viernes 13 de noviembre de 2009


Coincido por casualidad con un alto cargo del gobierno con una carrera fulgurante en Asuntos Sociales y no se como ni por qué, termina contándome como echa de menos sus inicios, aquellos años de trabajo de calle entre drogadictos y prostitutas. Me cuenta que a veces el despacho se le cae encima, pero que un par de veces que se ha animado a acercarse a cualquiera de los centros en los que empezó y que hoy gestiona, lo miran como algo molesto que viene solo a fiscalizar.

Yo sonrio, asiento y le cuento mi teoría del tornado que nos atrapa y nos lanza hacia arriba y él reconoce que últimamente son muchos los días en que se siente así.
Al final, no me atrevo a preguntarle si sería capaz de dejarlo todo y volver atrás. Tampoco se si él se atrevería a responderme de veras.

miércoles 11 de noviembre de 2009

LISTAS y POZOS


Uno más. Un compañero me ha contado esta mañana que anda buscando piso para separarse de una vez. No es la primera que lo intenta. En cinco años en la misma empresa habrá pasado al menos tres o cuatro veces por la misma situación. Al final, siempre da marcha atrás.

No es el único, claro. Que tire la primera piedra el que nunca haya mantenido una relación que sabía de sobras que estaba más que muerta. Por miedo a estar solo, por cuestiones económicas, por la familia, por pereza, por comodidad, porque al fin y al cabo si nos quisimos tanto jode reconocer un fracaso... La lista de motivos es eterna y compite en el mismo ring con otra lista distinta, la de motivos para separarnos. Porque el deseo ha desaparecido, porque ya no recuerdo el motivo por el que enamoré, porque ya nunca hablamos si no es para discutir, porque he conocido a alguien, porque sufro más estando contigo que sin ti...

Cada uno equilibra su balanza como puede, sisando tiempo y posponiendo la decisión definitiva. Hay quien espera que el tiempo solucione las cosas que no se atreve a solucionar y quien adopta la estrategia de llevar las cosas al límite para que la otra parte tome la decisión definitiva.

Lo que yo creo que es cuando una historia de termina, terminada está. Que prolongarla no hace más que aumentar el sufrimiento de todos y que a veces, cuando damos el portazo que pensamos nos va a partir en dos, en realidad lo que sentimos es la liberación de haber salido de un agujero en el que nos hundíamos y a la vez, arrastrabamos al otro. Y si uno espera mucho, hay veces en que ya no se puede salir.

martes 10 de noviembre de 2009

UNA DE BAJÓN


Al final, a las cinco me he levantado para dejar dormir a FHMP en paz. No es la primera noche que paso en vela, ni la primera mañana que al peinarme se quedan mechones enteros en el lavabo, ni los primero días en que todo lo que como me sienta mal. Me lo conozco de memoria y se llama estres.
Sin embargo de un tiempo a esta parte, las cosas son algo distintas. Apenas vamos al cine o al teatro entre semana, no me apetece ver nada. Ya no quedo con los amigos y cuando por fin llego a casa, me metería directamente en la cama. Solo quiero dormir. Ultimamente me he dado cuenta de que en realidad estoy viviendo dejando pasar los días con el único objetivo de que llegue el fin de semana y desaparecer.

A veces me planteo lo que ha sido mi vida laboral en los últimos años y me siento atrapada en una especie de tornado que me empuja hacia arriba y del que no puedo escapar. Quizá llegué demasiado pronto, quizá todo fue demasiado rápido. Lo peor es que busco salidas, alternativas posibles y no las veo. Hoy la Asociación de la Prensa de Madrid publica que en España hay casi 7.000 periodistas en paro. Sé bien que otros tantos trabajan casi gratis o en condiciones precarias. Y yo, con un buen trabajo, me quejo y pienso como sería mi día a día si fuera redactora o cámara de televisión.

Objetivamente podría dejarlo mañana mismo. No tengo una gran hipoteca ni una familia que mantener. No tengo deudas ni tampoco deseos materiales. Por no tener, yo creo que no tengo ni ambiciones. De hecho, ni siquiera se la vida que quiero.

