jueves, 31 de diciembre de 2009

2010


Dándole vueltas a la agenda de mi vida, no a la del curro, sino a esa donde apunto lo que más o menos va pasando, donde guardo las entradas de conciertos o de cine, las invitaciones a saraos o los billetes de avión, he llegado a la conclusión de que 2009 ha sido un año pocho.

Pocho, triste, raro... vamos, que los meses se me han escapado como el agua entre los dedos sin dejar apenas nada.

En la parte mala, en primavera murió la abuela. En verano tuvimos que anular las vacaciones y comenzó la movida en el curro que he arrastrado hasta hoy. Tambien pesa ver a los amigos tocados por la crisis y sobre todo comprobar que entre unas cosas y otras, nos hemos visto más bien poco.

En lo bueno, los viajes a Londres, los recorridos por Francia y las escapadas de puentes y fines de semana, el ver como mis padres recuperaban su vida tras unos años tan duros y sobre todo el despertarme cada mañana con FHMP al lado.

Al año que comienza no le pido demasiado. Solo un puñadito de cosas. La primera, que él siga queríendome tanto, a pesar, como dice Rafa Pons "de las cosas que te digo, de los besos que te debo, de la vida que llevo". La segunda, que todos los que quiero estén bien, que la vida no los maltrate e incluso, que consigan ser felices o al menos, vivir tranquilos. Y la tercera, que el trabajo no nos falte y siendo muy muy egoista, que podamos disfrutar de él cada día.

Una vez al año, cada primavera y desde el año 1187 se repite cerca de mi pueblo la romería del Voto a San Indalecio. Aquel año del siglo XII, 238 pueblos, casas o pardinas se comprometieron a acudir cada año, con sus cruces parroquiales a San Juan de la Peña para agradecer al santo su mediación a la hora de evitar que una epidemia diezmara estos valles pirenaicos. Muchos de esos pueblos fueron abandonados, de algunos incluso, solo se conserva el recuerdo de un nombre. Pero la tradición, el compromiso, permanece. Y ahora nos puede parecer una chorrada, pero hace no tantos años mantener la promesa suponía jornadas enteras de camino a pie con la cruz a cuestas, por caminos y barrancos, lloviera o nevara.

Al santo se le piden cada año dos cosas "Agua para el campo y serenidad para el espíritu"
Eso quiero yo en 2010. Fortaleza para mantener los compromisos, generosidad para agradecer lo que la vida me sigue dando y sobre todo, mucha, mucha, mucha, serenidad para el espíritu.



martes, 29 de diciembre de 2009

Ha vuelto a hacerlo


Ha vuelto a hacerlo.

A pesar de todo lo que le ha caído encima por criticar la ley contra la violencia de género, el titular del juzgado de familia número 7 de Sevilla, Francisco Serrano, ha insistido en sus argumentos y ha denunciado posibles abusos por parte de algunas mujeres que, mediante denuncias falsas, se benefician de los mecanismos de protección que establece la ley.

Y me temo, por lo que veo, por lo que me cuentan, que razón no le falta.

Es cierto que cada año decenas de mujeres son asesinadas por sus parejas en España, que cientos y cientos viven aterradas y protegidas apenas por una orden de alejamiento que en cualquier momento puede quebrarse y que, y esto es todavía peor, hay miles que todavía no han denunciado o que incluso, no son conscientes de que viven sometidas y machacadas.

Pero también es verdad que hay hombres que tuvieron la mala suerte de cruzarse con mujeres sin principios, dispuestas a cualquier cosa para conseguir un divorcio beneficioso, una casa o una custodia. También hay hombres que han vivido años y años bajo la tensión brutal que suponen los malos tratos psicológicos, de los que muchas veces nos olvidamos y que destruyen tanto o más que los físicos. Malos tratos para los que no hace falta superioridad física.

Ser mujeres no nos convierte automáticamente en víctimas. Ni a ellos ser hombres en verdugos. La violencia puede ejercerse desde las dos partes y los papeles ser asumidos por ambos por igual. El juez Serrano ha tenido la valentía de decir en público lo que algunos sospechaban. Supongo que el Ministerio de Igualdad y el Observatorio Contra la Violencia de Género seguirán negando la evidencia. O quizá no, quizá sean capaces de dar un paso adelante, reconocer los defectos de la ley y tener el valor de corregirlos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

VOLVER


Y ayer por fin, tras cinco días de intensa, intensísima vida familiar, volví a casa. Volví a casa y volví a FHMP, claro, que llegó un rato después jurando en arameo y saturado también de familia y celebraciones navideñas.

A mi la navidad me gusta.
Me gusta volver a casa de mis padres, a mi habitación de adolescente donde aún están las fotos con los amigos de hace 15 años, me gusta hacer rosquillas con mi madre, salir a por ramas y piedras para poner el belén y vaguear con mi hermano en el sofá la tarde de Navidad compartiendo la sal de frutas. Me gusta que mi madre se empeñe en echarme azúcar en el café aunque haga dos décadas que lo prefiero amargo y sacar todas las botellas de la bodega de mi padre para ver que nos bebemos, aunque luego haya que volver a meterlas… Me gustan las visitas y el poncho y repetir “Que bello es vivir” un año más en la tele.

Pero a pesar de todo, en los últimos años me he dado cuenta de que lo que más me gusta de navidad es la espera, los preparativos, contar los días. Y sobre todo, aún más que eso, la sensación de volver a mi casa cuando pasan estas fechas y encontrarlo todo tal como lo dejé.
En silencio, sin luces, sin gente… como lo dejé.

jueves, 17 de diciembre de 2009

MODA


La foto estremecedora de Belén Esteban en Lecturas se publica pocos días después de que callejeros dedicara un documental al mundo de la estética en el que, como suele ser habitual, presentaba casos extremos de mujeres y hombres obsesionados con su aspecto físico. Más que sus caras inexpresivas o cuerpos hinchados en zonas concretas, lo que me llama sobre todo la atención es el catálogo interminable de posibilidad que el mercado ofrece para cambiarnos el cuerpo. Y la cara.

Mientras algunas mujeres se ponen silicona en el pecho, otros hombres se operan para quitarse la grasa de la misma zona. Unas se inyectan botox en las arrugas y otros recortan papada y ojeras. Los hay capaces de hacerse un piercing en el pene o de dejarse 10.000€ en un implante de cabello, pero en lo que todos coinciden es que la cirugía plástica es adictiva. Una vez que la pruebas, no puedes volver atras. Como los zapatos caros.
Y yo, que me veo esa arruga horrorosa en la frente conseguida a pulso por no querer llevar gafas en el instituto y que mataría por tener una melena densa y larga y no estos cuatro pelos que me acompañan desde siempre, me confieso absolutamente incapaz de hacerme retoque alguno. Y no porque no me parezcan bien, allá cada uno con su cuerpo, sino por cobarde y por tacaña. Cobarde porque solo ver el quirófano en la tele ya me pone mala y tacaña porque con los 500€ que cuesta una sesión de botox, me tiro una semana en Londres...

Pero el caso es que ayer FHMP y yo volvimos a la vida social con la fiesta de inauguración de un hotel en la que los visones se contaban por decenas, no solo por el frío que hace estos días sino porque dicen las malas lenguas que con esto de la crisis las fiestas de navidad se van a quedar en nada, así que mejor ir a todas las que se vayan presentando. Mucho visón como digo, mucha sandalia-joya con media oscura y mucho vestido saco por encima de la rodilla. Pero entre todas las invitadas destacaba sin duda una, no por el traje (muy bonito, por cierto), sino por la etiqueta de Max Mara que llevaba pegada en el brazo desnudo.

No era una modelo de 20 años, sino una señora bien cumplidos los 40 que se paseaba entre las amigas con la etiqueta de la marca que le había prestado el vestido. Si eres Penélope Cruz, tu jefe de prensa se encarga de anunciar quien firma el vestido y las joyas. Si no eres famoso, devuelves el favor mostrando la etiqueta.

Y yo la miraba y pensaba... ¿me convertiría yo en mujer anuncio a cambio de lucir, durante un par de horas, un vestido de 2.000€? Si al menos me lo regalaran...

Pero el caso es que después, dandole vueltas al tema no dejo de pensar que al fin y al cabo todos somos un poco Belén Esteban y un poco mujer anuncio. Quizá no nos cambiemos la cara por completo buscando una vida nueva, pero dicen las encuestas que comprar maquillaje o ir a la peluquería son dos de los recursos más habituales que utilizamos las mujeres para levantar un mal día. Quizá no nos peguemos una etiqueta en el brazo a cambio de lucir un vestido exclusivo, pero nos calzamos tacones de diez centímetros que nos machacan los pies. Y encima pagamos por ellos.

martes, 8 de diciembre de 2009

AMIGAS


Gracias a la generosidad de P y D, que nos alojaron a todos en una casa maravillosa rodeada de prados, ovejas y vacas que posaban como modelos, pasamos el fin de semana previo al puente con los amigos de siempre en el Baztán. Ellas fueron conmigo al colegio o al instituto y desde entonces, a ratos más a ratos menos, hemos seguido siendo amigas y a la cuadrilla se han ido sumando novios y maridos con tan buena suerta, que ellos también han terminado siéndolo.

Algunas hemos vivido en muchos sitios distintos y otras nunca se fueron del pueblo, algunas tienen hijos y otras todavia no hemos encontrado el momento, algunas se casaron muy jóvenes con el novio de siempre y otras hemos ido probando hasta dar con el que parece ideal, pero lo bueno es que nos juntamos de vez en cuando y aunque haya pasado tiempo, no cuesta ponerse al día ni volver a hablar.

Y hablamos de las movidas de trabajo que todas, por c o por b, vamos teniendo, de los novios recién llegados y en proceso aún de adaptación, de los niños y de los planes para los meses que están todavía por llegar. Hecho de menos a T. que trabajaba y no ha podido venir, y a R. que dijo tener mucho que hacer este fin de semana entre el ayuntamiento y la comarca. Otra vez será.

