martes 7 de julio de 2009

UNA BODA



Mi primo S. anuncia su boda para junio de 2010. Joer junio de 2010!!!!, anda que no pueden pasar cosas de aquí a entonces… pero parece que no, que si uno quiere casarse necesita al menos un año de preparativos por delante. Y yo me pongo a pensar en elegir un año antes la iglesia, el vestido, el menú y hasta el viaje de novios y me entran sudores fríos.

Podría echarle la culpa a la edad y contar que hace años que se me pasó el momento de montar el numerito emocionadísima en la puerta de una iglesia, o incluso mentir como una bellaca y asegurar que nunca he encontrado al hombre con quien quisiera compartir el resto de mi vida, pero la verdad es que no, que nunca, ni siquiera cuando era cría, el casarme estaba en mi mente.

Dejando a un lado el punto de vista práctico que hace que por más que busque no encuentre ninguna ventaja a eso del matrimonio, en la parte emotiva me ocurre algo raro. Por una parte, certificarle a alguien que le voy a querer toda la vida por virtud de un papel me da mal rollo (no puedo evitarlo) y por otro, me agobia pensar que la otra parte se va a sentir igual de presionada que yo. Así que… ¿no es mejor disfrutar de los días según vengan y dejarse de chorradas?

En fin, que por si no me he explicado bien, mejor recurro al amigo Pablo Milanés que lo resume como nadie.

Yo no te pido que me bajes

una estrella azul

sólo te pido que mi espacio

llenes con tu luz.


Yo no te pido que me firmes

diez papeles grises para amar

sólo te pido que tu quieras

las palomas que suelo mirar.


De lo pasado no lo voy a negar,

el futuro algún día llegará

y del presente que me importa la gente

si es que siempre van a hablar.


Sigue llenando este minuto

de razones para respirar

no me complazcas, no te niegues

no hables por hablar.


Yo no te pido que me bajes

una estrella azul

sólo te pido que mi espacio

llenes con tu luz.


Pues eso, que amanezca todas las mañanas y que amanezcamos juntos. Que sigas llenando mi vida de razones para respirar. Nada más.



PD. Por cierto, este post no tiene nada que ver con el hecho de que mañana se cumplan cuatro años del divorcio express en España. Nada. Lo juro.

viernes 3 de julio de 2009

VERANOS DE CIUDAD

De vez en cuando y si la rutina del día a día me lo permite, intento trasladar alguna de las reuniones de trabajo a cualquier cafetería del centro. Con la excusa de quedar en un sitio que vaya bien a todas las partes, salgo del despacho, cambio un poco el chip y sobre todo, disfruto a lo bestia de una imagen, la de la ciudad por las mañanas, a la que normalmente no tengo acceso.

Amas de casa con carritos, jubilados sentados a la sombra en los bancos, grupos de turistas cargados de cámaras hacia el Pilar...

Hoy el lujo ha sido trasladar una reunión con un promotor musical no solo al centro, sino a una terraza. Y ahí, entre anécdotas, café y un cierzo suave que ha bajado hasta cinco grados la temperatura respecto a los días que hemos dejado atrás, me ha caído de golpe encima la conciencia del verano laboral. Los correos que se reducen a la mitad, el teléfono que apenas suena en toda la mañana y esas tardes tontas en las que estás porque tienes que estar.....

Siempre me han gustado los veranos de ciudad. El ambiente relajado en el trabajo, las siestas si hay ocasión, los cines casi vacíos, las tiendas a tu disposición y las terrazas al anochecer. Mis vacaciones son siempre de viajes fuera, machaques de caminatas y museos, pero hasta que lleguen, en agosto, disfruto de esta previa que son los veranos de ciudad.

sábado 20 de junio de 2009

Piratas



Justo en el día en que la prensa publica que el archifamoso Harry Potter podria ser un plagio, leo en el blog de Cristal (http://cristal00k.blogspot.com/2009/06/de-copias-y-originales.html) que ella acaba de enfrentarse al soponcio que supone ver uno de tus textos utilizados "by the face" por uno de esos "presuntos autores" que no son más que vampiros sin vergüenza.