Se me pasará, supongo. Los que me conocen saben que lo mío son los vasos siempre llenos o como decía aquel amigo asturiano "Nunca llovío que no parara". Pero el caso es que miro por la ventana y no para de llover. Tal vez sea porque llevo desde las ocho de la mañana aquí metida, porque solo es martes o porque estos días ando peleando cifras cuando lo mío son las letras. La vida, supongo, es así.

Vale, me voy a casa. Gracias a Dios, FHMP estará a punto de llegar, también con sus marrones de hoy. Creo que tampoco ha podido salir a comer. Nos los contaremos, nos reiremos un buen rato con cualquier chorrada y cenaremos con besos antes de ir a dormir. Ah! y hoy tengo un plus más que me levanta el ánimo: acaban de mandarme el último libro de Luis Landero. Por cierto, esa es una de las cosas buenas (y lo reconozco, hay muchas más) que tiene mi trabajo.


jueves 5 de noviembre de 2009

EPIDEMIA



Será una casualidad o una epidemia, pero últimamente me llueven historias tristes de parejas conocidas que deciden poner punto y final a sus relaciones. En varias hay hijos de por medio, problemas económicos y sobre todo, desgaste de convivencia. En algunas, también, la constatación de que aquella impresión del principio “estos no duran dos días”, se cumple.

Por experiencia se que cuando uno se enamora de verdad, ya pueden ponerle muros enfrente que los salta todos. Caiga quien caiga. Aunque seas el primero en caer. Y así nos va. Pululamos por el mundo protegidos tras unas gafas de color pastel que transforman la realidad y sobre todo a la persona que tenemos al lado a nuestra conveniencia. Y aunque los amigos nos adviertan de aquello que no llegamos a ver, también estamos sordos.

Una prestigiosa abogada matrimonialista, pionera en España, me contaba una vez que por ella, todos los matrimonios que se contraen por amor deberían ser declarados nulos, puesto que el amor nos anula las facultades mentales. Quizá tenga razón. Pero ahí que seguimos.

Y a pesar de saberlo no deja de ser doloroso ver como amigos que pusieron todo su empeño en una historia de amor terminan naufragando. Y en el desastre no solo sucumben emociones y esperanzas sino a veces, y esto es peor, niños inocentes, hipotecas a medias y cargas que habrán de arrastrar toda la vida.

martes 27 de octubre de 2009

CUESTION DE EDAD, CUESTION DE SEXO

Tiene la edad de mi padre, una carrera profesional más que larga con muchas luces y muchas sombras y una situación personal complicada tras un divorcio reciente. Por estas cosas que tiene la vida podría ser mi jefe, pero resulta que es al revés. Y otro día, por una tontería tuve con él una bronca monumental en la que solo le faltó llamarme niñata. Y digo que solo le faltó eso porque aún no habíamos terminado la bronca y ya estaba en el despacho de mi jefa para poner el grito en el cielo contando su versión. Como si esto fuese una guardería. Como si en la vida real todavía hubiera buenos y malos. Como si me fuera a castigar de cara a la pared.

Increiblemente todavía hay quien piensa que el respeto profesional es cuestión de sexo o de edad.

lunes 26 de octubre de 2009

A VECES, SUCEDE




Al final, esta tarde me he quedado en casa. Despues de arrastrar la infección de garganta y oídos durante el fin de semana y de dar cabezadas frente al ordenador toda la mañana, he claudicado. Y no se si serán los antibióticos que llevo días tomando o la perspectiva de tener toda la tarde libre por delante, pero a las cinco ya no me dolía nada. Y desde entonces hasta ahora he mandado una docena de correos de trabajo, he ordenado el armario, he visto siete veces la misma noticia sobre Bagdad en CNN, me he pintado las uñas, he leído todos los suplementos del fin de semana y me he comido una manzana, cinco nueces y un colacao. Y cuento los minutos para que FHMP vuelva a casa y tener a alguien con quien hablar.

Cuanto más vieja me hago más me mosquea comprobar como el tiempo juega a su antojo con nosotros. O al menos, yo creo que lo hace conmigo. Me muero por tener una tarde libre para mi, sin tener que salir corriendo a ninguna parte y cuando llega, me sobran horas por todas partes. Suena el despertador cada día a las seis y media y mataría por tener una hora más de cama para poder dormir. Los sábados y domingos soy incapaz de aguantar más allá de las siete.