El fin de semana nos dejó la sorpresa de descubrir a Imanol Arias y Juan Echanove en Zugarramurdi, que el Mojito de Mercadona, por más que le pegues, no deja resaca y que el txokito sigue siendo tan encantador aunque hayan pasado más de diez años. Pero lo que más me gustó fue estar con ellas y comprobar que los hombres que eligieron son también personas excepcionales, de esas que te gustan más y más cuanto mejor los conoces. En resumen, que espero repetir pronto y que mi compromiso a montar una en casa esta primavera, sigue en pie. De momento, la producción de mermeladas va a toda pastilla...




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lunes, 30 de noviembre de 2009

CRISIS



Quizá mi padre tenía razón y debía haber sido dentista. O tal vez sea mi madre la que con su clarividencia habitual acierte cuando se empeña en que retome la tesis y me busque un curro relajado dando clases en una universidad. El caso es que, y esto es innegable, atravieso una crisis profesional más que gorda que en esta ocasión no tiene nada que ver con mi trabajo en concreto, con mis jefes o con mi empresa. Va más allá y alcanza al ejercicio de la profesión en general.

A superarla no me ayuda demasiado el caso del chico de Tenerife que en apenas 24 horas pasó de ser un presunto violador y asesino de una niña de tres años a quedar en libertad sin cargos. Parece ser que los médicos que hicieron el primer informe se equivocaron, que se equivocó el que lo filtró a la prensa, que también erraron los medios que se apresuraron a publicarlo y que por supuesto se equivocaron todos aquellos a los que les faltó tiempo para lanzarse a lincharlo en los comentarios de la prensa digital. Hoy elmundo.es se ha atrevido a publicar las disculpas de los lectores que pedían poco más o menos una tortura china para el. Una excepción, sin duda.

Lo que no es una excepción es el tratamiento cada vez más frívolo que hacemos de la información en los medios. Una combinación explosiva de falta de profundidad absoluta en los temas, formación mínima de los nuevos periodistas y búsqueda de la rentabilidad máxima en audiencias, mezclado todo ello con la inmediatez de los nuevos soportes. La bomba. Una cagada detrás de otra por hacer las cosas deprisa y mal.

Y yo, que me dedico a esto, confieso que soy incapaz de ver un informativo completo en televisión porque me sobran 45 de los casi 60 minutos a los que los están llevando y pocas veces resisto terminar de leer un artículo en prensa porque lo que me cuentan ya lo he oído en la radio. Me aburro, me cabreo, me desespero… no comprendo como pueden prejubilar a periodistas de 50 años y pretender mantener la calidad con becarios de 22, ni tampoco que narices les enseñan a los chavales en universidades con decanos de 30 años que no han pisado una redacción en su vida, o como presuntos periodistas se prestan a participar en según que shows televisivos mientras algunos medios se empeñan en hacernos comulgar con ruedas de molino en función de sus intereses partidistas del momento en cuestión.

En fin, ya perdonareis la chapa. Estoy en crisis.

jueves, 26 de noviembre de 2009

SORIA


Lo mío con Soria no deja de ser curioso. Mientras duró mi historia con un malagueño me recorrí la provincia entera, hasta los pueblos más pequeños. Desde que comparto mi vida con un soriano (y va para dos años) no había vuelto a pisar Castilla. Hasta este fin de semana.

Soria es uno de esos lugares en el mundo a los que es mejor llegar sin esperar nada. Así, la impresión brutal de una tarde de verano en el castillo de Gormáz o un rato a solas en San Baudelio de Berlanga te acompaña para siempre.

Soria tiene pueblos casi vacíos cargados de iglesias. Tiene carreteras infames que, supongo, nadie espera arreglar nunca, ríos abrazados por pinares y choperas y tardes de campos borrosos en invierno. Tiene sobre todo tiempo, el que le pesa en la espalda en forma de historia y el que discurre lento en el día a día.

Soria es uno de esos sitios a los que o se va de propio o no se va. Pero ir, merece la pena.


martes, 17 de noviembre de 2009

PEQUEÑO PLACER

Porque yo lo valgo hoy he decidido picarme el rollo-master en gestión de recursos humanos y quedarme a oscuras, de incógnito, en el despacho, con un proyecto de recuperación de patrimonio que me mola bastante más que el rollo de la proactividad con los compañeros y la delegación de funciones.

E increiblemente llevo dos horas sin que me hayan pasado ni una llamada, sin visitas, sin interrupciones... Y me siento genial aqui escondida, como cuando iba al instituto y en las tardes de primavera me picaba latín para tomar el sol tumbada en la hierba. O como cuando llueve a chuzos y a las cuatro de la tarde de un martes te inventas que tiene que venir el fontanero y te largas a casa a devorar esa novela de Mankell que no puedes dejar de leer...

viernes, 13 de noviembre de 2009


Coincido por casualidad con un alto cargo del gobierno con una carrera fulgurante en Asuntos Sociales y no se como ni por qué, termina contándome como echa de menos sus inicios, aquellos años de trabajo de calle entre drogadictos y prostitutas. Me cuenta que a veces el despacho se le cae encima, pero que un par de veces que se ha animado a acercarse a cualquiera de los centros en los que empezó y que hoy gestiona, lo miran como algo molesto que viene solo a fiscalizar.

Yo sonrio, asiento y le cuento mi teoría del tornado que nos atrapa y nos lanza hacia arriba y él reconoce que últimamente son muchos los días en que se siente así.
Al final, no me atrevo a preguntarle si sería capaz de dejarlo todo y volver atrás. Tampoco se si él se atrevería a responderme de veras.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LISTAS y POZOS


Uno más. Un compañero me ha contado esta mañana que anda buscando piso para separarse de una vez. No es la primera que lo intenta. En cinco años en la misma empresa habrá pasado al menos tres o cuatro veces por la misma situación. Al final, siempre da marcha atrás.

No es el único, claro. Que tire la primera piedra el que nunca haya mantenido una relación que sabía de sobras que estaba más que muerta. Por miedo a estar solo, por cuestiones económicas, por la familia, por pereza, por comodidad, porque al fin y al cabo si nos quisimos tanto jode reconocer un fracaso... La lista de motivos es eterna y compite en el mismo ring con otra lista distinta, la de motivos para separarnos. Porque el deseo ha desaparecido, porque ya no recuerdo el motivo por el que enamoré, porque ya nunca hablamos si no es para discutir, porque he conocido a alguien, porque sufro más estando contigo que sin ti...

Cada uno equilibra su balanza como puede, sisando tiempo y posponiendo la decisión definitiva. Hay quien espera que el tiempo solucione las cosas que no se atreve a solucionar y quien adopta la estrategia de llevar las cosas al límite para que la otra parte tome la decisión definitiva.

Lo que yo creo que es cuando una historia de termina, terminada está. Que prolongarla no hace más que aumentar el sufrimiento de todos y que a veces, cuando damos el portazo que pensamos nos va a partir en dos, en realidad lo que sentimos es la liberación de haber salido de un agujero en el que nos hundíamos y a la vez, arrastrabamos al otro. Y si uno espera mucho, hay veces en que ya no se puede salir.

martes, 10 de noviembre de 2009

UNA DE BAJÓN


Al final, a las cinco me he levantado para dejar dormir a FHMP en paz. No es la primera noche que paso en vela, ni la primera mañana que al peinarme se quedan mechones enteros en el lavabo, ni los primero días en que todo lo que como me sienta mal. Me lo conozco de memoria y se llama estres.
Sin embargo de un tiempo a esta parte, las cosas son algo distintas. Apenas vamos al cine o al teatro entre semana, no me apetece ver nada. Ya no quedo con los amigos y cuando por fin llego a casa, me metería directamente en la cama. Solo quiero dormir. Ultimamente me he dado cuenta de que en realidad estoy viviendo dejando pasar los días con el único objetivo de que llegue el fin de semana y desaparecer.

A veces me planteo lo que ha sido mi vida laboral en los últimos años y me siento atrapada en una especie de tornado que me empuja hacia arriba y del que no puedo escapar. Quizá llegué demasiado pronto, quizá todo fue demasiado rápido. Lo peor es que busco salidas, alternativas posibles y no las veo. Hoy la Asociación de la Prensa de Madrid publica que en España hay casi 7.000 periodistas en paro. Sé bien que otros tantos trabajan casi gratis o en condiciones precarias. Y yo, con un buen trabajo, me quejo y pienso como sería mi día a día si fuera redactora o cámara de televisión.

Objetivamente podría dejarlo mañana mismo. No tengo una gran hipoteca ni una familia que mantener. No tengo deudas ni tampoco deseos materiales. Por no tener, yo creo que no tengo ni ambiciones. De hecho, ni siquiera se la vida que quiero.

Se me pasará, supongo. Los que me conocen saben que lo mío son los vasos siempre llenos o como decía aquel amigo asturiano "Nunca llovío que no parara". Pero el caso es que miro por la ventana y no para de llover. Tal vez sea porque llevo desde las ocho de la mañana aquí metida, porque solo es martes o porque estos días ando peleando cifras cuando lo mío son las letras. La vida, supongo, es así.

Vale, me voy a casa. Gracias a Dios, FHMP estará a punto de llegar, también con sus marrones de hoy. Creo que tampoco ha podido salir a comer. Nos los contaremos, nos reiremos un buen rato con cualquier chorrada y cenaremos con besos antes de ir a dormir. Ah! y hoy tengo un plus más que me levanta el ánimo: acaban de mandarme el último libro de Luis Landero. Por cierto, esa es una de las cosas buenas (y lo reconozco, hay muchas más) que tiene mi trabajo.


jueves, 5 de noviembre de 2009

EPIDEMIA



Será una casualidad o una epidemia, pero últimamente me llueven historias tristes de parejas conocidas que deciden poner punto y final a sus relaciones. En varias hay hijos de por medio, problemas económicos y sobre todo, desgaste de convivencia. En algunas, también, la constatación de que aquella impresión del principio “estos no duran dos días”, se cumple.

Por experiencia se que cuando uno se enamora de verdad, ya pueden ponerle muros enfrente que los salta todos. Caiga quien caiga. Aunque seas el primero en caer. Y así nos va. Pululamos por el mundo protegidos tras unas gafas de color pastel que transforman la realidad y sobre todo a la persona que tenemos al lado a nuestra conveniencia. Y aunque los amigos nos adviertan de aquello que no llegamos a ver, también estamos sordos.