Suerte has tenido, Cristal, de que tu amigo haya encontrado la copia y te haya advertido, porque... ¿cuantos no andarán por ahí plagiando y colgándose medallas gracias al trabajo de otro sin que nadie llegue nunca a enterarse?

Si embargo a mi, hay algo que me flipa todavía más que la falta de vergüenza de esta gentuza capaz de aprovechar el trabajo de otros (que muchas veces no es más que una afición puesta además a disposición de cualquiera gratuitamente con la generosidad que implica un blog), sino las nulas consecuencias que esto tiene. La lista es larga, desde Ana "Cosa" Quintana con aquel escándalo sobre el libro escrito por un "negro" a las fusiladas perpetradas por Lucía Etxebarría o incluso las acusaciones que llegaron a salpicar a gente de la talla de Eduardo Haro Tecglen o Camilo José Cela. Ana "Cosa" sigue siendo la reina de la televisión más maruja y tiene incluso una revista mensual que presuntamente "edita" y en la que supongo, se limita a posar haciendo posturitas para que el mago del photoshop de turno la deje como una quinceañera, la Etxbarría mantiene su página en un dominical y sigue publicando y de Haro Tecglen pronto veremos otro libro en las estanterías. De Cela, no tengo ninguna duda de que su viuda cualquier dia se saca una manuscrito inédito de la manga.

Si escándalos de tal magnitud no han tenido ninguna consecuencia ... ¿como va a tenerlos que alguien copie los textos de cualquiera de nosotros, que al fin y al cabo no somos más que blogueros anónimos?

Con este panorama en los útlimos tiempos han proliferado las empresas que te "venden" licencias de protección de tus contenidos, algo tan absurdo y cabreante en un estado de derecho como tener que pagar a alguien para que vigile tu coche cuando lo dejas aparcado en la calle. El problema es que sabes que si alguien te roba el coche o el bolso, la policía se pone en marcha y tarde o temprano es posible que haya resultados. Sin embargo, cuando alguien te roba un texto no pasa nada. Nada.

Y puestos a pensar y pensar en las decenas de pobres subsaharianos que ahora mismo están en cárceles españolas por vender pelis y cds pirateados... ¿no será que los escritores no tenemos detrás una SGAE con figurines como Miguel Ríos, Ana Belén o Víctor Manuel que se hacen fotos con ZP en plena campaña electoral? Pobrecitos, llevan treinta años viviendo de las mismas canciones... vamos a protegerselas, no vaya a ser que dejen de ingresar la millonada que en concepto de derechos ingresan todos los meses.

Pero no vamos a echarle la culpa al Ministerio de Cultura por no ponerse manos a la obra de una vez por todas, no. Al fin y al cabo, para ellos los blogueros no somos más que una panda de hippies con mucho tiempo libre y bastante trabajo tienen ellos con negociar las subvenciones a cine español como para perderlo con una minucia como los derechos de autor de los escritores...

Al fin y al cabo, ¿quien lee en España ya?

miércoles 17 de junio de 2009

¿SUERTE?



Pasmada me he quedado al ver que la mujer asesinada y descuartizada en Elche tenía en su pasado un amplio historial de malos tratos con sus parejas anteriores. De hecho, el año pasado un tribunal había dictado sentencia condenatoria contra su ex pareja y pocos días antes de fallecer, había declarado en el juzgado de violencia contra la mujer de Elche que no deseaba una orden de alejamiento contra otro hombre con el que también había tenído una relación plagada de problemas y palizas. El asesino y descuartizador confeso arrastraba también una condena por haber agredido a su pareja años atrás.

Y vale que el hombre o la mujer, sea el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero... ¿tres?. Salir de una historia violenta para entrar en otra y de ahí a una tercera que todos sabemos como ha terminado. 34 años tenía. Toda una vida demasiado corta y cargada de palos de los hombres que ella había elegido.

