miércoles, 17 de marzo de 2010

COLECCIONISTAS



Dicen que hay un tipo de mujer que vive convencida de que ella, y solo ella, será capaz de hacer volver al redil a ese tipo de hombres, también típicos, que entienden la vida como una sucesión de fiestas, excesos y apuestas.

Más que éstas "redentoras", a mi me llama la atención ese otro tipo de mujer capaz de meterse hasta el fondo en una historia con un coleccionista, convencida de que ella va a ser la definitiva. Lo peculiar de estas mujeres es que no buscan un rollo ni una aventura con el típico guapo oficial, sino institucionalizar una relación y llevarla al plano público cuanto antes. Ejercen de novias oficiales, conocen a familias y amigos y amoldan sus vidas a las de ellos dando por hecho que será para siempre. Y no lo es.

Ellos, por su parte, se prestan al juego como si fueran incapaces de salir a la calle sin una mujer colgada del brazo. A la primera de cambio aseguran que si, que es amor y que ésta será la definitiva. En pocos meses, la cambian por otra.

Y yo me pregunto, ¿con que ánimo te metes en una historia con un tipo que sabes encadena una historia tras otra sin que ninguna le dure más que unos pocos meses? ¿por qué contigo iba a ser distinto?
Supongo que estos hombres tienen ese poder de hacerles sentir tan especiales como para borrar de un plumazo las otras 37 que ocuparon su vida antes. O quizá ellas sean optimistas patológicas con una autoestima a prueba de bombas. El caso es que cuando hoy he visto en la prensa a un conocido torero anunciar una nueva ruptura no he podido dejar de pensar que con toda seguridad él ya sabe con quien va a pasar la Semana Santa. De ella, no volveremos a saber nada.

martes, 16 de marzo de 2010

CONGRESOS Y CONGRESISTAS


Lo de la astenia primaveral, esa que supuestamente te deja echa un trapo, a mi me provoca el efecto contrario. Un subidón de adrenalina que hace que me sacuda de golpe y porrazo la modorra del invierno y el cuerpo me pida calle. Calle, bares, viajes y muchas más cosas.

Afortunadamente, la agenda me sigue y en un par de semanas junto cenas, presentaciones de discos, congresos, conciertos... y la semana santa esperando a la vuelta de la esquina y con las reservas hechas.

Es como si saliera del invierno de sofá y manta para buscar el sol desesperadamente.

El caso es que me invitan a participar en la clausura de un congreso y allá que me voy, encantada de la vida. Vuelvo más encantada todavía porque el congreso me permite compartir mantel y sobremesa con un conocidísimo humorista gráfico, padre de Mariano, Concha y los náufragos; un periodista, escritor, crítico y ahora cineasta que durante muchos, muchos años, ha dirigido la sección de cultura del periódico más vendido en este país y la directora-presentadora de un magazine de fin de semana en la cadena de radio de mayor audiencia. Comiendo con ellos lo paso francamente bien. Son amables, cercanos, cariñosos... todos ellos tienen la edad de mis padres y una carrera profesional apabullante, repleta de reconocimientos y basada en la solidez y el trabajo. Y son tan humildes como para coincidir en que cada día hay que empezar a pelear todo de nuevo y que siempre, de todo y de todos, se aprende algo.

Sin poder evitarlo, los comparo con un gurú de las redes sociales con el que, en apenas seis meses, coincidí cuatro veces. El tipo, creador de una red en internet para jóvenes aparecía como invitado estrella en varias jornadas, congresos y seminarios y tuvo las narices de contar exactamente lo mismo las cuatro veces que pude escucharlo, repitiendo, incluso, el power point. Volví a encontrarlo hace pocas semanas en Madrid, pero no en la jornada sobre contenidos digitales a la que yo asistía, sino tomando un café en el Starbuck junto al hotel. Ahora que lo pienso, este año no se prodiga demasiado. Famosos de un día.


Al volver en el tren me acuerdo de como era esto hace unos años, cuando acudir a un curso a Madrid o Barcelona suponía, al menos, un par de noches de hotel. Durante muchos años, mi anterior empresa alojaba a los empleados en un hotel enorme, tipo soviético, con cientos de habitaciones, en el que los congresistas entraban y salían solos o acompañados. Discreción absoluta. Al cambiar la dirección de la empresa, buscó un hotel más céntrico y moderno. Aquel cambio provocó tantas protestas que tuvo que dar marcha atrás y volver al genuino "hotel de los líos".