Una prestigiosa abogada matrimonialista, pionera en España, me contaba una vez que por ella, todos los matrimonios que se contraen por amor deberían ser declarados nulos, puesto que el amor nos anula las facultades mentales. Quizá tenga razón. Pero ahí que seguimos.

Y a pesar de saberlo no deja de ser doloroso ver como amigos que pusieron todo su empeño en una historia de amor terminan naufragando. Y en el desastre no solo sucumben emociones y esperanzas sino a veces, y esto es peor, niños inocentes, hipotecas a medias y cargas que habrán de arrastrar toda la vida.

martes, 27 de octubre de 2009

CUESTION DE EDAD, CUESTION DE SEXO

Tiene la edad de mi padre, una carrera profesional más que larga con muchas luces y muchas sombras y una situación personal complicada tras un divorcio reciente. Por estas cosas que tiene la vida podría ser mi jefe, pero resulta que es al revés. Y otro día, por una tontería tuve con él una bronca monumental en la que solo le faltó llamarme niñata. Y digo que solo le faltó eso porque aún no habíamos terminado la bronca y ya estaba en el despacho de mi jefa para poner el grito en el cielo contando su versión. Como si esto fuese una guardería. Como si en la vida real todavía hubiera buenos y malos. Como si me fuera a castigar de cara a la pared.

Increiblemente todavía hay quien piensa que el respeto profesional es cuestión de sexo o de edad.

lunes, 26 de octubre de 2009

A VECES, SUCEDE




Al final, esta tarde me he quedado en casa. Despues de arrastrar la infección de garganta y oídos durante el fin de semana y de dar cabezadas frente al ordenador toda la mañana, he claudicado. Y no se si serán los antibióticos que llevo días tomando o la perspectiva de tener toda la tarde libre por delante, pero a las cinco ya no me dolía nada. Y desde entonces hasta ahora he mandado una docena de correos de trabajo, he ordenado el armario, he visto siete veces la misma noticia sobre Bagdad en CNN, me he pintado las uñas, he leído todos los suplementos del fin de semana y me he comido una manzana, cinco nueces y un colacao. Y cuento los minutos para que FHMP vuelva a casa y tener a alguien con quien hablar.

Cuanto más vieja me hago más me mosquea comprobar como el tiempo juega a su antojo con nosotros. O al menos, yo creo que lo hace conmigo. Me muero por tener una tarde libre para mi, sin tener que salir corriendo a ninguna parte y cuando llega, me sobran horas por todas partes. Suena el despertador cada día a las seis y media y mataría por tener una hora más de cama para poder dormir. Los sábados y domingos soy incapaz de aguantar más allá de las siete.

Supongo que en realidad todo esto no deja de ser una muestra más de ese juego de poleas que hace que nuestras vidas se muevan. Deseamos que algo llegue y cuando llega, ya estamos mirando más alla. Somos como el burro en la noria tras la zanahoria. Hacemos que el tiempo pase para alcanzar algo y cuando llega, lo hemos dejado de desear.

Sin embargo sucede que a veces el tiempo se rompe y uno consigue flotar. Y da igual la hora, el día, incluso el lugar, porque lo único que quieres es estar donde estás, como estás, con quien estás. A veces, hay suerte y puedes flotar un buen rato. Otras veces es solo un instante, el instante justo en que el tiempo y tu por fin os poneis de acuerdo. A veces, sucede.

lunes, 5 de octubre de 2009

ESTRELLAS Y ESTRELLADAS

Dicen por ahí que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque a veces se cumple. Y yo añado que si, que se cumple, pero nunca como uno exactamente lo había soñado.

Posiblemente eso es lo que le ha ocurrido a la pobre Estrella Archs, diseñadora catalana que tras años de currárselo en la trinchera de las grandes firmas para que luego el diseñador estrella se hiciera la foto y se llevara la fama y la pasta, consigue que la nombren directora creativa de Ungaro. Y como suele pasarles en esta vida a todas las chicas buenas que se lo curran, el nombramiento llevaba un regalito añadido, una presunta actriz que aspira a ser presunta diseñadora y que, nos cuentan, ha sido "asesora creativa". Las fotos son impagables:
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Si, la rubia que sonríe es la actriz, irreconocible tras una sesión de botox para la ocasión. La morena con cara de palo que se caga en los muertos del dueño de la empresa es la catalana, que posiblemente se esté tragando el peor sapo de su vida, porque por si fuera poco, los arreglitos en la cara de la rubia han sido tan brutales que la mayoría de las columnas que deberían analizar la colección, se dedican a analizar el desastre.
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Y ahí están las dos, una posando encantada de haberse conocido y la otra con cara de por favor, que acabe este circo de una puñetera vez que me quiero ir a casa, meterme en la cama y no volver a salir hasta que el mundo se olvide de estas fotos...
Lo siento por ella, de verdad. Porque es injusto, porque obligarla a aparecer con la otra al final del desfile es una muestra de sadismo impresentable y porque al fin y al cabo, casi todas en nuestra vida profesional nos hemos encontrado con regalitos parecidos a este. La actriz seguirá su camino y en su curriculum aparecerá como una anécdota su incursión en el mundo de la moda. Pero, y Estrella? ¿Tendrá Estrella otra oportunidad?

viernes, 25 de septiembre de 2009

SU VAMPIRO





Será casualidad, pero en las últimas semanas he encontrado varios. Son los vampiros. Hombres mediocres que viven a la sombra de mujeres de éxito profesional y que lejos de apoyarlas se dedican a ningunearlas y menospreciarlas en público y en privado. Y lo curioso es que ellas han desarrollado tal dependencia que sin ellos son incapaces incluso de respirar.

Generalmente el modelo se repite. Ellas han ido creciendo sin parar en su vida laboral y pública mientras ellos coleccionan despidos conflictivos, negocios fracasados y grandes planes que nunca llegan a ninguna parte. Y mientras viven de los ingresos de sus compañeras, dedican el tiempo a rumiar revanchas que casi siempre terminan pagando ellas.

Ellas, las que bajan la cabeza y callan.

Y fue sorprendente y más que sorprendente aterrador contemplar hace pocos días como una de estas mujeres magníficas se iba achicando poco a poco ante las miradas de desprecio y las frases cortantes y ante todos los presentes del que se supone debería ser su mayor admirador. Un tipo despreciable y sin embargo, el dueño de su vida. Su vampiro.

Y es así como estas mujeres terminan siendo dos distintas: la diurna, la que triunfa, sonríe y camina con la cabeza alta y la nocturna, la mujer dependiente y vejada en que se convierte cuando llega a casa. Cuando cada noche se reencuentra con el hombre que debería ser su apoyo y que sin embargo, poco a poco, imperceptiblemente, la va destruyendo hasta convertirla en una mujer insegura, sin autoestima ni voz propia. Cuando cada noche vuelve a encontrarse con su vampiro.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

CAPERUZITAS II



Sra. Ministra de Cultura

quizá así, a bote pronto, mi nombre no le suene de nada, pero si le cuento que soy una de las siete españolas que jamás se ha sentido discriminada laboralmente por razón de sexo, enseguida caerá.

El caso es que acabo de llegar a casa después de una jornada laboral de once horas en un día cafre como pocos, que ha incluido un viaje relámpago a Madrid, una bronca monumental con mi jefa y una marathon de llamadas para intentar apagar siete u ocho fuegos que ardían simultaneamente, y he visto en las noticias que a su ministerio se le ha ocurrido la brillante idea de primar en el reparto de subvenciones las películas dirigidas por mujeres. Joer. Le aseguro que el gazpacho me ha salido por las orejas.

Y yo no se que pensarán Isabel Coixet o Iciar Bollaín, pero desde que lo he escuchado no dejo de dar gracias a Dios por el día en que se me ocurrió que lo mío podía ser el periodismo y no el cine o la moda.

El caso es que dándole vueltas al tema he llegado a la conclusión de que muy probablemente entre la enorme comitiva que dicen las malas lenguas le ha acompañado a Nueva York a presentar la "Obra" de cuatro diseñadores españoles elegidos a dedo en una preformance a la que no ha ido nadie, estuviera la ministra de igualdad y la muchacha haya aprovechado los largos paseos por Central Park y los desfiles de Custo en la semana de la moda para sugerirle la idea.

Y aunque de ninguna manera quiero cuestionar sus iniciativas, si me gustaría recordarle que chorradas como ésta no hacen más que perpetuar la imagen de "Caperuzita" que tanto daño ha hecho a muchas mujeres y que en vez de gastar el dinero público en gansadas, podrían intentar asegurarse de que podamos quedarnos embarazadas tranquilas sin la amenaza de un despido, de que haya guarderías públicas suficientes, o de que los horarios laborales y escolares se hacen algo más razonables para todos.... Y estoy segura de que cuando se consigan algunas de estas cosas nos dará igual si la película la ha dirigido un hombre, una mujer o una ameba, entre otras cosas porque disfrutaremos de nuevo del placer de tener tiempo entre semana para ir al cine.

De verdad, señoras, con estas mamarrachadas... que flaco favor nos hacen a todas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

PUEDE QUE SI


Mi madre me cuenta que hoy mi padre (jubilado y dedicado en cuerpo y alma a su huerto, sus viñas y sus frutales) anda vendimiando en la viña de un vecino que en unos días vendrá a casa para empezar con las nuestras. Además, otro vecino que hace unos meses nos ayudó a trasladar una colmena que se había formado entre el contraventano de madera y el cristal, ha traído unos tarros de miel. Y un tercero, que ya ha bajado de puerto con las ovejas, cumplirá este domingo su promesa de prepararnos unas migas de pastor. Ellos, claro, viven ahora en un pueblo de apenas 100 habitantes.

Yo llevo cuatro años viviendo en el mismo piso y apenas conozco a Merche, la vecina de enfrente. En una finca de 40 pisos, no está mal.

Lo pienso mientras Juan, un compañero de trabajo, me cuenta como en su pequeña urbanización de adosados en un pueblo a pocos kilómetros de aquí, lo vecinos se han organizado para ayudar a una familia en apuros. El padre sufrió hace poco un accidente laboral que lo dejó malparado y la situación se ha complicado desde que la madre, al tropezar y caer por las escaleras, se ha roto la pierna por dos sitios distintos. Así que los vecinos, que hasta ahora apenas se conocían se han organizado para llevar y traer los niños al colegio, hacerles la compra y la comida y pasear al perro.