Dicen que las mujeres tendemos a repetir a lo largo de nuestro curriculum amoroso el mismo tipo de hombre y la experiencia me dice que salvo alguna aventura que se sale de lo normal, esto es cierto. Pero yo, que soy una mujer con suerte, con muchísima suerte, en cuanto los tres hombres de mi vida han sido (son) personas extraordinarias, no puedo dejar de darle vueltas al asunto. ¿De verdad esas cosas no se ven venir? Por muy enamorada que una esté... ¿No hay una señal de alarma que se enciende la primera vez que él te falta al respecto o incluso te levanta la mano? ¿Tan mala suerte pudo tener esta mujer para coleccionar un bestia tras otro en su vida? ¿De verdad es cuestión de suerte?

martes 16 de junio de 2009

ADOLESCENTES



Si teneis un ratito, os invito a que echeis un vistazo al blog de Lilyth y en concreto a esta entrada, una de las últimas :


En ella, habla de su experiencia con un grupo de alumnos de 13 años con las hormonas locas en un día de piscina. Es interesante su post y sobre todo, creo, es interesante leer los comentarios de los lectores a continuación porque quizá permiten apuntar que las cosas podrían empezar a estar viéndose de otra manera.

A los 13 años (y Pilar, Raquel, María y todas mis amigas lo recordarán) jugábamos todavía a las muñecas y como mucho, nos poníamos coloradas cuando en el autobús a Astún, aquel chaval del equipo de esquí nos pasaba rozando el brazo. A los 15, en el instituto, suspirábamos por los de la clase de COU y no fue hasta los 17 o 18 cuando nos echamos el primer noviete. Tres besos, algún calentón y toda la semana dándole vueltas a la cabeza. Eramos adolescentes y teníamos la tira la dudas, pero a pesar de todo, yo creo que sabíamos perfectamente lo que queríamos y lo que no.

Y parecerá una chorrada, pero todavía recuerdo el nudo en el estómago que provocaba el ver al chico que te gustaba entrar en el bar donde pasabas la tarde con las amigas comiendo pipas y la emoción con que esperábamos la semana de fiestas, la nochevieja o los sábados por la noche en los que los padres nos daban algo más de cancha para salir de marcha. Era excepcional. Y ese era su valor y su encanto. Planear durante toda la semana que íbamos a hacer aquel viernes o aquel sábado. Que íbamos a ponernos, dónde íbamos a ir y a quien íbamos a encontrar por ahí.

Desde entonces, han pasado 20 años. Distintas ciudades, distintos trabajos, distintas parejas. Cada etapa de la vida diferente y con algo importante que recordar.

Y yo no digo que nosotros lo hicieramos mejor o peor, que lo de antes fuera bueno y lo de ahora no. Solo pienso que es una pena que quemen la vida tan rápido. Que tendrán tiempo, mucho, de probar y experimentar, pero que en realidad la vida no deja de ser una mochila en la que vas cargando experiencias que te acompañarán siempre. Y que a veces, hay quien carga muy joven demasiadas piedras muy pesadas.


Leyendo los comentarios al post de Lilyth, veo que hay más gente que piensa como yo y eso me anima a pensar que cuando nosotros nos veamos en el papelón de ser padres, quizá las cosas sean distintas y que nuestras hijas, a los 13 años, no andarán dándose el lote en una piscina con un grupo de sus compañeros de clase. Quizá.


lunes 15 de junio de 2009

Música


Para desesperación de mi queridísimo, que desde el día en que nos conocimos intenta ganarme para la causa de la buena música, a mi, lo que de verdad, de verdad me gusta, es cantar a grito pelado mientras conduzco. Y para eso, nada como Amaral, Sabina y por supuesto, M-clan.

Recuerdo que la primera noche que pasamos en mi casa, él corrió a elegir el disco apropiado mientras yo sacaba la botella de cava de la nevera. Cincuenta minutos después y cuando, sorbito a sorbito y a morro, me había bebido las tres cuartas partes de la botella, salte de la cama para ir a buscarlo al salón. Estaba sentado en el suelo frente al armario de los cd´s y parecía haber sufrido un shock, puesto que no paraba de repetir: "Júrame que tienes más música que lo que hay aquí".

A esas horas, con la de cava que llevaba yo encima y al mes de conocerlo, le habría jurado cualquier cosa, así que intenté tranquilizarlo repitiendo una y otra vez: "Que si bobo, que hay muchos más discos en el piso de Jaca".