Supongo que en realidad todo esto no deja de ser una muestra más de ese juego de poleas que hace que nuestras vidas se muevan. Deseamos que algo llegue y cuando llega, ya estamos mirando más alla. Somos como el burro en la noria tras la zanahoria. Hacemos que el tiempo pase para alcanzar algo y cuando llega, lo hemos dejado de desear.

Sin embargo sucede que a veces el tiempo se rompe y uno consigue flotar. Y da igual la hora, el día, incluso el lugar, porque lo único que quieres es estar donde estás, como estás, con quien estás. A veces, hay suerte y puedes flotar un buen rato. Otras veces es solo un instante, el instante justo en que el tiempo y tu por fin os poneis de acuerdo. A veces, sucede.

lunes 5 de octubre de 2009

ESTRELLAS Y ESTRELLADAS

Dicen por ahí que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque a veces se cumple. Y yo añado que si, que se cumple, pero nunca como uno exactamente lo había soñado.

Posiblemente eso es lo que le ha ocurrido a la pobre Estrella Archs, diseñadora catalana que tras años de currárselo en la trinchera de las grandes firmas para que luego el diseñador estrella se hiciera la foto y se llevara la fama y la pasta, consigue que la nombren directora creativa de Ungaro. Y como suele pasarles en esta vida a todas las chicas buenas que se lo curran, el nombramiento llevaba un regalito añadido, una presunta actriz que aspira a ser presunta diseñadora y que, nos cuentan, ha sido "asesora creativa". Las fotos son impagables:
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Si, la rubia que sonríe es la actriz, irreconocible tras una sesión de botox para la ocasión. La morena con cara de palo que se caga en los muertos del dueño de la empresa es la catalana, que posiblemente se esté tragando el peor sapo de su vida, porque por si fuera poco, los arreglitos en la cara de la rubia han sido tan brutales que la mayoría de las columnas que deberían analizar la colección, se dedican a analizar el desastre.
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Y ahí están las dos, una posando encantada de haberse conocido y la otra con cara de por favor, que acabe este circo de una puñetera vez que me quiero ir a casa, meterme en la cama y no volver a salir hasta que el mundo se olvide de estas fotos...
Lo siento por ella, de verdad. Porque es injusto, porque obligarla a aparecer con la otra al final del desfile es una muestra de sadismo impresentable y porque al fin y al cabo, casi todas en nuestra vida profesional nos hemos encontrado con regalitos parecidos a este. La actriz seguirá su camino y en su curriculum aparecerá como una anécdota su incursión en el mundo de la moda. Pero, y Estrella? ¿Tendrá Estrella otra oportunidad?

viernes 25 de septiembre de 2009

SU VAMPIRO





Será casualidad, pero en las últimas semanas he encontrado varios. Son los vampiros. Hombres mediocres que viven a la sombra de mujeres de éxito profesional y que lejos de apoyarlas se dedican a ningunearlas y menospreciarlas en público y en privado. Y lo curioso es que ellas han desarrollado tal dependencia que sin ellos son incapaces incluso de respirar.

Generalmente el modelo se repite. Ellas han ido creciendo sin parar en su vida laboral y pública mientras ellos coleccionan despidos conflictivos, negocios fracasados y grandes planes que nunca llegan a ninguna parte. Y mientras viven de los ingresos de sus compañeras, dedican el tiempo a rumiar revanchas que casi siempre terminan pagando ellas.

Ellas, las que bajan la cabeza y callan.

Y fue sorprendente y más que sorprendente aterrador contemplar hace pocos días como una de estas mujeres magníficas se iba achicando poco a poco ante las miradas de desprecio y las frases cortantes y ante todos los presentes del que se supone debería ser su mayor admirador. Un tipo despreciable y sin embargo, el dueño de su vida. Su vampiro.