Y quizá no sea más que una excepción, pero puede que no. Puede que al final resulte que si, que es verdad, que la crisis nos está haciendo un poquito más humanos.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

BUENROLLISMO


Si hay algo que me toca las narices últimamente es el "buenrrollismo" profesional y los libros de autoayuda aplicados a la empresa. Confieso que estoy algo quemada porque de nuevo, y tras el parón bendito del verano, me veo obligada a invertir mis tardes de martes en un master de recursos humanos y/o gestión de personal que me pone de los nervios.

La idea, en principio, no sería mala a no ser porque este curso que comparto con el resto de cargos de la empresa se ha ido convirtiendo en una especie de reuniones tipo "alcohólicos anónimos" en el que la profesora suelta una frase "buenrrollista" tipo Coelho y nosotros nos dedicamos a divagar un par de horas. Eso, cuando no nos tiramos toda la tarde montando una figura con piezas de Lego para estudiar la dinámica de grupos. Yo, os podeis imaginar, siempre soy la desmotivada de equipo. Lo peor, que cuando sales tienes en la mesa esperando el trabajo que no has hecho por perder el tiempo en chorradas.
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Total, que después de tropecientas horas perdidas/invertidas en el tema, lo único que he sacado en claro es que hay que ser "proactivos" con los miembros del equipo que ahora se llaman "colaboradores" y facilitar su desarrollo personal en un ambiente de armonía. Joder. Bueno, eso y la sospecha de que la profesora tiene el curso preparado de antemano y le da igual que seamos importadores de pescado o pilotos militares. Un ejemplo: el día de "Mejorar la gestión del tiempo" nos recomendaba limitar exclusivamente y sin excepciones a 30 minutos al día el tiempo para mirar el correo electrónico y devolver llamadas telefónicas. Afortunadamente alguien tuvo la amabilidad de recordarle que trabajamos en un medio de comunicación y no en una fábrica de bombillas.
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El caso es que ayer alguien sacó en clase el asunto "France Telecom". Para el que no lo sepa, en poco más de un año y desde que la empresa anunció traslados, son ya 23 los trabajadores de la firma que se han quitado la vida y otros 13 los que lo han intentado. El último de los suicidios tuvo lugar el pasado viernes, cuando una mujer de 32 años se arrojó por la ventana de su oficina en París. Días antes, un hombre de 49 años se clavó un cuchillo en el estómago durante una reunión en la que le fue comunicado que iba a ser trasladado. En fin, una salvajada, sobre todo si tenemos en cuenta que la empresa ha esperado a que hya 23 muertos antes de tomar medidas.
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Alucinante.

Pero lo más alucinante de todo fue observar las reacciones de los 16 que estabamos en esa sala. Un par soltaron chistes que la mitad rieron con ganas. Otro le echó la culpa a la "flojera de caracter de los suicidas" y generó un debate sobre la mejor forma de terminar con la vida y un tercero expuso su teoría sobre la movilidad profesional. La profesora aportó que las relaciones laborales no siempre son una ciencia exacta. 23 muertos.
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23 muertos.
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Alucinante.



martes, 15 de septiembre de 2009

FE


¿Qué puede esperar uno cuando ya no queda nada?

Seguro que los que han leído “La Carretera” de Corman McCarthy saben de qué hablo. Los que todavía no lo han hecho no perderán nada si se acercan ahora mismo a cualquier librería y compran por siete u ocho euros la edición de bolsillo de esta novela por la que el autor se llevó el Pulitzer y que no solo engancha sino que hace pensar. Y mucho.

A grandes rasgos “La Carretera” cuenta el viaje de un padre y su hijo hacia el sur de los Estados Unidos tras una hecatombe que ha destruido por completo el mundo tal y como lo conocemos. Apenas un puñado de humanos han sobrevivido entre el fuego y la destrucción y se afanan por resistir en un paisaje donde no queda nada. El frío cala los huesos, llueve ceniza y la falta de comida es tan dramática que algunos de esos humanos se han organizado en grupos para cazar a otros humanos que después les servirán de alimento. Son los malos.

En este escenario, el padre viaja con el niño y un revolver con dos balas. El niño ha aprendido a manejarlo y sabe sobre todo que si algo le ocurriera al padre, debe introducirse la pistola en la boca y disparar antes de que uno de esos grupos de salvajes dé con él y lo conviertan en parte de su dieta.

Con este panorama de días lluviosos y huída interminable hacia un sur que no es garantía de nada, las preguntas saltan locas una detrás de otra.

¿Por qué no utiliza de una vez por todas esas balas?
¿Qué empuja al padre a seguir adelante si sabe que nada va a mejorar?
¿Se atreve a imaginar que será del chico cuando él falte?
¿Es consciente acaso de que su vida será siempre una huída perpetua?

Lo más curioso es que en ningún momento la narración deja entrever la más mínima esperanza de que las cosas puedan cambiar. Y sin embargo, ellos siguen adelante. Y yo no dejo de preguntarme ¿Qué puede esperar uno cuando ya no queda nada?.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

UNA DE MEDICOS



Dice que ronco. Que ronco. Pues nadie se me había quejado nunca…

Al principio, no le hice ni puñetero caso e incluso le eché la culpa a él. Y es que a poco de conocerme, FHMP se marcó una super cama con el colchón recubierto por una de esas fibras raras y modernas. El caso es que cada vez que te mueves, el colchón, presuntamente, se adapta a tu cuerpo y debes sentirte como si flotaras en una nube. El problema es que yo por las noches me muevo más que los precios y al pobre colchón no le da tiempo a seguirme, por lo que termino buscando acomodo como puedo entre un mar de bultos y agujeros extraños. Como además mi queridísimo pesa algo más que yo y no se mueve en toda la noche, poco a poco voy escurriéndome cuesta abajo hacia su agujero hasta que acabo pegada a su espalda como una joroba. En enero mola, pero con 35 grados en la noche de Zaragoza, es una sauna. Total, que paso media noche manteniendo el equilibrio amarrada a la esquina de la cama intentando no escurrirme. Y me levanto hecha polvo.

Así que cuando me acusó de roncar como un marinero borracho en una taberna de puerto le eche la culpa a las fibras de su cama a ver si colaba y me dejaba darle la vuelta al colchón. Y no coló. Entre otras cosas porque de fin de semana en casa de mis padres en pleno monte, mi madre me saludó el domingo con un “hija, vaya noche me habéis dado entre tu padre y tú. Parecíais Pimpinela versión oso”.

Por fin y después de que ayer casi me ahogara en la informativo, hoy he ido al médico y le he contado que llevo tres meses cargada de mocos y ronco. Ella, me ha sentado en la camilla, me ha mirado la garganta y me ha quitado la camiseta para auscultarme el pecho. Me ha preguntado un par de cosas y al final no debía tener muy claro mí diagnostico porque a pesar de que le he insistido una y otra vez en que yo solo tengo mocos y ronco, ella...

Me ha pedido una radiografía por si fuera sinusitis.


Me ha mandado al alergólogo por si fuera alergia.


Me ha dado un cacharrito para aspirar por si fuera asma.


Me ha recetado antibióticos por si fuera una infección extraña.




Y eso que no he fumado en mi vida....



lunes, 7 de septiembre de 2009

ESPERANDO UN MILAGRO


En apenas una semana me lo recomendaron cuatro personas distintas y todas hablaban con emoción de un libro que, me advertían, era extremadamente duro. Lo compre, claro, y me ha costado un par de meses terminarlo. No porque sea especialmente denso o largo, sino porque cada una de sus páginas suma tal cúmulo de palizas, derrotas y desgracias que leía unas cuantas líneas y tenía que dejarlo un tiempo antes de empezar otra vez.

Es, claro, Mil soles espléndidos, la historia terrible de dos mujeres afganas contada sin apenas recursos literarios. Frases cortas, palabras incisivas, prosa dura. Tan dura como la historia que cuenta sin concesiones.

A fecha de hoy aún no se si me ha gustado o no. Solo se que mientras lo leía, el parlamento iraní rechazaba a dos mujeres como ministras, un padre egipcio maltrataba hasta terminar con su vida a su hija de 23 años porque las habladurías la relacionaban con un chico y eso atentaba contra su honor y en Sudán, un tribunal condenaba a 40 latigazos a la reportera Lubna Ahmed por indecencia al ser descubierta vistiendo pantalones. Y son solo tres ejemplos de tres países donde hay mujeres, algunas mujeres, que pueden llevar una vida algo normal. En Afganistán no.

La historia de mil soles espléndidos es casi contemporánea y una no puede evitar ponerse en la piel de esas mujeres machacadas una y otra vez en un país devastado, mujeres siempre encerradas en patios o bajo burkas. Son mujeres que llevan tantos años pasando hambre que ya no recuerdan lo que es una comida normal, que mueren porque no hay médicos ni hospitales para ellas, que se compran y se venden entre familias y que pasan su corta vida recibiendo palos de padres y maridos.

Son mujeres que con cada tregua, con cada anuncio de cambio político albergaron una esperanza, para descubrir poco después que los cambios siempre son para peor.

Son mujeres que a fecha de hoy siguen esperando un milagro que cambie sus vidas.

lunes, 31 de agosto de 2009

CUENTAS


Fue este verano, en una cena con los amigos de siempre cuando una de ellas me dijo “El otro día echábamos cuentas y de todas nosotras, tú eres la que más novios has tenido”.

Joder, pensé, dicho así…

Y el caso es que aunque mi currículo sentimental es más que normalito y de hecho, los hombres de mi vida se cuentan con los dedos de una mano, muchas de mis amigas de la infancia (casi todas, mejor dicho), se han ido casando con el novio que estrenaron allá por el instituto.

Visto desde la barrera, unas parecen más felices que otras, pero en general a todas parece irles bien, lo que no deja de ser un milagro teniendo en cuenta la epidemia de separaciones que últimamente tiene más peligro que la gripe A.

