lunes, 20 de diciembre de 2010


Será por la crisis y el pesimismo generalizado, pero el caso es que últimamente no paran de llegar películas, series y documentales sobre el fin del mundo tal y como lo conocemos. La primera, la versión de La Carretera, de Cormac McCarthy con Viggo Mortensen. Si la novela ya te dejaba hecha un trapo la peli te garantiza un mal rato durante y después de salir del cine. Somos raros los humanos. Sabemos exactamente lo que va a pasar en la secuencia siguiente y a pesar de todo, ahí estamos acojonados, apretando los dientes y rezando para que los pandilleros caníbales no alcancen a Viggo y su niño...

Despues vino The Walking Dead y ahí hemos estado, mi queridísimo y yo seis viernes seguidos puntualísimos a las 23.15 pegados a TNT. Como él es un hombre tan concienzudo se fue a la FNAC y compró los 12 comics en los que presuntamente se basa la serie solo para comprobar que a la segunda página al guionista se le fue la olla y lo único que mantuvo fue el nombre del protagonista. Protagonista por cierto que interpreta el amigo ese tan mono enamorado de Keira Knightley en Love Actually (pelicula que he visto 352 veces y que seguiré viendo el resto de mi vida porque me pone de muyyyyyyyyyyyyyy buen humor).

Pero lo más alucinante que he visto últimamente (de hecho lo estoy viendo ahora mismo, con premeditación y alevosía porque FHMP no ha llegado a casa aún) es una serie presuntamente documental y pseudo científica norteamericana del Canal Historia en la que te explican que hacer si una pandemia arrasa el mundo conocido y de repente te encuentras sola con tu marido y tu hijo en tu unifamiliar con jardin. Los consejos son de lo más útiles: por ejemplo, tener las armas siempre a punto por lo que pueda pasar, intentar no robar porque si te pillan te pegarán un tiro ahí mismo e ir a la iglesia porque por supuesto, ahi se reunirá la buena gente que haya podido sobrevivir. Además de eso, he aprendido a destripar serpientes autóctonas de las colinas de Los Angeles, a hacer un puente en una furgoneta abandonada después de sacar al dueño muerto sin que te pegue la epidemia y que en el Antiguo Testamento, Job ya predijo que esto ocurriría.

Total, que estas navidades las pasamos en casa de mis padres, en el pueblo, sin vecinos en un par de kilometros a la redonda. Que bien, que tranquila, que preparada voy... 

3 comentarios:

Naar dijo...

ves mujer? lo de destripar serpìentes siempre resulta útil...
en fin, se supone que el mundo se acaba en el 2012, así que aún nos queda un año de tregua, o de algo.
que paséis felices fiestas!!

Aniña dijo...

felices fiestas!!
un besito... y que tranquilidad que trasmites :P

Anónimo dijo...

La serpiente, guárdala en la nevera, que la haremos a la brasa para Nochevieja.

La Viñu