Lo que él no sabía (aunque lo descubrió un par de fines de semana más tarde) es que aquellos discos de Jaca eran el legado de mi época montañesa y que básicamente incluían la colección completa de La Ronda de Boltaña, La orquestina del Fabirol y una cuidada selección de todos los grupos vascos, navarros, catalanes y franceses que desde la primera edición habían pasado por el PIR (Festival de música y cultura pirenaica). Ah! y la discografía íntegra de Jose Antonio Labordeta que un novio me regaló unas navidades.

A pesar de todo, decidió seguir conmigo e inició entonces una cruzada brutal para intentar introducirme en el mundo de la música de calidad. La batalla final llegó el dia en que se plantó en mi casa con un disco duro dispuesto a volcarme en el ordenador y en el mp3 toda su colección de discos.

Yo, claro, le dije que si. Y los discos pasaron a reposar plácidamente en el cementerio de los archivos olvidados. Cuando me preguntaba, yo le decía a todo que si, y él, tan contento. Hasta que un día, el ordenador empezó a renquear por exceso de peso y decidí pedirle que aligerara el tocho de tres mil canciones que me había metido.

Aquello fue terrible. De los cientos y cientos de discos que me había metido, los únicos que consiguieron mi indulto fueron los de Bruce Springsteen, Mas Birras e Ilegales. Cada vez que le decía "Ese no", me miraba como Scully a los marcianos en Expediente X.

Y a pesar de todo, aquí seguimos. Ahora cuando vamos de viaje, en su coche o en el mío, ponemos la radio, a poder ser, noticias. El sigue comprando discos fantásticos que yo nunca escucharé y yo me bajo con el emule la versión de Santa Lucía que ha hecho M-clan. Y estoy segura de que al final, si me empeño, terminará cantando.

jueves 11 de junio de 2009

SONAMBULA



Sabía que hablaba por la noche y que en alguna ocasión había llegado a sentarme en la cama, pero nunca hasta anoche me había levantado dormida. FHMP me lo contaba esta mañana muerto de risa. Y es que al parecer, a una hora indeterminada de la madrugada, me he levantado dormida a sujetar la pared que hay frente a la cama, "porque se caía".


Y dándole vueltas y vueltas al porqué de este ataque de sonambulismo y despues de desechar medicamentos raros (menuda soy yo pa tomar algo), pesadillas (con lo bien que duermo) o ansiedad (vale, si, voy de cabeza, pero como me decía un ex, la crisis es mi estado natural), he dado con la clave.


Estoy a dieta.


Es la primera vez en toda mi vida que me pongo a dieta con supervisión médica. Aunque ya os había contado que tanto amor, tanto amor me había hecho engordar (bueno, para ser justos nos había hecho engordar, aunque a mi me sienta francamente peor), lo que me ha decidido del todo es tener a mis vecinos de despacho que en pocos meses se han quitado de encima 15 y 17 quilos respectivamente. La putada es que paso con ellos una media de diez horas diarias, que nuestros despachos son de cristal y que los veo, estupendos de la muerte, a todas horas. Como para no fijarse. Como para no ponerse.

Total, que hoy es mi sexto día de lechuga y pechuga y aunque pensé que lo llevaría fatal, la verdad es que me encuentro francamente bien. No paso hambre, no como chocolate a escondidas y tengo más sed que un camello cuando llega al oasis tras dos semanas de marcha. En fin, que me lo estoy tomando en serio… hasta anoche.

Entregaba sus premios anuales El Periódico y por primera vez en la tira de ediciones, no montaron la típica cena-coñazo en un recinto ferial del extrarradio que nos mantenía prisioneros desde las ocho de la tarde a las dos de la madrugada, dando cabezadas e intentando pasar el mal trago a base de vino, sino que optaron (supongo que por la crisis) por un acto en el Auditorio, en el centro de la ciudad, seguido de una cena lunch de pie.
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Y ahí fue. Mientras iba de corro en corro y de mesa en mesa me metí entre pecho y espalda unas copas de un vino blanco fresquito que me cayó de miedo. Lo malo, que había que elegir. Y en cómputo de calorías o entraba el vino o entraba la gallina trufada y la sopa fría de patata con trufa. Y claro, me di al vino. Y menudo vino.
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Y ahora dudo si de verdad me levanté a sujetar un muro que se caía, si es que sueños volvía a aquella barra de la sala Hipóstila a reclamarle al camarero "pongame uno más", si intentaba llegar a la cocina a saquear la nevera o peor aún, si era yo la que buscaba un muro en que sujetarme.
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Total, que hoy he vuelto (afortunadamente sin resaca) a mi purgatorio de ternera y alcachofas. Y ahora os dejo, que justo a esta hora tengo que merendar el yogurt desnatado de 43 calorías.