Casualidades de la vida, mientras estoy en el congreso, recibo un correo electrónico de un profesor de la Universidad con el que he seguido manteniendo relación a lo largo del tiempo. Viene a dar una conferencia y propone que nos veamos. Como yo no se cuando vuelvo y él no sabe cuando llega, quedamos en que me llama a lo largo del fin de semana. El lunes me doy cuenta de que no ha dado señales de vida y no puedo menos que preguntarme si la ponencia le dejó agotado o quizá encontró otras cosas que hacer una vez terminaban las sesiones. Al fin y al cabo, es primavera.

domingo, 14 de marzo de 2010

INFIDELIDAD EMOCIONAL



Publicaba este fin de semana el suplemento del sábado de La Vanguardia un reportaje curioso sobre "Infidelidad emocional". Los que lo han vivido seguro que saben de lo que hablo y para los que no, podría definirse como una especie de relación paralela en la que no hay sexo pero si intimidad emocional, complicidad e incuso amor con alguien que no es tu pareja. Algunas de estas relaciones terminan también en la cama y otras, aunque no lo hagan, se llevan por delante la relación oficial.

El reportaje arrancaba con el planteamiento "¿Que le incomodaría más, una relación paralela de su pareja en la que solo hubiera sexo o en la que no hubiera sexo pero si todo lo demás?". Sin dejar de lado que cualquier infidelidad es una putada de la que, sinceramente, creo que es imposible recuperarse, la infidelidad emocional me parece infinitamente más peligrosa precisamente por lo sutil.

Para irse a la cama con alguien, hay que querer. Sin embargo es relativamente fácil que poco a poco, ese amigo que nos entiende como nadie, con el que siempre podemos contar, al que terminamos explicándole cosas que a nuestra pareja ni siquiera nos apetece decirle... nos empiece a generar una dependencia emocional que termine en una vida paralela. Sin sexo, pero con todo lo demás.

Posiblemente ni se nos pasa por la cabeza acostarnos con él. Pero resulta que cuando tenemos un problema, lo llamamos, que cuando nos dan una buena noticia, él es el primero que se entera, que el día que no podemos hablar con él, estamos de un humor de perros... y mientras, la pareja oficial sigue ahí, viendo la tele, leyendo el periódico y sin hablar. Hablar... ¿de que? ¿si ya lo hemos contado todo antes?....

La situación se agrava en la era de internet. Enviar un sms o un correo electrónico es tan fácil como generar una dependencia emocional de los mismos. La cuestión ha llegado a los sociólogos y varias universidad preparan ya estudios sobre el asunto. Incluso la mismísima BBC,
ha incluído un cuestionario de solo seis preguntas para que sus lectores de planteen su propia situación:


-¿En vez de compartir sus sentimientos con su pareja, se los confiesa a su amigo/a?

-¿Comenta los problemas que tiene en su matrimonio con su amigo/a?

-¿Le es más fácil conversar con su amigo/o que con su pareja?

-¿No quiere contarle a su pareja todo sobre su amistad con esa persona?

-¿Le resultaría incómodo que su pareja leyera los e-mails o mensajes de texto que intercambia

con su amigo/a o que lo viera interactuar con él/ella?

-¿Aguna vez ha pensado en su amigo en momentos íntimos con su pareja o ha perdido el interés en las relaciones debido a él/ella?

Pos eso, quien se atreva, que conteste.

martes, 9 de marzo de 2010

UNA FOTO, UNA NOCHE



A través de FACEBOOK me llega el enlace a esta foto que es, en realidad, un enlace a un pedazo de mi vida. Llovía a chuzos aquella noche en la que además de agua me empapé de un montón de cosas más que me cambiaron para siempre. Yo acababa de volver de Madrid, dispuesta a empezar una vida nueva y esa noche, de repente, se abrió una puerta a través de la cual descubrí que David existe encarnado en un montón de gente y que es posible luchar contra Goliat aunque a veces la historia no termine como la cuenta la Biblia. Descubrí que la coherencia, la honestidad y los principios tienen nombre de personas y que en esta vida hay que ser valiente siempre y no dejar que nadie decida por ti. Mucho menos, por las malas. Aprendí que los amigos, cuando lo son de verdad, te siguen hasta donde haga falta. Y que la vida, cuando te pone delante una causa por la que luchar, te hace un regalo inmenso.

