti-gas. Ahora, un documental en National Geographic, muestra cada semana como algunos norteamericanos están recuperando esos búnkeres y los preparan para un futuro estilo La Carretera de McCarthy. Y uno los mira y siente casi más miedo de ellos que de ese futuro terrible que esperan ver llegar.

Es mal día hoy para hablar de futuro. Hoy que las cifras del paro nos han vuelto a dar una hostia monumental justo después de un puente en el que, de nuevo e inexplicablemente, los destinos turísticos y los centros comerciales han estado a reventar. Mal dia hoy para imaginar un futuro e intentar hacerlo sin miedo. No a una hecatombe planetaria, sino a la hecatombe personal de perder el trabajo, de sufrir cualquier enfermedad grave, de que las cosas cambien y cambien para mal. Es raro llegar a una edad en la que a veces, en días como hoy, empiezas a conocer lo que es sentir el miedo a un futuro que está por llegar.






domingo, 28 de octubre de 2012

LAS 50 SOMBRAS DE GREY




Si, soy yo. La que ha dejado las sombras de Grey a la mitad del segundo tomo y aburrida hasta el infinito y más allá de esquema bronca-polvo-bronca-polvo de cada capítulo, con todas las broncas iguales y todos los polvos, parecidos.  La que después de haberlo intentado no consigue entender como eso ha sido el superventas del año en todo el mundo cuando se publican tantas cosas que sí merece la pena leer. Leer y  comprar..

Dicen que el éxito salvaje de la trilogía está en el target para el que está escrito. Amas de casa americanas de mediana edad. Y que además de no haber visto hoja verde en su vida deben estar muy pero que muy aburridas, añadiría yo. Claro, dirá alguna, como si todas nos cruzaramos en la vida con un multimillonario guapisimo de 27 años que tiene una habitación de placer cargada de juguetes eróticos en su casa, que se enamora localmente de una y la retira según sale de la facultad. 

Y me pongo a pensar en mi misma cuando tenía 22 años y salí de la facultad y doy gracias a Dios porque nadie me retirara en aquel momento, ni del trabajo, ni de la vida y así, aprender poco a poco lo que da de si una habitación cualquiera cuando uno de verdad  quiere o el placer de comer pizza de hace dos días y celebrarlo a lo grande porque no hay manera humana de salir de una cama.

Dicen que el gran escándalo de la trilogía en EEUU ha sido el descubrir todo un mundo de juguetes sexuales al ama de casa media y empiezo a pensar la cantidad de Sexy Stores que han crecido como setas en todos los centros comerciales. Si lo dificil ahora es encotrar una mercería!!!

¿De verdad soy la única que piensa que ella es una niñata descerebrada y él un caso de manual de maltratador en ciernes? ¿Que las escenas de sexo son cutres y pretenciosas? ¿que una vez más el marketing nos ha vuelto a engañar?

Ahora preparan la película y seguro que será un exitazo. La veremos en el Plus una tarde de viernes y echaremos una risas en Twitter como con Eurovisión o los Tróspidos, pero ¿cuanto adolescente no pensará que eso es "lo normal"? Y no me refiero al sexo, que cada uno en su cama es dueño de hacer lo que quiera, sino en el hecho de convertir en un ídolo a un tipo desequilibrado, controlador patológico y cuya mayor muestra de amor es proponer una boda que tiene como único objetivo mantener a la chica en casa y con la pata quebrada. No estoy exagerando. En los últimos estudios sobre violencia de género se constata que mientras las mujeres mayores son cada vez más sensibles al problema y más conscientes de su gravedad, las chicas más jóvenes empiezan a considerar que los celos, que el control, son una muestra de amor. Terrorífico.


pd. Ya que he terminado tan seria, unas risas.Una amiga me pasó los archivos de Grey para el Ebook. El primero, una traducción para el mercado español, correcta teniendo en cuenta la calidad literaria del texto original. El segundo, copia para el mercado latinoamericano, con palabras y expresiones que aún hoy no se si él le estaba haciendo una barbaridad o preguntándole la hora. Un ejemplo: "Dios mío" en español = "Vaca sagrada" en la copia pirata. Eso si, los jadeos y las tonterías, las mismas.

jueves, 25 de octubre de 2012

TIEMPO

Dios! que rápido pasa el tiempo!
 













Me lo dice mi madre, que cuando cumples cierta edad, la vida te sisa dias continuamente y lo comprobaba esta mañana cuando un compañero me preguntaba "¿a que dia estamos?" y yo, absolutamente convencida, le decía que a 22.