pd. Raquel, estuve con tu hermano. Dile que haga el favor de no dar cabezadas cuando bajan las luces en las entregas de premios, jajajaja.

miércoles 10 de junio de 2009

A LO TONTO, UN MES



Pues a lo tonto, a lo tonto, ha pasado casi un mes. Y en este mes, un montón de cosas que me han tenido lejos del blog.

Hace dos semanas murió mi abuela. De manera absolutamente inesperada y casi casi como el cuento aquel de Pedro y el Lobo. Tantas idas y venidas al hospital para nada, tantos falsas alarmas, tantos dolores inventados y al final... justo cuando se levantaba de la cama del hospital tras el último alta médico, un derrame. Inesperado. Rapidísimo. Sin dolor y en el mismo hospital. Y ahora, dos semanas después, aún vuelvo a casa de mis padres y me extraña no verla sentada junto a la ventana o en el jardín bajo los cerezos. Supongo que será cuestión de tiempo.

Las elecciones europeas han pasado sin pena ni gloria. Con más pena que gloria en realidad sin tenemos en cuenta la cobertura que todos los medios les hemos dado. Un ejemplo, la tarde electoral las ediciones digitales del Mundo y el País se tiraron sin actualizar sus webs desde las seis de la tarde hasta pasadas las nueve. Desinterés general con abstenciones que han llegado al 80% en algunos países y la sensación personal de que más alla de la comodidad del euro y viajar sin pasaporte y aunque nos repitan hasta la saciedad que en el Parlamento Europeo se deciden más de 400 directivas, Europa sigue siendo un saco de humo que nos cuesta un huevo mantener. Para las próximas propongo un partido de blogueros. Solo con lo que nos paguen por votos conseguidos, podemos retirar durante cuatro años a unos cuantos...

El tedio de las europeas me lo he sacudido a la fuerza con el cierre de temporada, la preparación del verano y lo que será 2009-2010. Saturación de reuniones, cuentas y más cuentas, alguna bronca que otra y el marrón de decirle a algunos que el año que viene no cuento con ellos. Me va en el sueldo, lo se. La presión presupuestaria, como era de esperar está siendo más que dura más que dura y en todas partes se habla de recortes. Pero al mismo tiempo, me da la sensación de que muchos empiezan ya a levantar cabeza o al menos han salido de la psicosis de la quiebra. En el último mes habré tenido una media de dos o tres inaguraciones - presentaciones - jornadas, cóctel incluído a la semana. Y parecerá una chorrada, pero desde enero ni Dios organizaba nada.


Y hablando de organizar, por fin tenemos decididas las vacaciones de verano. Acuerdo impecable. Ni nos iremos a Egipto a sudar a lo bestia como él pretendía ni a dejarnos comer por las pulgas en Uzbequistán como yo quería. Solución pactada y contentos todos. Ya tenemos un huevo de guías en casa. Eso es amor, ¿no?

Por cierto, gracias por seguir pasando por aquí a pesar del plantón. Un abrazo a todos.



viernes 15 de mayo de 2009

HACE MÁS DE 30 AÑOS


La semana pasada estuve dando una charla a un grupo de alumnos de primero de periodismo en la Universidad. Cuando el profesor me presentaba recorriendo mi vida profesional curriculum en mano, caí en la cuenta de que cualquiera de ellos podría haber sido hijo mío y me dio por pensar que coño he hecho con mi vida los últimos 20 años. Afortunadamente y aunque no he tenido hijos, si me ha dado tiempo a hacer un montón de cosas que justifican cada día que ha pasado.


