lunes, 16 de febrero de 2009

GRITOS


Serían las cuatro y media de esta madrugada cuando un golpe seco, como de un mueble contra el suelo, me ha despertado de repente. A continuación, una discusión a gritos que se ha zanjado con un portazo e inmediatamente, el llanto de un niño.

No es nuevo. No hay fin de semana que nos quedemos en casa que no desayunemos sábado y domingo con las broncas monumentales de los vecinos de arriba, cuyos gritos se cuelan por las tuberías con una facilidad asombrosa. Hay días incluso, que nos quedamos callados junto a la caldera de la calefacción escuchando reproches, gritos e insultos que suelen terminar tan repentinamente como empezaron. Y el niño, el niño siempre llorando.

La verdad es que no los conozco. En un bloque de ocho pisos y cinco puertas por planta, poner cara a 40 familias es más que complicado, pero confieso que muchas veces intento imaginar quienes serán y que historia cargarán tras ellos para que su relación haya llegado a este punto. A veces, como anoche, también tengo miedo. Miedo de que la discusión vaya más allá, que lleguen a las manos, que se hagan daño entre ellos o incluso que termine pagando el niño. Un niño, por cierto, que arrastrará el recuerdo de esas escenas durante toda su vida.

No se si celebraron juntos la navidades, o San Valentín, porque afortunadamente no estuvimos para comprobarlo. Tampoco se si ellos nos escucharán a nosotros reírnos, besarnos, hablar continuamente sin discutir nunca. Y si acaso nos escuchan… ¿Qué pensarán entonces?

7 comentarios:

Indo dijo...

es muy fuerte el tema. yo tengo debajo de la casa de mis padres unos sudamericanos que tanto follan como se pelean en estereo mientras encierran a los niños en el patio, que lloran desconsolados pidiendo que les abran. rozando el gore, ya.
todo el mundo discute una vez. pega un grito. pierde los nervios. pero cuando es tan seguido... ¿les merece la pena vivir así?
en fin, un placer leerte, como siempre.

cristal00k dijo...

Todo tiene un final, deberíamos aceptarlo con más facilidad... pero que difícil verlo cuando estás en el ojo del huracán. Siempre apena pensar, que un día se quisieron y se sintieron afortunados de estar juntos...
No sé como se llega a esas situaciones, pero cuando hay niños de por medio, es lamentable y preocupante. Hay casos como el que explica Indo, que son hasta denunciables...
Triste entrada María. Besos.

Duncan de Gross dijo...

Ufff, es triste, pobre crío, espero que sólo sea una etapa porque hay grados de deshumanización que rozan lo patético...Un besote

cuandomequieras dijo...

Yo he llegado a oir al niño de una vecina de casa de mis padres suplicarle llorando a su madre que no le tirara por la ventana. Obviamente, la madre no iba a hacerlo, pero le amenazaba constantemente con ello cuando el pobre crío hacía alguna trastada. Les gritaba, a él y a su hermano, con una crueldad que ponía los pelos de punta. Las broncas en aquella casa acabaron con su mudanza, solo espero que en su nuevo lugar las cosas cambiaran algo, porque de lo contrario esos niños están marcados...

Urkatu dijo...

Que fuerte...
Los niños siempre acaban recibiendo todo lo de su entorno porque son como esponjas tanto para lo bueno como para lo malo.
:-(

Hay que ser adulto joder, y controlarse delante de un hijo!!

katanga dijo...

Mis vecinos de arriba son iguales. Pero yo no temo por ellos, tp por la niña. No a nivel físico, quiero decir, psíquicamente es una familia enferma. Pero es su forma de comunicarse. Todos se gritan entre todos. De dicen de todo unos a otros. La niña lleva casi 5 años llorando sin parar y cuando para, grita. Sin embargo, estoy convencida de q se quieren con locura. Lástima q tenga q ser sobre mi cabeza y a costa de mis nervios.

Anónimo dijo...

Yo recuerdo a mi hijo, entonces con dos años decir: Que no le grites a la mama......
Habia llegado el momento de poner fin para no llegar a algo parecido a lo que cuentas....