Los que me conocen saben que exprimo las horas al máximo y que pocos ratos paso tumbada sin nada que hacer. Y sin embargo, a veces me da la sensación de que el calendario sube una cuesta hasta el dia quince y que de ahí a fin de mes la cuesta se invierte y los días, ayudados por la gravedad, se precipitan cuesta abajo sin que los podamos parar.

En el primer piso que viví de estudiante en Salamanca, teníamos un calendario de madera, un simple listón con los números pintados y una cuerda atada de arriba a abajo. La cuerda atravesaba una bolita que movías cada día hasta que el mes volvía a empezar. Lo mismo, a partir del quince no había quien pudiera parar la dichosa bola.

¿que por qué cuento esto? porque hace la tira que no escribo nada y de alguna manera me tenía que justificar. Vuelvo. De nuevo. Y sabiendo que si esto fuera una relación la otra parte ya me habría mandado a hacer puñetas hace tiempo. Pero de momento, soy una mujer con suerte, con los hombres y con el blog.

pd1. La foto, es una de las obras del la patrulla de Urban Knitting Zaragoza en este caso en el Tubo. Me encanta lo que hacen! Podeis ver más cosas aquí  http://urbanknittingzaragoza.blogspot.com.es

pd2. Un sitio que me apetece probar, aunque sea solo por el nombre  "El cocinero arrepentido", un bar de tapas que tiene una pinta estupenda. Ya os contaré.

lunes, 9 de julio de 2012

SER MODERNO EN IBIZA


Antes de que se convirtiera en la copa de los modernos, antes incluso de que la Reina Madre se fuera al otro mundo macerada en alcohol y desde luego, mucho antes de que un camarero catalán con gafas de pasta viniera a repoblar el Pirineo, los viernes por la noche ya rematábamos la jugada en la Cadiera con unos gin-tonics como no he vuelto a beber en mi vida gracias a la buena mano de Fran. Jolube, Ana, decid si miento... Mi amiga Raquel tiene un máster en la materia e incluso mi queridísimo se me arranca los viernes que nos quedamos en casa con un copazo con su lima, su tónica pija, la cucharita retorcida y sus bolillas de enebro.

Por eso me hizo tanta gracia la clase magistral sobre ginebras y tónicas que el sujeto nos metió la otra noche en aquella terraza, dando a entender que no teníamos ni puta idea de lo que era un gin tonic. Pensándolo friamente tal vez la charla iba incluída en el precio y era un discurso general, porque si no, no se explica la referencia a  "Cuando vayais a Ibiza, a Pachá, os dareis cuenta..." Chaval, ¿pero tu nos has visto? Ibiza, y en concreto Pachá, con todos mis respetos está posiblemente en el penúltimo lugar de los sitios del mundo donde me iría de vacaciones. A no ser como bien apunto Pilar que vayamos dentro de treinta años con el Imserso, si es que aún existen el Imserso, los gin-tonics y Pachá.

Y es que esto de las modas es la leche. Hace un par de años, nos cocíamos a mojitos en París a las siete de la tarde por tres gordas mientras tomarte una cerveza te costaba más que el billete de avión. En la universidad, lo que molaba era el vodka con naranja y como no teníamos ni un duro, el vodka lo llevábamos en una petaca en el bolsillo de atrás del vaquero. Eso, por no hablar de aquellos mejunges con los que nos crujimos el estómago todos los que estudiamos en Salamanca (para nostálgicos, el caballo loco, el agua del nilo, las cucarachas...)

Ahora lo que mola es que en la copa floten cosas. Que si pétalos de rosa, que si rodajas de pepino, que si trocitos de fresa, que si leches en vinagre, todo para justificar la clavada que al final, lo pidas como lo pidas, te van a dar. La mayor de mi vida, sin embargo, fue precisamente con un gin-tonic en un hotel de moda en Madrid. Al tallo de la copa le habían endosado un platito con un trozo de sushi y de la copa, salía un palito con una nube de azucar de algodón como los que nos compraban en las ferias los abuelos cuando éramos críos. Eran las cuatro de la mañana de un jueves y mi estómago estaba como para comer pescado crudo. Luego, se puso peor. Cuando vi la cuenta. La broma, 27 euracos.

domingo, 24 de junio de 2012

EL PLAN B




Tengo un compañero que dedica una tarde a la semana y la cuarta parte de su sueldo a crecer personalmente con un coach. Dice que está encantado, que le ha cambiado radicalmente la vida y que desde que lo conoció, se ha replanteado su existencia y es mucho más felíz. Mosqueada, echo un vistazo a internet y me doy cuenta de que en pocos meses han desaparecido los cientos y cientos de community managers que poblaban el mundo civilizado para dar paso a estos nuevos especímenes del siglo XXI. Y como ocurrió con los anteriores, ejercen de estrellas invitadas en cualquier foro empresarial que se precie, de repente son imprescibibles para cualquier negocio que se las dé de moderno y en expansión y copan las ofertas de cursos de formación y másteres del universo.