Han pasado un puñado de años. Algunas cosas han cambiado. Otras no. Unos se quedaron por el camino, otros cambiaron de bando y muchos siguen al pie del cañón. Y aunque hace tiempo que no nos vemos siempre tendré con vosotros una deuda enorme, porque fuisteis vosotros los que me enseñasteis que creer es posible.


miércoles, 3 de marzo de 2010

UNA BODA



El club de las mujeres que siempre hemos tenido claro que no queremos casarnos está a punto de sufrir una baja. Mi amiga Y. se casa de aquí a un par de meses y lo hace por un motivo tan romántico como es un visado. Su novio desde hace más de diez años lleva más de uno destinado a un país árabe y ella, cumplidos los 40, está hasta el moño de aeropuertos, maletas y camas frías.
Así que se casa.
Un jueves cualquiera.
Sin vestido, sin banquete, sin hostias.
Se casa porque no le queda más remedio si no quiere que a los dos meses la pongan con las maletas en la frontera. Se casa porque ha decidido que su vida sin él, a varios miles de kilómetros y unos cuantos transbordos, es un asco. Aunque le guste su vida en Madrid, aunque disfrute con su trabajo, aunque deje a los amigos y a la familia atrás, aunque dar el salto al vacío como va a darlo no deje de asustarla.

Mi amiga dice que se casa por un visado. Yo digo que se casa por amor, por un amor tan bestia como para mandar tu vida a tomar por saco e irte a vivir a un sitio parecido a la luna, a 50º todo el año, con unas costumbres extrañas, sin trabajo ni amigos.... A mí no me cabe duda, se casa por amor.

martes, 2 de marzo de 2010

FRACASO


Aprovecho un viaje de trabajo a Madrid y quedo a comer con Y, con la que compartí piso y vida hace ya más de diez años. Nos sentamos en el Vips y parece que nos hubiéramos visto esa misma mañana. Ella sigue exáctamente igual y cuando me reprocha que hace más de un año que no nos vemos tengo que echar cuentas de nuevo para confirmar que sí, que es cierto, que aunque parezca mentira, hace meses que no hablamos. Pero en realidad, da igual. Ella está ahí, tan fantástica como siempre, tan llana, tan cariñosa, tan buena persona... A ella la esperan en el trabajo y yo tengo que volver pitando a mi reunión, pero en apenas una hora nos ponemos al día de su vida, de la mía, de la de aquellos que nos rodean y de la de los que fuimos dejando atrás.
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Algunos días después hablo por teléfono con L., que me conoce como nadie, a quien quise por encima de todo, que puso mi vida patas arriba una y otra vez. Hablamos del tiempo, de viajes y un poco de trabajo y al final, me despido deprisa porque empiezo a ahogarme en tanta conversación banal. Y me jode reconocer que alguien a quien quise tanto, alquien que conocía hasta el último rincón de mi cabeza, la persona a quien le confié absolutamente mi vida, es ya un desconocido con el que apenas tengo de que hablar.
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Y me queda la sensación de fracaso al no haber podido conseguir lo que yo pensaba que sería posible. Que por encima del amante y del amado, quedara siempre el amigo.

martes, 23 de febrero de 2010

MIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII CAAAAAAAAAAAAAAAAASAAAAAAAAAAAA


Pues ya está. Ya vivimos en mi casa nueva!!!
Bueno, objetivamente la que vive soy yo. FHMP de momento cena, pernocta, se ducha y desayuna. Y después, vuelve a su casa para afeitarse y cambiarse de ropa antes de ir a currar.

Me jura que esta historia de andar entre dos casas, que dura ya más de dos años, se termina de inmediato, pero de momento lo único que ha trasladado ha sido su CANAL +. Y además, como el satélite es otro, no funciona.

Yo de momento, me callo y hago como que me lo creo, al menos hasta que terminemos la fase del taladro y acabe de montarme las estanterías de IKEA, los estores de IKEA, el zapatero de IKEA y los halógenos del LEROY MERLIN. Y mientras el mide, marca, mide de nuevo, rectifica la marca, vuelve a medir, mide de nuevo, cambia la broca, comprueba que no le sirve, se quita la ropa de faena, se vista de normal, baja a los chinos de abajo, vuelve a cambiarse, mide de nuevo, rectifica la medida, vuelve a medir y por fin ataca la pared con el taladro, yo ando cambiando las cosas de un armario a otro sin saber con cual quedarme, hasta que me llama de nuevo para que le sujete el taladro porque tiene que volver a medir.

Y yo, que toda mi vida he colgado mis cuadros a ojiruli, más o menos centrados, no acabo de entender este perfeccionismo bricolajero que normalmente termina con la frase definitiva "Esta pared está torcida", mientras tú, de los nervios tras perder toda la tarde del sábado para colgar un maldito estor de la cocina terminas gritando "Pues le reclamas al arquitecto, pero antes, me cuelgas el puñetero estor. O llamo a mi padre, y será peor".
Pero a pesar de todo, poco a poco esto va pareciendo una casa. Mi nueva casa. Mi casa.


lunes, 15 de febrero de 2010

MILITANCIA



Pues sí, yo soy de las que militan en el bando de los numeritos románticos. No solo no me importa reconocerlo sino que incluso, llegado el caso, hago bandera. Porque no es suficiente tener a alguien al lado que te bese cada mañana y te arrope al llegar la noche. No. De vez en cuando, nos gusta un buen numerito que nos despeje, nos estremezca y nos provoque de nuevo ese subidón del principio de las relaciones, cuando todo es nuevo y distinto, cuando no se puede dar nada por supuesto.