Yo me miro el ombligo y me veo feliz. Con una felicidad continua y serena que debo, sin duda, a mi queridísimo. Una sensación que nada tiene que ver con la montaña rusa que era mi vida hace un par de años o con la frustración que me ahogaba unos cuantos más atrás.

Si los hombres de mi vida fueran muñequitos tendrían escenarios distintos, porque cada uno de ellos vivió conmigo en una ciudad diferente y con unas circunstancias distintas. Si los hombres de mi vida fueran libros contarían historias independientes, protagonizadas todas ellas por una mujer que a veces llegaba a no reconocerse.
Si los hombres de mi vida fueran viajes tendrían todos ellos principio y fin.

Y miro a mis amigas y las veo pasar los años en la tranquilidad de la convivencia diaria y algunas (una sobre todo) me dan envidia. Pero la verdad, no me atrevo a preguntarles si son felices.

viernes, 28 de agosto de 2009

AL FINAL...

Al final, nos fuimos de vacaciones. No donde habíamos pensado, pero nos fuimos. En tres tandas, cada una un poquito más lejos por si había que volver corriendo. Y hubo que volver corriendo. Pero a pesar de todo, hicimos la tira de kilómetros, en coche y a pie, subimos siete mil cuestas y vimos cientos de piedras labradas, comimos pato pero también otras cosas y confirmamos que nos gusta más la longaniza de Graus que la de Vic y que el café es igual de malo en cualquier lugar de Francia. Y lo pasamos bien. Muy bien.

Los viajes han dejado muchas fotos e historias que iré contando, pero entre todos los lugares, hay uno que me emocionó especialmente. Es Conques, en Midi Pyrénées. Y ahora vereis por qué:










Bienvenidos a los que hayais vuelto.

lunes, 3 de agosto de 2009

PERSPECTIVA



Ahora resulta que los "singles", aquellos envidiados seres que habían decidido vivir solos en un loft sin vincularse sentimentalmente más allá de alguna noche esporádica, que compraban exprimidores de diseño en Vinçon, que se alimentaban solo de productos biológicos y viajaban a Londres a renovar el vestuario, ya no molan. Igual es porque ahora están en paro, el banco se ha quedado con el loft y ellos, más cerca de los 40 que de los 30, han vuelto a vivir con sus padres.

Publicaba hace unos días el suplemento de los sábados de La Vanguardia que la crisis está creando un nuevo tipo social, los "separados de hecho que siguen compartiendo techo". O sea, los que por cuestiones económicas no pueden ejecutar una separación y aunque hacen vidas separadas, siguen compartiendo piso, hipoteca y gastos.

Mirandolo friamente, parejas así las ha habido siempre. Señores que aterrados ante la perspectiva de no tener una amantísima ama de casa que les planchara las camisas y les tuviera preparado el guiso de turno los días que comían en casa, se liaban clandestinamente con una mujer veinte años más joven para que les arreglara el cuerpo y muchas veces, algo más. O esas mismas señoras que sabiendo con certeza que sus maridos se la estaban pegando y tenían incluso vidas paralelas preferían hacer la vista gorda ante la perspectiva de perder un nivel de vida y un status social y tener que pasar de la Termomix a la sartén de toda la vida.

Historias así, hay a patadas, aunque lo nuevo ahora es que las reglas del juego están a la vista y sobre la mesa. Pasamos de ser pareja a compañeros de piso. Tu vida es tuya, mi vida es mía y simplemente pagamos una hipoteca a medias hasta que la crisis termine y podamos volar.

Lo gracioso de todo esto es que están empezando a detectarse cada vez más casos de ex-parejas que gracias a la convivencia vuelven a darse una oportunidad. Y es que a veces tomar distancia de las cosas, saber lo que ganas y lo que pierdes, te hace ver la situación de otra manera.


jueves, 30 de julio de 2009

PUESTA AL DIA



Si, lo se. Llevo la tira sin contar nada y a pesar de que en verano el consumo de internet baja en picado, me expongo a que de nuevo, aquellos que siguen mi vida a través del blog vuelvan a llamarme asustados pensando que se me ha tragado la tierra. Así que el motivo de este post no es otro que poneros al día de lo que ha pasado en las últimas semanas:


1. ESTOY BIEN. Que leches, ¡estoy estupendamente bien!!!! Me he quitado 9 kilos en menos de dos meses y aunque el capullo de mi ex se permita preguntarme por teléfono si no me he quedado blanda y arrugada, la respuesta es NO. Estoy estupendamente. Ni arrugas, ni estrías, ni piel colgando. Y eso, a pesar de haber salido a cenar con FHMP de vez en cuando y pellizcarle el pan cada vez que se daba la vuelta. Prueba superada.


2. ESTOY TAN BIEN QUE NO HAGO MÁS QUE COMPRARME ROPA. Hasta el punto que a finales de agosto voy de invitada consorte a la que sin duda va a ser la boda más pija que se ha celebrado en la Seo en años y tengo tres vestidos estupendos para elegir según me de el día. Con sus respectivas sandalias, claro (Esto, Pilar, es culpa tuya. ¿Como se te ocurre llevarme a esa zapatería justo el día que descubro que gracias al Euribor la hipoteca se me queda en nada?) Es decir, que lo que me he ahorrado en el Mercadona a base de pechuga y lechuga, en copas por no salir y el empujoncito del banco, lo he invertido en las rebajas.


3. HE VUELTO A LOS ORIGENES. Como con esto del verano no tenemos más que becarios en la redacción y andamos de bronca por la financiación autonómica a incendio y de ahí (desgraciadamente también) a atentado, he vuelto a ejercer de plumilla. No diré que ha sido un orgasmo pero casi. Lo malo es que he llegado a preguntarme ¿Quien me mandaría a mí meterme en berenjenales con lo que me va el barro del día a día? ¿Sería más feliz de redactora? Igual si.


4. HE DESCUBIERTO QUE HAY MUCHO HIJO DE PUTA SUELTO. Y si, lo se, parezco gilipollas, a mi edad y pensando aún que todo el mundo va de frente, pero la mierda que se mueve en algunas madrigueras todavía me sorprende. También he ratificado (y esto desde luego no me sorprende), que estoy rodeada de gente estupenda. A pesar de todo, sigo pensando que más tarde o más temprano, la vida pone a cada uno en su sitio.


5. NOS HEMOS QUEDADO SIN SUPERVIAJE, por causas ajenas a nuestra voluntad y porque en esta vida muchas veces hay que sacificar algunas cosas y estar donde hay que estar. Así que en una maniobra de urgencia, he cambiado el Partenón por el monasterio de Ripoll, el Egeo por San Juan de Luz y el Palacio Topkapi por la Catedral de Vitoria. Y sin falsas modestias, he ratificado una vez más que organizando viajes, soy la hostia.


En resumen, que mañana cojo vacaciones tras un año más que duro y que si tengo tiempo y ganas, os iré contando por donde andamos.


Buen verano a todos.




domingo, 19 de julio de 2009

MUJERES




Al final va a resultar que es cierto, que hombres y mujeres emitimos en ondas distintas y que si ellos flipan cuando nos descubren capaces de distinguir hasta 14 tonos distintos de azul con sus respectivos nombres, nosotras alucinamos cuando escuchamos sus disertaciones sobre la diferencia entre un vaso de tubo, una copa de globo o una jarra a la hora de tomarse una cerveza. Cerveza al fin y al cabo, digo yo, y ellos me miran como si fuera una tarada.

¿Será que a mi no me gusta y por eso me importa un bledo?

Tengo un amigo gay que asegura que cuando dos mujeres nos cruzamos por la calle somos capaces de hacernos una radiografia completa, del flequillo a la punta del zapato pasando por el bolso y la manicura. Y tiene razón. No hay más que ver como cuando una mujer llega al grupo de amigos que le espera, ellos apenas desvían la atención de la pantalla del bar o de los cacahuetes mientras nosotras somos capaces de calcular lo que ha engordado desde la última vez que la vimos o si el vestido que lleva es de Zara o de Hoss.

¿Es algo innato en nosotras o se aprende en sociedad? Esa especie de reconocimiento continuo de las mujeres que nos rodean que nos lleva incluso a conocer el ropero de nuestras mejores amigas o compañeras de trabajo mejor que el nuestro y que hace que en cuanto apareces por el trabajo con algo un poco distinto, alguna te pregunte "¿Vas a algún sitio al salir?".

Tengo una amiga que durante muchos años tuvo como prioridad llevarse bien con las madres de los tíos que le gustaban, aún antes de consumar nada con ellos y supongo que anticipando en parte el mal trago que siempre es conocer a las mujeres que rodean a tu pareja. Se de lo que hablo: ninguna de las novias de mi hermano me ha llegado a gustar nunca y supongo que yo les he ido cayendo gorda a cada una de ellas. En fin, lo natural.

Pero es curioso como muchas veces hay rasgos físicos o prendas de vestir que te hacen ratificarte en tu empatía o desagrado por una persona. Hace unos meses comencé una relación laboral por teléfono con una profesora de universidad que iba a colaborar con nosotros. Me pareció una prepotente y una bocazas. El día que la conocí, llevaba unos mocasines Tod´s de color beige con tacón cuadrado de 10 cm a juego que un traje que por la pinta debía costar el sueldo de un mileurista. Ese día terminó de caerme definitivamente fatal. Y si, lo se, era envidia. ENVIDIA. Un paso más en el descenso a ese infierno de cuñadas recorosas que según Pilar sin duda me espera cuando palme.

Y sin embargo, afortunadamente, sigo conservando a mis amigas del colegio, aprecio sinceramente a la mayoría de las mujeres con las que trabajo y admiro a otras colegas que lo hacen para la competencia. Eso si, cada vez que coincido con ella no puedo evitar mirarles los zapatos. Es superior a mi. Pero la que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Ah!!! y a poder ser, flojito y que sea pequeña...








jueves, 16 de julio de 2009

ASCO

Y mira que llevo años en esto y sigo sin acostumbrarme al poder de atracción más que morbosa que los cinco minutos de gloria en televisión tienen para muchos.

Hoy no se trata de Gran Hermano o de un programa de testimonios en los que cuatro destalentados van a ventilar las miserias familiares delante de millones de espectadores. Lo de hoy, es peor.