Como casi todas estas cosas, los importamos de EEUU y ahí, la última tendencia en coach son aquellos que te llevan al límite. ¿Y cual es ese límite? El plan B.

Los americanos que son muy dados a historias de fin del mundo, desaparición de la civilización y demás, entienden que la clave del crecimiento personal podria estar en un punto de partida concreto que nace de una catástrofe previsible. Esas en las que casi todos los latinos nos negamos siquiera a imaginar por aquello del mal fario y que se resumen en tres posibilidades:

a. que haría si me quedo sin trabajo.
b. que haría si me diagnostican una enfermedad grave
c. que haría si mi pareja me abandonara.

Y aquí es donde entra el coach. Primero para ayudarte a imaginar esa situación límite que te obligue a plantearte lo que en realidad importa, el plan B. ¿Que harías con tu vida si se plantea una de estas tres situaciones límite?

Y yo no se a vosotros, pero a mí lo que me viene a la cabeza es la imagen de aquellos búnkers repletos de bidones de agua, mantas, latas de sopa campbell y máscaras antigás que muchos americanos montaron en los sótanos de su casa durante la guerra fría y que al final, no les sirvieron de nada. Porque aunque intentes planificarla, la vida siempre te paga la vuelta.

sábado, 23 de junio de 2012

APRENDER MAS QUE ELLOS





Me lo advirtieron los compañeros cuando empecé con las clases en la Universidad el curso pasado, que me cuidara de los pelotas, los jetas y los parasitos que viven del trabajo de los demás. Intenté hacerles caso, pero cuando una alumna se echó a llorar en la revisión de nota porque "esperaba haber tenido algo más que un aprobado " estuve a punto de picar, a pesar de saber que durante todo el curso no había dado un palo al agua, que los trabajos individuales presentados eran una birria y que se había fumado todas las clases prácticas que había podido. Le di vueltas y vueltas y más vueltas hasta que el jefe del departamento me obligó a firmar las actas sin remedio.

No le iría tan mal cuando este año ha repetido conmigo en otra asignatura opcional y ha calcado exactamente la misma jugada de mínimo esfuerzo. Eso si, este año sin numerito en el departamento.

Este curso, nueva asignatura (optativa, de cuarto, vocacionales absolutos) y un grupo de alumnos que parecían elegido en un casting. Han trabajado duro y bien (salvo la excepción) y he tirado a lo alto intentando redondear la nota a aquellos que lo han merecido. Entre ellos uno  que pese a pinchar en una de las prácticas ha terminado el curso con sobresaliente.

El miércoles, revisión de nota. Repasamos los trabajos, le saco las cuentas y le explico que, aunque matemáticamente la nota no le de, voy a ponerle un nueve por el trabajo que ha hecho durante todo el curso. El se marcha a su casa contento y yo a la mía tranquila.

Y dos dias después recibo el siguiente correo: DUDA SOBRE LAS NOTAS

"Hola M. Soy F. Me ha surgido una pequeña duda sobre las notas. ¿Como está el tema de la matrícula de honor? Con el grupo tan reducido que somos, ¿corresponde alguna? Creo que toca una a partir de nueve.

Es simple curiosidad, por si pudiera conseguirla. Un saludo."

Lo que me lleva a pensar que si el año que soy estricta con las notas me mata la mala conciencia por haber sido demasiado dura y el año que tengo la manga ancha, les doy la mano y se toman el brazo y encima piensan que esto de las matriculas de honor se reparte a bulto como los cargos públicos cuando un partido gana las elecciones, no sería mejor sortear las notas directamente y ahorrarme examenes, tutorías y malos ratos?

Me lo advirtieron. Aquí, aprenderás tu más que ellos.

miércoles, 13 de junio de 2012

EL RIESGO DE SABER


(O  ahora que estamos en Selectividad, el mito de la caverna versión casera)



Siempre he pensado que hay cosas de las que es mejor no enterarse, que a veces, la ignorancia es lo que garantiza la felicidad y que el conocimiento, lejos de hecernos más libres nos cubre de cadenas. A veces.