Y es así como estas mujeres terminan siendo dos distintas: la diurna, la que triunfa, sonríe y camina con la cabeza alta y la nocturna, la mujer dependiente y vejada en que se convierte cuando llega a casa. Cuando cada noche se reencuentra con el hombre que debería ser su apoyo y que sin embargo, poco a poco, imperceptiblemente, la va destruyendo hasta convertirla en una mujer insegura, sin autoestima ni voz propia. Cuando cada noche vuelve a encontrarse con su vampiro.

miércoles 23 de septiembre de 2009

CAPERUZITAS II



Sra. Ministra de Cultura

quizá así, a bote pronto, mi nombre no le suene de nada, pero si le cuento que soy una de las siete españolas que jamás se ha sentido discriminada laboralmente por razón de sexo, enseguida caerá.

El caso es que acabo de llegar a casa después de una jornada laboral de once horas en un día cafre como pocos, que ha incluido un viaje relámpago a Madrid, una bronca monumental con mi jefa y una marathon de llamadas para intentar apagar siete u ocho fuegos que ardían simultaneamente, y he visto en las noticias que a su ministerio se le ha ocurrido la brillante idea de primar en el reparto de subvenciones las películas dirigidas por mujeres. Joer. Le aseguro que el gazpacho me ha salido por las orejas.

Y yo no se que pensarán Isabel Coixet o Iciar Bollaín, pero desde que lo he escuchado no dejo de dar gracias a Dios por el día en que se me ocurrió que lo mío podía ser el periodismo y no el cine o la moda.

El caso es que dándole vueltas al tema he llegado a la conclusión de que muy probablemente entre la enorme comitiva que dicen las malas lenguas le ha acompañado a Nueva York a presentar la "Obra" de cuatro diseñadores españoles elegidos a dedo en una preformance a la que no ha ido nadie, estuviera la ministra de igualdad y la muchacha haya aprovechado los largos paseos por Central Park y los desfiles de Custo en la semana de la moda para sugerirle la idea.

Y aunque de ninguna manera quiero cuestionar sus iniciativas, si me gustaría recordarle que chorradas como ésta no hacen más que perpetuar la imagen de "Caperuzita" que tanto daño ha hecho a muchas mujeres y que en vez de gastar el dinero público en gansadas, podrían intentar asegurarse de que podamos quedarnos embarazadas tranquilas sin la amenaza de un despido, de que haya guarderías públicas suficientes, o de que los horarios laborales y escolares se hacen algo más razonables para todos.... Y estoy segura de que cuando se consigan algunas de estas cosas nos dará igual si la película la ha dirigido un hombre, una mujer o una ameba, entre otras cosas porque disfrutaremos de nuevo del placer de tener tiempo entre semana para ir al cine.

De verdad, señoras, con estas mamarrachadas... que flaco favor nos hacen a todas.

lunes 21 de septiembre de 2009

PUEDE QUE SI


Mi madre me cuenta que hoy mi padre (jubilado y dedicado en cuerpo y alma a su huerto, sus viñas y sus frutales) anda vendimiando en la viña de un vecino que en unos días vendrá a casa para empezar con las nuestras. Además, otro vecino que hace unos meses nos ayudó a trasladar una colmena que se había formado entre el contraventano de madera y el cristal, ha traído unos tarros de miel. Y un tercero, que ya ha bajado de puerto con las ovejas, cumplirá este domingo su promesa de prepararnos unas migas de pastor. Ellos, claro, viven ahora en un pueblo de apenas 100 habitantes.

Yo llevo cuatro años viviendo en el mismo piso y apenas conozco a Merche, la vecina de enfrente. En una finca de 40 pisos, no está mal.

Lo pienso mientras Juan, un compañero de trabajo, me cuenta como en su pequeña urbanización de adosados en un pueblo a pocos kilómetros de aquí, lo vecinos se han organizado para ayudar a una familia en apuros. El padre sufrió hace poco un accidente laboral que lo dejó malparado y la situación se ha complicado desde que la madre, al tropezar y caer por las escaleras, se ha roto la pierna por dos sitios distintos. Así que los vecinos, que hasta ahora apenas se conocían se han organizado para llevar y traer los niños al colegio, hacerles la compra y la comida y pasear al perro.

Y quizá no sea más que una excepción, pero puede que no. Puede que al final resulte que si, que es verdad, que la crisis nos está haciendo un poquito más humanos.