Acabo de quedarme pasmada al ver a la madre de la niña de 13 años violada en Córdoba por seis animales hacer pucheros en televisión. ¿Pero esta señora tiene algo de vergüenza? ¿Acaso le importa algo su hija cuando es capaz de salir en televisión contando lo ocurrido para que cualquiera pueda saber de quien se trata? ¿No merece una niña de 13 años que ha pasado por un trauma de ese calibre toda la intimidad posible y algo más de respeto por parte de su propia madre? ¿Habrá algún juez que haga algo?

De verdad, no me acostumbro.

lunes, 13 de julio de 2009

SIEMPRE



Con el tema del post de la boda han llegado comentarios al blog y también, claro, comentarios personales. Para mí, esto está tan claro como cuando conoces a alguien que fuma o que ronca y a pesar de todo, te enamoras igual. Bueno, pues yo no fumo, ronco a veces y definitivamente, no tengo ninguna intención de casarme.

En mi vida sentimental ha habido tres hombres importantes y en las tres ocasiones he pensado que sería para siempre. El primero llegó muy pronto, tanto como para certificar que “siempre” en asuntos de corazón es demasiado tiempo.

El segundo fue una apuesta absolutamente irracional, supongo que incomprensible para casi todo el mundo y desde el principio inviable. Pero por aquella fantástica ceguera que trae consigo el amor, durante muchos meses estuve convencida de que aquello saldría bien y seríamos felices para siempre. Un día abrí los ojos y comprendí más con alivio que con dolor que “siempre” con él, no sería nunca.

El tercero se pega a mi espalda cada noche a pesar de los 40º y me busca por las mañanas antes incluso de despertar del todo. Con él me agobia pensar que el tiempo pasa demasiado deprisa, que los días y los meses se me escapan entre los dedos y que ningún espacio de tiempo va a ser nunca suficiente.

Y no se lo que pasará en un futuro, pero los años y este poco de experiencia me han hecho ratificarme en algo que ya tenía claro. Que mis historias de amor tienen que ser para “siempre”. Aunque a veces “siempre” no sea más que un puñadito de años.

martes, 7 de julio de 2009

UNA BODA



Mi primo S. anuncia su boda para junio de 2010. Joer junio de 2010!!!!, anda que no pueden pasar cosas de aquí a entonces… pero parece que no, que si uno quiere casarse necesita al menos un año de preparativos por delante. Y yo me pongo a pensar en elegir un año antes la iglesia, el vestido, el menú y hasta el viaje de novios y me entran sudores fríos.

Podría echarle la culpa a la edad y contar que hace años que se me pasó el momento de montar el numerito emocionadísima en la puerta de una iglesia, o incluso mentir como una bellaca y asegurar que nunca he encontrado al hombre con quien quisiera compartir el resto de mi vida, pero la verdad es que no, que nunca, ni siquiera cuando era cría, el casarme estaba en mi mente.

Dejando a un lado el punto de vista práctico que hace que por más que busque no encuentre ninguna ventaja a eso del matrimonio, en la parte emotiva me ocurre algo raro. Por una parte, certificarle a alguien que le voy a querer toda la vida por virtud de un papel me da mal rollo (no puedo evitarlo) y por otro, me agobia pensar que la otra parte se va a sentir igual de presionada que yo. Así que… ¿no es mejor disfrutar de los días según vengan y dejarse de chorradas?

En fin, que por si no me he explicado bien, mejor recurro al amigo Pablo Milanés que lo resume como nadie.

Yo no te pido que me bajes

una estrella azul

sólo te pido que mi espacio

llenes con tu luz.


Yo no te pido que me firmes

diez papeles grises para amar

sólo te pido que tu quieras

las palomas que suelo mirar.


De lo pasado no lo voy a negar,

el futuro algún día llegará

y del presente que me importa la gente

si es que siempre van a hablar.


Sigue llenando este minuto

de razones para respirar

no me complazcas, no te niegues

no hables por hablar.


Yo no te pido que me bajes

una estrella azul

sólo te pido que mi espacio

llenes con tu luz.


Pues eso, que amanezca todas las mañanas y que amanezcamos juntos. Que sigas llenando mi vida de razones para respirar. Nada más.



PD. Por cierto, este post no tiene nada que ver con el hecho de que mañana se cumplan cuatro años del divorcio express en España. Nada. Lo juro.

viernes, 3 de julio de 2009

VERANOS DE CIUDAD

De vez en cuando y si la rutina del día a día me lo permite, intento trasladar alguna de las reuniones de trabajo a cualquier cafetería del centro. Con la excusa de quedar en un sitio que vaya bien a todas las partes, salgo del despacho, cambio un poco el chip y sobre todo, disfruto a lo bestia de una imagen, la de la ciudad por las mañanas, a la que normalmente no tengo acceso.

Amas de casa con carritos, jubilados sentados a la sombra en los bancos, grupos de turistas cargados de cámaras hacia el Pilar...

Hoy el lujo ha sido trasladar una reunión con un promotor musical no solo al centro, sino a una terraza. Y ahí, entre anécdotas, café y un cierzo suave que ha bajado hasta cinco grados la temperatura respecto a los días que hemos dejado atrás, me ha caído de golpe encima la conciencia del verano laboral. Los correos que se reducen a la mitad, el teléfono que apenas suena en toda la mañana y esas tardes tontas en las que estás porque tienes que estar.....

Siempre me han gustado los veranos de ciudad. El ambiente relajado en el trabajo, las siestas si hay ocasión, los cines casi vacíos, las tiendas a tu disposición y las terrazas al anochecer. Mis vacaciones son siempre de viajes fuera, machaques de caminatas y museos, pero hasta que lleguen, en agosto, disfruto de esta previa que son los veranos de ciudad.

sábado, 20 de junio de 2009

Piratas



Justo en el día en que la prensa publica que el archifamoso Harry Potter podria ser un plagio, leo en el blog de Cristal (http://cristal00k.blogspot.com/2009/06/de-copias-y-originales.html) que ella acaba de enfrentarse al soponcio que supone ver uno de tus textos utilizados "by the face" por uno de esos "presuntos autores" que no son más que vampiros sin vergüenza.

Suerte has tenido, Cristal, de que tu amigo haya encontrado la copia y te haya advertido, porque... ¿cuantos no andarán por ahí plagiando y colgándose medallas gracias al trabajo de otro sin que nadie llegue nunca a enterarse?

Si embargo a mi, hay algo que me flipa todavía más que la falta de vergüenza de esta gentuza capaz de aprovechar el trabajo de otros (que muchas veces no es más que una afición puesta además a disposición de cualquiera gratuitamente con la generosidad que implica un blog), sino las nulas consecuencias que esto tiene. La lista es larga, desde Ana "Cosa" Quintana con aquel escándalo sobre el libro escrito por un "negro" a las fusiladas perpetradas por Lucía Etxebarría o incluso las acusaciones que llegaron a salpicar a gente de la talla de Eduardo Haro Tecglen o Camilo José Cela. Ana "Cosa" sigue siendo la reina de la televisión más maruja y tiene incluso una revista mensual que presuntamente "edita" y en la que supongo, se limita a posar haciendo posturitas para que el mago del photoshop de turno la deje como una quinceañera, la Etxbarría mantiene su página en un dominical y sigue publicando y de Haro Tecglen pronto veremos otro libro en las estanterías. De Cela, no tengo ninguna duda de que su viuda cualquier dia se saca una manuscrito inédito de la manga.

Si escándalos de tal magnitud no han tenido ninguna consecuencia ... ¿como va a tenerlos que alguien copie los textos de cualquiera de nosotros, que al fin y al cabo no somos más que blogueros anónimos?

Con este panorama en los útlimos tiempos han proliferado las empresas que te "venden" licencias de protección de tus contenidos, algo tan absurdo y cabreante en un estado de derecho como tener que pagar a alguien para que vigile tu coche cuando lo dejas aparcado en la calle. El problema es que sabes que si alguien te roba el coche o el bolso, la policía se pone en marcha y tarde o temprano es posible que haya resultados. Sin embargo, cuando alguien te roba un texto no pasa nada. Nada.

Y puestos a pensar y pensar en las decenas de pobres subsaharianos que ahora mismo están en cárceles españolas por vender pelis y cds pirateados... ¿no será que los escritores no tenemos detrás una SGAE con figurines como Miguel Ríos, Ana Belén o Víctor Manuel que se hacen fotos con ZP en plena campaña electoral? Pobrecitos, llevan treinta años viviendo de las mismas canciones... vamos a protegerselas, no vaya a ser que dejen de ingresar la millonada que en concepto de derechos ingresan todos los meses.

Pero no vamos a echarle la culpa al Ministerio de Cultura por no ponerse manos a la obra de una vez por todas, no. Al fin y al cabo, para ellos los blogueros no somos más que una panda de hippies con mucho tiempo libre y bastante trabajo tienen ellos con negociar las subvenciones a cine español como para perderlo con una minucia como los derechos de autor de los escritores...

Al fin y al cabo, ¿quien lee en España ya?

miércoles, 17 de junio de 2009

¿SUERTE?



Pasmada me he quedado al ver que la mujer asesinada y descuartizada en Elche tenía en su pasado un amplio historial de malos tratos con sus parejas anteriores. De hecho, el año pasado un tribunal había dictado sentencia condenatoria contra su ex pareja y pocos días antes de fallecer, había declarado en el juzgado de violencia contra la mujer de Elche que no deseaba una orden de alejamiento contra otro hombre con el que también había tenído una relación plagada de problemas y palizas. El asesino y descuartizador confeso arrastraba también una condena por haber agredido a su pareja años atrás.

Y vale que el hombre o la mujer, sea el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero... ¿tres?. Salir de una historia violenta para entrar en otra y de ahí a una tercera que todos sabemos como ha terminado. 34 años tenía. Toda una vida demasiado corta y cargada de palos de los hombres que ella había elegido.