Un ejemplo. El perro de mi hermano es incapaz de cruzar el seto de casa de mis padres. Por su embergadura podría saltarlo sin problemas y salir a explorar el mundo, pero el animal, que nunca se ha cuestionado que puede haber el otro lado, vive feliz corriendo entre los árboles que conoce y ladrando a los coches que pasan al otro lado de la puerta. Mientras, mi perra sufre desde el mismo momento en que la encontramos ataques de libertad incontrolables en los que no hay verja ni correa que se ponga por delante si quiere largarse a vivir la vida. Es tan lista que aprendió a soltar el arnés frotándose contra el bordillo del empedrado del patio. Desaparece un tiempo y vuelve, hecha un desastre, con las orejas gachas y la certeza de la  bronca que le espera. Y a pesar de todo, a la que puede, repite.

¿Es felíz Quei que vive en un mundo limitado sin plantearse siquiera la posibilidad de una vida distinta? ¿O lo es más Yuri en la montaña rusa de la emoción de aprovechar el momento y explorar las posibilidades que le esperan fuera?

Los humanos somos igual. Hay quien prefiere quedarse en el corralito de la seguridad y quien lanzarse a la aventura cada vez que la vida le pone una oportunidad por delante. Y algunos incluso, aprenden que a veces más vale quedarse en territorio conocido, pero que otras veces, un salto a tiempo puede cambiarte la vida.
La cuestión es, ¿cuando saltar?

PD. ¿que pasó al final con el hombre? ¿Volvío a la caverna?



jueves, 2 de febrero de 2012

ESPERANDO















Al final, me fui a Londres con las amigas del curro. Con un billete de Ryanair de 40€ ida/vuelta, con el hotel más tirao de Bloomsbury, con la maleta vacía para arrasar en las rebajas, con una pirueta absurda porque el vuelo no salió por la niebla, con la mala conciencia de largarme en este momento, casi sin haber deshecho aún la maleta de Bélgica.... Al final, me fui a Londres con las amigas del curro. Y volamos a pesar de la niebla, compramos ropa y zapatos, turisteamos, nos apretamos en una sola habitación, nos reímos muchísimo, bebimos cerveza y descubrimos que las cuatro compartíamos algo de lo que muy pocas veces se habla: un tiempo de descuento relativamente largo en historias de amor finiquitadas.

Entre dos y cinco años parecía ser la media (muy poco científica, solo éramos cuatro) de arrastre de relaciones terminadas. Meses y meses sosteniendo una situación con la conciencia absoluta de que aquello no tenía vuelta atrás y que era cuestión de tiempo coger las maletas y salir corriendo. "Porque me daba pena" "Porque me jodía que al final, todo se fuera a la mierda" "Porque en el fondo, me gustaba esa vida" "Por pereza, por no empezar de nuevo" "Porque todo era tan complicado"...

Y así, esperando que la vida resolviera la papeleta, que pasara algo que desencadenara el final. Coincidimos en que en el fondo tuvimos suerte, porque ¿y si no hubiera llegado? ¿Seguiríamos esperando? Posiblemente si.


ATERRIZO



Aterrizo de nuevo en casa y en el blog y llevo algunos dias dándole vueltas a algunos temas que comentaros aquí. Tengo pendiente contar que el domingo hizo cuatro años que mi queridísimo aterrizó definitivamente en mi vida, tras tres semanas de currármelo como un minero y que gracias a Dios aquí sigue. Espero que por muchos años. Quería hablar también de trabajo y más en concreto de esa sensación que a veces tengo de estar jugando a la silla, como cuando éramos pequeños y el juego consistía en robarle la silla a alguien en cuanto se despistaba un momento... Tengo otra historia pendiente, que salió de la forma más tonta en un pub de Camden frente a una pinta de cerveza y que habla de las rupturas y del tiempo, pero no del tiempo tras las rupturas sino del anterior, del que pasa desde que descubres que aquello se ha terminado hasta que decides finiquitarlo. Hay también algunas fotos que quiero enseñaros sobre una de las cosas que más me gusta del mundo: mirar en las esquinas de los cuadros y que pude hacer a gusto y con tiempo este fin de semana en Barcelona cumpliendo lo que ya es una tradición, pasar los domingos por la mañana en el MNAC.

Y al mismo tiempo me planteo si ahora que mi vida es normal,  ahora que no tengo rollos raros ni comidas de tarros,  ahora que hay historias de la gente que me rodea que no puedo ni quiero contar, ahora que casi todo el mundo sabe quien es casi todo el mundo, merece la pena seguir con el blog.

Pues eso, que no se que hacer.