El caso es que con ese punto de madurez sin retorno que da estar ya más cerca de los 40 que de los 30, he encontrado hoy en el blog de Lupita un memo sobre la infancia que me ha hecho sonreir. Y aunque soy consciente de que será un peñazo y por supuesto, entiendo que paseis de leerlo, he pasado un rato muy agradable respondiendo.


Así que, este puñadito de recuerdos es un regalo que hoy me hago. Porque he tenido una semana dura, porque estoy cansada, porque aún tengo un montón de cosas que hacer por casa y porque me da la gana.


Por cierto, gracias Lupita.


1.¿Cuál es tu primer recuerdo?
Mi abuelo Miguel, con una camisa a cuadros sonriendo sentado en el sofá de mi casa. Murió poco antes de nacer mi hermano, así que yo tendría tres o cuatro años.

2.- Nombra algunos de tus juguetes preferidos
La mariquitas, claro. Aquellas muñecas recortables de papel con las que jugábamos las niñas de los 70. Y las Nancys y el Mocosete y las Barriguitas… y los Cliks de Famobil. Y los renacuajos de río y las mariposas y los rebaños que pasaban por el camino de detrás de casa…

3.- Alguna travesura de cuando eras niñ@
Ufffffffffff, que sosa debí ser. Me temo que las travesuras las he hecho cumplidos los 20, jajaja.

4.- Tu comida preferida de aquellos años
Preferida no se, pero me tiré dos días delante de un plato de acelgas retando a mi madre. Ganó ella, claro. También recuerdo las meriendas de entonces; pan con chocolate, con membrillo, con vino y azucar, con quesito…


5.- Tus dibujos preferidos de la caja tonta
Heidi y Marco. Y la abeja Maya. Y Erase una vez el hombre.

6.- Tu primera colección de cromos
Pues no lo recuerdo, pero entonces los daban con los yogures. Mi tía Teresa tenía una tienda en un pueblo pequeño y me guardaba todos los sobres….

7.- Tu mejor amig@ y por qué
Pilar V. Porque es una persona excepcional e inimitable en todos los sentidos. Aunque la veo menos de lo que me gustaría, seguimos siendo amigas.

8.- Tu primer libro que leíste.
Eran cuentos. “Mariuca la Castañera” era uno de ellos, la historia de una pobre niña que vendía castañas y pasaba muchísimo frío. Después, un amigo de mi padre director de una editorial me regaló colecciones completas de clásicos con Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Leopoldo Alas Clarín, Emilio Salgari, Alejandro Dumas, Julio Verne …
También leía Los Cinco y Puck. Ahhhhhhhhh, y el Senda. ¿Os acordais de él? Ahora están cotizadísimos.

9- Aquella canción que, siempre que la escuchas, viajas hasta tu pasado.
La sintonía de “El hombre y la tierra” o el “Un, dos, tres”

10- Aquel maestr@ que todavía hoy lo recuerdas con cariño
La madre Mercedes, en mi primer curso de párvulos con apenas tres años. Es más un mito que una imagen real. Y la madre Gloria que decía que con mi pelo rojo era igual que una sobrina suya y me tenía enchufadísima.


11- Una película que jamás olvidarás porque te recuerda a tu infancia o juventud.
La Biblia. Mis padres compraron la primera tele en color del bloque de vecinos que además, tenía UHF / VHF. Todas las vecinas subieron a casa a ver la película mientras los maridos veían el fútbol en la otra cadena.

12- Aquellos tebeos que leías con avidez cuando eras pequeñ@
Don MIki. Todos los domingos, mi padre traía el periódico para él, la revista para mi madre y un don MIki para mí. Después pasé a Tintin y Asterix y más tarde a los tebeos para niñas tipo Esther. Cuando mi hermano creció, me chupé todos los de X-Men y ahora, me leo los de culto de FHMP.

13- Una mascota que tuviste de pequeñ@
Un pollito fucsia. El de mi hermano era verde. Los compramos en el mercadillo e instalamos una caja de cartón con pienso en el balcón. A los pocos días, habían perdido el color, olían fatal y se estaban haciendo monstruos enormes. Mi madre los llevó al pueblo, con mis tías y después de unos meses de vida loca por las eras acabaron su vida en una olla.