Lo malo es que al cabo del tiempo he llegado a lo conclusión de que a la mayoría de los hombres les falta ese resorte. O lo que es peor, solo se les dispara cuando lo dice El Corte Inglés o cuando saben que han metido la pata hasta el fondo, de manera que según ves llegar el camión de la floristería empiezas a temblar pensando en lo que habrá hecho para estar tan arrepentido.

No me gustan los San Valentines, ni los aniversarios, ni las fiestas de guardar. O como dice Sabina, "Yo no quiero un amor civilizado..." A mi me gustan los besos a deshora, las cenas románticas un martes cualquiera, los viajes sorpresa, los regalos porque sí.

¿Por qué tenemos que esperar a irnos de viaje para disfrutar de una noche en una habitación de hotel? ¿Por qué si alguien te quiere no puede comprarte flores un dia cualquiera? ¿Por qué nos llamamos tan poco simplemente para decirnos "te quiero"? ¿Por qué un regalo tiene que entregarse solo en cumpleaños o navidad???



jueves, 4 de febrero de 2010

MUDANZAS


Si las cuentas no me fallan, y creo que no, la semana que viene me embarco en mi décima mudanza y mi segunda hipoteca. Coincidirá con mi cumpleaños, como coincidió, hace siete años, mi octava mudanza y mi primera hipoteca. Y aunque sería lo normal, me da por pensar que ésta tampoco va a ser la última.

He vivido en 5 ciudades y 9 casas distintas, unas mejores y otras peores. Con el tiempo he ido aligerando mis maletas y también mis nostalgias. Cierro puertas sin mayor problema y me gusta, me sigue gustando mucho, la sensación de empezar de nuevo.

Hace unos años, tras épocas duras en Madrid y luego en Barcelona, volví a casa con la idea de que sería para siempre. Firmé mi primera hipoteca y llené las paredes de estanterías para llevarme de una vez por todas los libros que durante años había ido enviando a casa de mis padres. Aquella vida que iba a ser para siempre duró apenas seis o siete años, hasta que un día de septiembre hice la maleta y me vine aquí sin nada más que un trabajo. Durante muchos meses viví en un piso vacío, con una cama, un sofá y un ordenador portátil del trabajo. Descubrí que tampoco necesitaba mucho más.

En este caso la ciudad es la misma y la casa, apenas 500 metros más allá del piso en el que he vivido los últimos cinco años y que poco a poco y gracias a Ikea se ha ido llenando de muebles. Cambia, por supuesto, el compromiso que supone firmar 30 años de hipoteca y la necesidad de decidir que libros dejo en cada casa, teniendo la certeza de que el que necesite siempre estará en la otra.

Si las cuentas no me fallan, la semana que viene me embarco en mi décima mudanza.

lunes, 1 de febrero de 2010

¿Pero tú sabes....?



Al hilo del post de la semana pasada me llama F. y me pregunta sin rodeos "¿Pero tu sabes lo que quieres hacer con tu vida?". Pos claro, le digo yo...

Pos claro...

Se que quiero ser madre, aunque nunca encuentro el momento.

Se que quiero seguir despertandome cada dia con FHMP y más que eso, quiero seguir deseando despertarme con él todos los días de mi vida.

Se que quiero seguir teniendo un trabajo como el que tengo, que me da momentos chungos pero muchos más fantásticos, que es un reto diario, que me permite viajar y conocer gente cada minuto, que me obliga a pensar, inventar, aprender, arriesgar...

Se que quiero ir a Samarkanda, a ver las iglesias de Lalibela en Etiopía y a conocer Albania aunque tenga que irme sola.
Se que quiero aprender a injertar frutales, a hacer mantas de patchwork y a controlar el proceso del vino.

Se que quiero organizar de una vez todo el material, las rutas, las fotos de los viajes de románico de estos últimos años por Europa e incluso atreverme a montar una guía.

Se que quiero irme a vivir al menos un año sola al culo del mundo. A un pueblo perdido de Islandia o Finlandia y saber lo que se siente sin tener que correr a ninguna parte, excepto detrás del perro.

Se que quiero administrar mi tiempo para llegar a todo y dejar de tener esta sensación de que los días se me escapan entre las manos.


Y se que podría seguir páginas y páginas... Y lo mejor de todo, se que eso es bueno, porque en el fondo, desear es estar vivo. Aunque cada año te acerques más y más a los 40.