Dicen que las mujeres tendemos a repetir a lo largo de nuestro curriculum amoroso el mismo tipo de hombre y la experiencia me dice que salvo alguna aventura que se sale de lo normal, esto es cierto. Pero yo, que soy una mujer con suerte, con muchísima suerte, en cuanto los tres hombres de mi vida han sido (son) personas extraordinarias, no puedo dejar de darle vueltas al asunto. ¿De verdad esas cosas no se ven venir? Por muy enamorada que una esté... ¿No hay una señal de alarma que se enciende la primera vez que él te falta al respecto o incluso te levanta la mano? ¿Tan mala suerte pudo tener esta mujer para coleccionar un bestia tras otro en su vida? ¿De verdad es cuestión de suerte?

martes, 16 de junio de 2009

ADOLESCENTES



Si teneis un ratito, os invito a que echeis un vistazo al blog de Lilyth y en concreto a esta entrada, una de las últimas :


En ella, habla de su experiencia con un grupo de alumnos de 13 años con las hormonas locas en un día de piscina. Es interesante su post y sobre todo, creo, es interesante leer los comentarios de los lectores a continuación porque quizá permiten apuntar que las cosas podrían empezar a estar viéndose de otra manera.

A los 13 años (y Pilar, Raquel, María y todas mis amigas lo recordarán) jugábamos todavía a las muñecas y como mucho, nos poníamos coloradas cuando en el autobús a Astún, aquel chaval del equipo de esquí nos pasaba rozando el brazo. A los 15, en el instituto, suspirábamos por los de la clase de COU y no fue hasta los 17 o 18 cuando nos echamos el primer noviete. Tres besos, algún calentón y toda la semana dándole vueltas a la cabeza. Eramos adolescentes y teníamos la tira la dudas, pero a pesar de todo, yo creo que sabíamos perfectamente lo que queríamos y lo que no.

Y parecerá una chorrada, pero todavía recuerdo el nudo en el estómago que provocaba el ver al chico que te gustaba entrar en el bar donde pasabas la tarde con las amigas comiendo pipas y la emoción con que esperábamos la semana de fiestas, la nochevieja o los sábados por la noche en los que los padres nos daban algo más de cancha para salir de marcha. Era excepcional. Y ese era su valor y su encanto. Planear durante toda la semana que íbamos a hacer aquel viernes o aquel sábado. Que íbamos a ponernos, dónde íbamos a ir y a quien íbamos a encontrar por ahí.

Desde entonces, han pasado 20 años. Distintas ciudades, distintos trabajos, distintas parejas. Cada etapa de la vida diferente y con algo importante que recordar.

Y yo no digo que nosotros lo hicieramos mejor o peor, que lo de antes fuera bueno y lo de ahora no. Solo pienso que es una pena que quemen la vida tan rápido. Que tendrán tiempo, mucho, de probar y experimentar, pero que en realidad la vida no deja de ser una mochila en la que vas cargando experiencias que te acompañarán siempre. Y que a veces, hay quien carga muy joven demasiadas piedras muy pesadas.


Leyendo los comentarios al post de Lilyth, veo que hay más gente que piensa como yo y eso me anima a pensar que cuando nosotros nos veamos en el papelón de ser padres, quizá las cosas sean distintas y que nuestras hijas, a los 13 años, no andarán dándose el lote en una piscina con un grupo de sus compañeros de clase. Quizá.


lunes, 15 de junio de 2009

Música


Para desesperación de mi queridísimo, que desde el día en que nos conocimos intenta ganarme para la causa de la buena música, a mi, lo que de verdad, de verdad me gusta, es cantar a grito pelado mientras conduzco. Y para eso, nada como Amaral, Sabina y por supuesto, M-clan.

Recuerdo que la primera noche que pasamos en mi casa, él corrió a elegir el disco apropiado mientras yo sacaba la botella de cava de la nevera. Cincuenta minutos después y cuando, sorbito a sorbito y a morro, me había bebido las tres cuartas partes de la botella, salte de la cama para ir a buscarlo al salón. Estaba sentado en el suelo frente al armario de los cd´s y parecía haber sufrido un shock, puesto que no paraba de repetir: "Júrame que tienes más música que lo que hay aquí".

A esas horas, con la de cava que llevaba yo encima y al mes de conocerlo, le habría jurado cualquier cosa, así que intenté tranquilizarlo repitiendo una y otra vez: "Que si bobo, que hay muchos más discos en el piso de Jaca".

Lo que él no sabía (aunque lo descubrió un par de fines de semana más tarde) es que aquellos discos de Jaca eran el legado de mi época montañesa y que básicamente incluían la colección completa de La Ronda de Boltaña, La orquestina del Fabirol y una cuidada selección de todos los grupos vascos, navarros, catalanes y franceses que desde la primera edición habían pasado por el PIR (Festival de música y cultura pirenaica). Ah! y la discografía íntegra de Jose Antonio Labordeta que un novio me regaló unas navidades.

A pesar de todo, decidió seguir conmigo e inició entonces una cruzada brutal para intentar introducirme en el mundo de la música de calidad. La batalla final llegó el dia en que se plantó en mi casa con un disco duro dispuesto a volcarme en el ordenador y en el mp3 toda su colección de discos.

Yo, claro, le dije que si. Y los discos pasaron a reposar plácidamente en el cementerio de los archivos olvidados. Cuando me preguntaba, yo le decía a todo que si, y él, tan contento. Hasta que un día, el ordenador empezó a renquear por exceso de peso y decidí pedirle que aligerara el tocho de tres mil canciones que me había metido.

Aquello fue terrible. De los cientos y cientos de discos que me había metido, los únicos que consiguieron mi indulto fueron los de Bruce Springsteen, Mas Birras e Ilegales. Cada vez que le decía "Ese no", me miraba como Scully a los marcianos en Expediente X.

Y a pesar de todo, aquí seguimos. Ahora cuando vamos de viaje, en su coche o en el mío, ponemos la radio, a poder ser, noticias. El sigue comprando discos fantásticos que yo nunca escucharé y yo me bajo con el emule la versión de Santa Lucía que ha hecho M-clan. Y estoy segura de que al final, si me empeño, terminará cantando.

jueves, 11 de junio de 2009

SONAMBULA



Sabía que hablaba por la noche y que en alguna ocasión había llegado a sentarme en la cama, pero nunca hasta anoche me había levantado dormida. FHMP me lo contaba esta mañana muerto de risa. Y es que al parecer, a una hora indeterminada de la madrugada, me he levantado dormida a sujetar la pared que hay frente a la cama, "porque se caía".


Y dándole vueltas y vueltas al porqué de este ataque de sonambulismo y despues de desechar medicamentos raros (menuda soy yo pa tomar algo), pesadillas (con lo bien que duermo) o ansiedad (vale, si, voy de cabeza, pero como me decía un ex, la crisis es mi estado natural), he dado con la clave.


Estoy a dieta.


Es la primera vez en toda mi vida que me pongo a dieta con supervisión médica. Aunque ya os había contado que tanto amor, tanto amor me había hecho engordar (bueno, para ser justos nos había hecho engordar, aunque a mi me sienta francamente peor), lo que me ha decidido del todo es tener a mis vecinos de despacho que en pocos meses se han quitado de encima 15 y 17 quilos respectivamente. La putada es que paso con ellos una media de diez horas diarias, que nuestros despachos son de cristal y que los veo, estupendos de la muerte, a todas horas. Como para no fijarse. Como para no ponerse.

Total, que hoy es mi sexto día de lechuga y pechuga y aunque pensé que lo llevaría fatal, la verdad es que me encuentro francamente bien. No paso hambre, no como chocolate a escondidas y tengo más sed que un camello cuando llega al oasis tras dos semanas de marcha. En fin, que me lo estoy tomando en serio… hasta anoche.

Entregaba sus premios anuales El Periódico y por primera vez en la tira de ediciones, no montaron la típica cena-coñazo en un recinto ferial del extrarradio que nos mantenía prisioneros desde las ocho de la tarde a las dos de la madrugada, dando cabezadas e intentando pasar el mal trago a base de vino, sino que optaron (supongo que por la crisis) por un acto en el Auditorio, en el centro de la ciudad, seguido de una cena lunch de pie.
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Y ahí fue. Mientras iba de corro en corro y de mesa en mesa me metí entre pecho y espalda unas copas de un vino blanco fresquito que me cayó de miedo. Lo malo, que había que elegir. Y en cómputo de calorías o entraba el vino o entraba la gallina trufada y la sopa fría de patata con trufa. Y claro, me di al vino. Y menudo vino.
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Y ahora dudo si de verdad me levanté a sujetar un muro que se caía, si es que sueños volvía a aquella barra de la sala Hipóstila a reclamarle al camarero "pongame uno más", si intentaba llegar a la cocina a saquear la nevera o peor aún, si era yo la que buscaba un muro en que sujetarme.
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Total, que hoy he vuelto (afortunadamente sin resaca) a mi purgatorio de ternera y alcachofas. Y ahora os dejo, que justo a esta hora tengo que merendar el yogurt desnatado de 43 calorías.




pd. Raquel, estuve con tu hermano. Dile que haga el favor de no dar cabezadas cuando bajan las luces en las entregas de premios, jajajaja.

miércoles, 10 de junio de 2009

A LO TONTO, UN MES



Pues a lo tonto, a lo tonto, ha pasado casi un mes. Y en este mes, un montón de cosas que me han tenido lejos del blog.

Hace dos semanas murió mi abuela. De manera absolutamente inesperada y casi casi como el cuento aquel de Pedro y el Lobo. Tantas idas y venidas al hospital para nada, tantos falsas alarmas, tantos dolores inventados y al final... justo cuando se levantaba de la cama del hospital tras el último alta médico, un derrame. Inesperado. Rapidísimo. Sin dolor y en el mismo hospital. Y ahora, dos semanas después, aún vuelvo a casa de mis padres y me extraña no verla sentada junto a la ventana o en el jardín bajo los cerezos. Supongo que será cuestión de tiempo.

Las elecciones europeas han pasado sin pena ni gloria. Con más pena que gloria en realidad sin tenemos en cuenta la cobertura que todos los medios les hemos dado. Un ejemplo, la tarde electoral las ediciones digitales del Mundo y el País se tiraron sin actualizar sus webs desde las seis de la tarde hasta pasadas las nueve. Desinterés general con abstenciones que han llegado al 80% en algunos países y la sensación personal de que más alla de la comodidad del euro y viajar sin pasaporte y aunque nos repitan hasta la saciedad que en el Parlamento Europeo se deciden más de 400 directivas, Europa sigue siendo un saco de humo que nos cuesta un huevo mantener. Para las próximas propongo un partido de blogueros. Solo con lo que nos paguen por votos conseguidos, podemos retirar durante cuatro años a unos cuantos...