También tuvimos una tortuga pequeñaja que un día decidió vivir la vida y escapar de su terrario con moqueta y piscina hecha con la tapa de tupper. Nunca más se supo. Y luego estaban los gatos callejeros que aparecían por el pueblo y los corderitos recién nacidos que nos dejaban cuidar los pastores que pasaban por el camino hacia el monte.

14- El primer coche que tuviste cuando te sacaste el carnet de conducir.
Un R5 gris de séptima mano. Debía dar tanta pena que al poco, con la excusa de terminar la carrera, me regalaron un Punto pistacho. Me ha durado 14 años, intacto. Lo cambié, con gran dolor de corazón hace tres.

15- Un viaje o excursión que hiciste con los compañeros de clase
A ver granjas de pollos. Cada año, invariablemente. No se por que las monjas nos llevaban todas las primaveras. Pilar, ¿tu lo sabes?

16- Aquel juego que tanto te gustaba jugar de pequeñ@
Con muñecas, en la escalera, con las vecinas.

17- ¿Qué programa de la televisión de aquellos años era el que más te gustaba?
Un, dos, tres. El único, con Eurovisión, que me dejaban ver.

18- Un regalo que te hicieron tus padres que jamás olvidarás
Cada vez que mi padre iba de viaje por trabajo nos traía algo. Recuerdo especialmente una vajilla de los cliks de Famobil con piezas tan chiquitinas que daba miedo sacarlas de la caja. También recuerdo la emoción de montar un tren eléctrico la noche de reyes cuando mi hermano aún no se coscaba de nada.

19- ¿Hay algún olor que te transporta a tu infancia? ¿Cuál y por qué?
El olor a membrillos mezclado con polvo en el coche de mi padre. Me recuerda las carreteras llenas de curvas para ir a Pamplona y del Puerto de Santa Bárbara, los mareos y las vomitonas. Aún hoy me revuelve el estómago.

20- Un día o un momento de tu infancia que no olvidarás nunca, porque fuiste inmensamente feliz.
Unas navidades. En el pueblo. Todo nevado alrededor y una mañana de reyes de sol deslumbrante. Lo recuerdo, y todavía duele.

miércoles 13 de mayo de 2009

VIDA


Mi abuela, la única que me queda, cumple mañana 88 años. No es, ni lo ha sido nunca, la típica abuelita dulce que hace bizcochos y cuida geranios mientras intenta hacer la vida agradable a los que le rodean. Más bien todo lo contrario.

La veo un fin de semana sí y otro no. Y quizá por eso, porque no vivo con ella a diario soy mucho más consciente del deteriorio físico que poco a poco se va cebando en su cuerpo y su mente. A veces, me siento frente a ella e intento recordar la mujer que era hace apenas cinco años, o cinco meses o incluso, cinco semanas. A veces, dudo si ella no estará pensando lo mismo.

Desde que nacemos nos enseñan a andar, a comer, a cruzar la calle, a conducir un coche, a mejorar nuestra vida sexual. Vamos al colegio, terminamos una carrera universitaria y sacamos tiempo de donde sea para seguir aprendiendo y mejorar. Estudiamos, leemos, viajamos, buscamos experiencias que nos puedan ayudar en cualquier momento o situación en nuestra vida. Hay masters para mejorar las relaciones laborales, terapias para dejar de fumar, talleres para superar una ruptura, una pérdida o una enfermedad...


Pero nadie no enseña a envejecer y a enfrentarnos a la muerte.


Y miro a mi abuela y me angustia pensar lo terrible que debe ser saber que tienes 88 años, que las personas que conociste y amaste ya han muerto, que cada día que venga va a ser, seguro, peor que el anterior, no solo porque llegarán más dolores, sino porque quedará uno menos en esa inexorable cuenta atrás.

¿Como seré yo a los 88? ¿Me despertaré por las mañanas con ganas de apurar el tiempo que la vida me regala o habré tirado ya la toalla agotada de luchar contra una corriente que se que me va a llevar? ¿Como se sienta uno a esperar a la muerte?