miércoles, 14 de julio de 2010

PUES NO, NO VI EL PARTIDO


Pues no, no vi el partido. ¿Pasa algo?. El fútbol me aburre soberanamente y el espíritu patriótico a mi me lo encienden los Reyes Católicos, que medio mundo hable en castellano o que gran parte de la estructura del último puente construído en San Francisco esté hecha aquí, en Zaragoza, en el edificio de al lado.

Que tengamos un año la dichosa copa (que además mira que es hortera, en oro brillante) en la sede de la Federación me tiene sin cuidado. Prefiero tener la pelvis "Elvis" de Atapuerca en el museo que ayer inauguraron en Burgos o que los americanos nos devuelvan todo lo que tienen nuestro en The Cloisters en Nueva York.

Me resulta tan incompresible que haya gente capaz de chuparse seis o siete horas de espera en Madrid, vestida de la cabesa a los pies de rojo y amarillo, para ver pasar un autobús con once tíos y además, con la música de fondo de Bisbal y Bustamante como que haya quien se pasee orgulloso con una bandera americana en el jersey solo porque sea de Guess.

Creo, y muy posiblemente estaré equivocada, que el patriotismo es otra cosa y que debería ir más allá del fútbol, de Rafa Nadal, de Fernando Alonso o de Pau Gasol. Tal vez hasta don Pelayo, Sancho Ramírez o Sancho Abarca, que de la nada fueron capaces de crear un reino e inventar una forma de vida, unas leyes, de las aún somos herederos. O hasta aquellos monjes de Siresa o de San Beturián que copiaron obras griegas y romanas y guardaron en los tiempos oscuros el conocimiento de las civilizaciones avanzadas...
Y ahora mismo, solo hay que viajar un poco para ver que tenemos las mejores carreteras de Europa, la mejor sanidad del mundo (y gratuita), que tenemos kilómetros y kilómetros de playas y ríos de montaña donde se te hielan los pies aunque sea agosto, que tenemos Ordesa y el valle del Jerte y las Médulas en León, que tenemos la Biblioteca Nacional, el Prado y el MNAC y hasta el cielo de Madrid.

Y me jode, de verdad, que seamos un país de acomplejados y que solo el fútbol sea capaz de hacer que millones de españoles saquen pecho cuando tenemos tantas y tantas cosas de las que sentirnos orgullosos. De la Selección Española, por supuesto, también.


3 comentarios:

Dani dijo...

Seguramente, los megafanáticos de la roja, en el fondo de si mismos -aunque no siempre sean conscientes de ello- saben que van a las celebraciones masivas y que se visten con la camiseta de la selección porque tienen comprobado por experiencia que disfrutan en esos momentos de euforia colectiva.
Digo yo que se olvidan de todo, se centran en su objetivo con el chip de "voy a pasármelo bien" y terminan pasándoselo bien. Otra explicación no veo yo, Hum..
Saludos!

Anónimo dijo...

El lunes por la tarde tuve una laaaaaarga sesión de "panchin" ante el sofá cuando salí de currar. Hacía un calor terrible y no comprendía como podía haber tanta gente apretujada bajo el sol. En fin!! Hay gente pa tó.
Besos Porras.

Anónimo dijo...

Ok. con todo,tampoco entiendo muy bien esta histeria colectiva y lo que mas me enfada es la prima que les han dado con parte de mis impuestos por algo tan elevado como pegarle patadas a una pelota