El tedio de las europeas me lo he sacudido a la fuerza con el cierre de temporada, la preparación del verano y lo que será 2009-2010. Saturación de reuniones, cuentas y más cuentas, alguna bronca que otra y el marrón de decirle a algunos que el año que viene no cuento con ellos. Me va en el sueldo, lo se. La presión presupuestaria, como era de esperar está siendo más que dura más que dura y en todas partes se habla de recortes. Pero al mismo tiempo, me da la sensación de que muchos empiezan ya a levantar cabeza o al menos han salido de la psicosis de la quiebra. En el último mes habré tenido una media de dos o tres inaguraciones - presentaciones - jornadas, cóctel incluído a la semana. Y parecerá una chorrada, pero desde enero ni Dios organizaba nada.


Y hablando de organizar, por fin tenemos decididas las vacaciones de verano. Acuerdo impecable. Ni nos iremos a Egipto a sudar a lo bestia como él pretendía ni a dejarnos comer por las pulgas en Uzbequistán como yo quería. Solución pactada y contentos todos. Ya tenemos un huevo de guías en casa. Eso es amor, ¿no?

Por cierto, gracias por seguir pasando por aquí a pesar del plantón. Un abrazo a todos.



viernes, 15 de mayo de 2009

HACE MÁS DE 30 AÑOS


La semana pasada estuve dando una charla a un grupo de alumnos de primero de periodismo en la Universidad. Cuando el profesor me presentaba recorriendo mi vida profesional curriculum en mano, caí en la cuenta de que cualquiera de ellos podría haber sido hijo mío y me dio por pensar que coño he hecho con mi vida los últimos 20 años. Afortunadamente y aunque no he tenido hijos, si me ha dado tiempo a hacer un montón de cosas que justifican cada día que ha pasado.


El caso es que con ese punto de madurez sin retorno que da estar ya más cerca de los 40 que de los 30, he encontrado hoy en el blog de Lupita un memo sobre la infancia que me ha hecho sonreir. Y aunque soy consciente de que será un peñazo y por supuesto, entiendo que paseis de leerlo, he pasado un rato muy agradable respondiendo.


Así que, este puñadito de recuerdos es un regalo que hoy me hago. Porque he tenido una semana dura, porque estoy cansada, porque aún tengo un montón de cosas que hacer por casa y porque me da la gana.


Por cierto, gracias Lupita.


1.¿Cuál es tu primer recuerdo?
Mi abuelo Miguel, con una camisa a cuadros sonriendo sentado en el sofá de mi casa. Murió poco antes de nacer mi hermano, así que yo tendría tres o cuatro años.

2.- Nombra algunos de tus juguetes preferidos
La mariquitas, claro. Aquellas muñecas recortables de papel con las que jugábamos las niñas de los 70. Y las Nancys y el Mocosete y las Barriguitas… y los Cliks de Famobil. Y los renacuajos de río y las mariposas y los rebaños que pasaban por el camino de detrás de casa…

3.- Alguna travesura de cuando eras niñ@
Ufffffffffff, que sosa debí ser. Me temo que las travesuras las he hecho cumplidos los 20, jajaja.

4.- Tu comida preferida de aquellos años
Preferida no se, pero me tiré dos días delante de un plato de acelgas retando a mi madre. Ganó ella, claro. También recuerdo las meriendas de entonces; pan con chocolate, con membrillo, con vino y azucar, con quesito…


5.- Tus dibujos preferidos de la caja tonta
Heidi y Marco. Y la abeja Maya. Y Erase una vez el hombre.

6.- Tu primera colección de cromos
Pues no lo recuerdo, pero entonces los daban con los yogures. Mi tía Teresa tenía una tienda en un pueblo pequeño y me guardaba todos los sobres….

7.- Tu mejor amig@ y por qué
Pilar V. Porque es una persona excepcional e inimitable en todos los sentidos. Aunque la veo menos de lo que me gustaría, seguimos siendo amigas.

8.- Tu primer libro que leíste.
Eran cuentos. “Mariuca la Castañera” era uno de ellos, la historia de una pobre niña que vendía castañas y pasaba muchísimo frío. Después, un amigo de mi padre director de una editorial me regaló colecciones completas de clásicos con Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Leopoldo Alas Clarín, Emilio Salgari, Alejandro Dumas, Julio Verne …
También leía Los Cinco y Puck. Ahhhhhhhhh, y el Senda. ¿Os acordais de él? Ahora están cotizadísimos.

9- Aquella canción que, siempre que la escuchas, viajas hasta tu pasado.
La sintonía de “El hombre y la tierra” o el “Un, dos, tres”

10- Aquel maestr@ que todavía hoy lo recuerdas con cariño
La madre Mercedes, en mi primer curso de párvulos con apenas tres años. Es más un mito que una imagen real. Y la madre Gloria que decía que con mi pelo rojo era igual que una sobrina suya y me tenía enchufadísima.


11- Una película que jamás olvidarás porque te recuerda a tu infancia o juventud.
La Biblia. Mis padres compraron la primera tele en color del bloque de vecinos que además, tenía UHF / VHF. Todas las vecinas subieron a casa a ver la película mientras los maridos veían el fútbol en la otra cadena.

12- Aquellos tebeos que leías con avidez cuando eras pequeñ@
Don MIki. Todos los domingos, mi padre traía el periódico para él, la revista para mi madre y un don MIki para mí. Después pasé a Tintin y Asterix y más tarde a los tebeos para niñas tipo Esther. Cuando mi hermano creció, me chupé todos los de X-Men y ahora, me leo los de culto de FHMP.

13- Una mascota que tuviste de pequeñ@
Un pollito fucsia. El de mi hermano era verde. Los compramos en el mercadillo e instalamos una caja de cartón con pienso en el balcón. A los pocos días, habían perdido el color, olían fatal y se estaban haciendo monstruos enormes. Mi madre los llevó al pueblo, con mis tías y después de unos meses de vida loca por las eras acabaron su vida en una olla.

También tuvimos una tortuga pequeñaja que un día decidió vivir la vida y escapar de su terrario con moqueta y piscina hecha con la tapa de tupper. Nunca más se supo. Y luego estaban los gatos callejeros que aparecían por el pueblo y los corderitos recién nacidos que nos dejaban cuidar los pastores que pasaban por el camino hacia el monte.

14- El primer coche que tuviste cuando te sacaste el carnet de conducir.
Un R5 gris de séptima mano. Debía dar tanta pena que al poco, con la excusa de terminar la carrera, me regalaron un Punto pistacho. Me ha durado 14 años, intacto. Lo cambié, con gran dolor de corazón hace tres.

15- Un viaje o excursión que hiciste con los compañeros de clase
A ver granjas de pollos. Cada año, invariablemente. No se por que las monjas nos llevaban todas las primaveras. Pilar, ¿tu lo sabes?

16- Aquel juego que tanto te gustaba jugar de pequeñ@
Con muñecas, en la escalera, con las vecinas.

17- ¿Qué programa de la televisión de aquellos años era el que más te gustaba?
Un, dos, tres. El único, con Eurovisión, que me dejaban ver.

18- Un regalo que te hicieron tus padres que jamás olvidarás
Cada vez que mi padre iba de viaje por trabajo nos traía algo. Recuerdo especialmente una vajilla de los cliks de Famobil con piezas tan chiquitinas que daba miedo sacarlas de la caja. También recuerdo la emoción de montar un tren eléctrico la noche de reyes cuando mi hermano aún no se coscaba de nada.

19- ¿Hay algún olor que te transporta a tu infancia? ¿Cuál y por qué?
El olor a membrillos mezclado con polvo en el coche de mi padre. Me recuerda las carreteras llenas de curvas para ir a Pamplona y del Puerto de Santa Bárbara, los mareos y las vomitonas. Aún hoy me revuelve el estómago.

20- Un día o un momento de tu infancia que no olvidarás nunca, porque fuiste inmensamente feliz.
Unas navidades. En el pueblo. Todo nevado alrededor y una mañana de reyes de sol deslumbrante. Lo recuerdo, y todavía duele.

miércoles, 13 de mayo de 2009

VIDA


Mi abuela, la única que me queda, cumple mañana 88 años. No es, ni lo ha sido nunca, la típica abuelita dulce que hace bizcochos y cuida geranios mientras intenta hacer la vida agradable a los que le rodean. Más bien todo lo contrario.

La veo un fin de semana sí y otro no. Y quizá por eso, porque no vivo con ella a diario soy mucho más consciente del deteriorio físico que poco a poco se va cebando en su cuerpo y su mente. A veces, me siento frente a ella e intento recordar la mujer que era hace apenas cinco años, o cinco meses o incluso, cinco semanas. A veces, dudo si ella no estará pensando lo mismo.

Desde que nacemos nos enseñan a andar, a comer, a cruzar la calle, a conducir un coche, a mejorar nuestra vida sexual. Vamos al colegio, terminamos una carrera universitaria y sacamos tiempo de donde sea para seguir aprendiendo y mejorar. Estudiamos, leemos, viajamos, buscamos experiencias que nos puedan ayudar en cualquier momento o situación en nuestra vida. Hay masters para mejorar las relaciones laborales, terapias para dejar de fumar, talleres para superar una ruptura, una pérdida o una enfermedad...


Pero nadie no enseña a envejecer y a enfrentarnos a la muerte.


Y miro a mi abuela y me angustia pensar lo terrible que debe ser saber que tienes 88 años, que las personas que conociste y amaste ya han muerto, que cada día que venga va a ser, seguro, peor que el anterior, no solo porque llegarán más dolores, sino porque quedará uno menos en esa inexorable cuenta atrás.

¿Como seré yo a los 88? ¿Me despertaré por las mañanas con ganas de apurar el tiempo que la vida me regala o habré tirado ya la toalla agotada de luchar contra una corriente que se que me va a llevar? ¿Como se sienta uno a esperar a la muerte?