sábado, 2 de octubre de 2010

PUNTOS DE VISTA


Hay semanas y semanas. Cosas raras y cosas que están más allá de la lógica humana común. Y luego están esas cosas que no puedes contar a nadie y que guardas para tus memorias en caso que de algún días las escribas. Yo siempre había pensado que cuando fuera abuelilla escribiría unas memorias estrictamente personales y sentimentales y las legaría a una nieta para que dentro de cien años, al encontrarlas en el fondo de un arcón o en la cámara acorazada de un banco, junto con mi legado de bolsos de Vuitton, pensara "Joder con la abuela, quien iba a pensarlo" y sonriera con complicidad al recordar a aquella anciana con peluca y muy gruñona que sin duda seré algún día.

El caso es que al paso que van las cosas y después de lo que he visto y oído esta semana, estoy empezando a plantearme otro tipo de memorias bien distintas que quizá, algún día, puedan porporcionar un punto de vista distinto a algunos sucesos ocurridos esta semana. Si la ciencia os/nos permite vivir cien años más, quizá podais llegar a leerlos. Pero mientras, yo callada.

La cuestión es que la semana no ha sido solo rara por eso. El miércoles fui al oculista, en pleno centro de la ciudad, con supuesta huelga general y con la consulta a tope. Además de estar muy sana, soy defensora convencida de la sanidad pública e igual hacía más de veinte años que no pisaba una consulta privada. Es gracioso porque las cosas parecen haber cambiado muy poco desde que cuando éramos niños nos llevaban a Pamplona al oculista o al dentista. El mismo piso señorial  un tanto añejo en el centro mismo de la ciudad, las mismas enfermeras de mediana edad, las mamás bien llevando a sus niños con uniforme de colegio pijo al médico, el doctor que duplica y por la mañana trabaja en un hospital y por la tarde en su consulta privada... 

Lo que si ha cambiado es la visita médica. Cuatro tipos de gotas distintas y una docena de aparatos que te miden todo lo medible mientras el doctor se entretiene preguntándote por tu segundo apellido que curiosamente es el mismo que el de su abuelo... Nada de gafas de hierro con tuercas, nada de cristalitos que se ponen y se quitan, nada de con este veo mejor, con este peor. Al final, me he pegado día y medio viendo borroso para al final, echarme atrás de nuevo y decidir que operarme de miopía me da demasiado miedo, que con las lentillas voy estupendamente y que además, hasta el super-oculista con el abuelo que se apellida igual que el mío y que presuntamente, debería operarme,  lleva gafas. 

Total, que para felicitarme por mi buena cabeza y mi prudencia, ayer me regalé gafas nuevas. Las quería rojas y bien llamativas, pero FHMP ejerció de voz de mi conciencia y me estuvo dando la chapa hasta que por fin me decidí por unas de pasta en tonos azules y grises y otras de metal marrón con un toque verde. El, que es un hombre sensato y elegante, defendía unas montadas al aire, pero yo siempre he pensado que ya que llevas gafas, cuanto más se vean, mejor.  Como tantas otras cosas en esta vida, no?

3 comentarios:

Urkatu dijo...

Vaya! Yo también padezco de miopía, miopía astigmática concretamente, y no llevo lentillas, quiero usarlas y me dan miedo jeje soy muy "mía" para los ojos... y bueno, estoy llendo al oftálmologo porque tenía muchos dolores de cabeza y resulta que además de la miopía, tengo catarata... y que no se puede operar hasta que este "madura". A saber cuando será eso, hasta entonces, seguiré aguantándome con las molestias que me ocasiona y con los dolores de cabeza.

Pero en cuanto pueda, y me arme de valor, haré lo que tú con las gafas, pero con las lentillas!

Un saludo.

Duncan de Gross dijo...

jajaja, la frase del final es que me encanta. Yo también fuí a operarme hace siete u ocho años (cuando llegó el láser a Badayork) y tras realizar todas las pruebas me comentaron que el acierto de éxito (por entonces) era de un 70%, así que pasé. Posteriormente, por el problema que tengo con los millones de miodesopsias que tengo en la vista, volví, hace tres o cuatro años y el tipo me dijo que tenía la retina muy fina, desgastada, y que podría sufrir desprendimientos. Así que me quedé con mis 6 dioptrías en el ojo derecho, 5 en el izquierdo y los millones de "moscas" (me recuerdan a las Constelaciones de Miró) que cohabitan conmigo en mis córneas y que tanto me inspiran en mis cuadros... Micho I de Gato te manda un Miaauu!!. P.D: Lentillas uso solo ocasionalmente, se me resecan los ojos.

Anónimo dijo...

¡¡Jo María!! Tal como has iniciado el post he pensado que ibas a contar algo "suculento" para acabar contandonos que te has comprado gafas nuevas. ¡¡Que choff para acabar el finde!
Besos Porras