martes, 28 de octubre de 2008

¿SABES LO QUE QUIERES?


Justo cuando una colega, minutos antes de entrar en una reunión me confesaba que está embarazada de tres meses, llegaba a mi blackberry un correo electrónico confirmando el nacimiento de la niña de una amiga que repite en esto de la maternidad.

Desde entonces no hago más que ver carritos, bombos y niños de preescolar por todas partes.

Cuando una tiene mi edad, lleva la vida que yo llevo y arrastra un currículo sentimental con un par de rupturas radicales en pocos años, el asunto de la maternidad se vuelve más complicado que la salvación de los bancos hipotecarios en Estados Unidos. Miro alrededor y veo a mis amigas de la infancia casadas desde hace diez años, con un niño o dos correteando alrededor y un trabajo a media jornada o al menos, de jornada razonable y preestablecida que les permite quedar a tomar café o llevar a los niños al parque.

¿Me dan envidia? Pues no lo se, la verdad.

Si echo la vista atrás, a lo que han sido los últimos 20 años, pienso que repetiría día a día cada uno de los 7.300, con los aciertos y las cagadas, con las decisiones gloriosas y las catastróficas, con los hombres que quise que me acompañaran y con los que dejé en el camino, con las jornadas de 12 horas de trabajo y también con los días completos de relajo absoluto, con los viajes, los disgustos, los amigos y las decepciones.
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Si echo la vista atrás, no renuncio a ninguno de mis días con sus prisas, sus riesgos y la sensación perenne de falta de tiempo y recuerdo como mi ex siempre ha asegurado con cariño que la crisis es mi estado natural.
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Si echo la vista atrás, debo confesar que hubo un par de momentos radicalmente distintos en que me habría gustado ser madre. En uno de ellos, la persona era la adecuada, la situación no. En el otro, mi angel de la guarda me soltó un sopapo antes de permitirme meterme en el mayor charco de mi vida.
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Y ahora, cuando cada año que paso me acerco más a los 40, cuando vivo rodeada de niños y proyectos, cuando las revistas no hacen más que recordarme que se me pasa el arroz, me paro y me pregunto "¿Sabes lo que quieres?". Y sinceramente, solo puedo respondeme "Todavía no".

9 comentarios:

Lupita dijo...

Maternidad... ese gran dilema. Me siento identificada con lo que has contado, estamos en edades en las que las decisiones no se pueden aplazar demasiado (la biología manda) pero evidentemente hay que tenerlo muy claro...
Saludos María

Labegue dijo...

Uyyyy, yo todavía no sé lo que quiero y tengo dos hijos ya. Creo que no lo sabré nunca, porque cambio de parecer a cada momento.

Pero eso es la vida ¿no?

Gracias por la visita, a mí también me ha gustado mucho leerte. Seguiré haciéndolo.

Un beso

Duncan de Gross dijo...

Me uno a lo que dices, a mi me gustaria ser papa, en mi caso lo tengo muy claro, creo que ya me ha llegado la hora, y que es el buen momento...el caso es saber que dice la media naranja...jajaja, besotes

Rocketon dijo...

No me creo que ratifiques punto por punto tus últimos diez (o quince, o veinte, o cinco)años cuando tienes un blog en el que reflexionas sobre vidas ajenas (aún supuestas) que no deja de ser como hacerlo de tu vida aún de forma indirecta.
Yo sí cambiaría cosas, e importantes, y una sería desde luego el tema de la paternidad y la afectividad en términos generales.
Quizá me esté haciendo viejo y se me acabe el crédito rocker.
Sentirme vivo a estas alturas y después de todo lo vivido me prohibe no hacer autocrítica y propósito de enmienda.
En fin, tampoco me hagas mucho caso, supongo que si esto lo leyera de dedicos ajenos también me tiraría para atrás.

arriero dijo...

Yo si sé lo que quiero y lo que he querido. Hay que renunciar a muchas cosas que pueden ser agradables, o que lo son. He tenido bastante claro que sólo tengo una vida y he intentado, e intento, hacérmela lo más agradable posible. Hay que intentar separar el grano de la paja, aunque no siempre se consiga. Un saludo

cristal00k dijo...

Sólo puedo hablar de lo que yo he vivido. Mi perspectiva, incluye un varón y dos gemelas en 18 meses... alguno, aún en casa, pero ya viven su vida. Los adoro y no concibo la vida sin ellos. Hubo un momento en que mi reloj biólogico me pasó factura y ese fue el resultado. Pero no creo que tenga que ser para todo el mundo igual. Pienso que si no los hubiera tenido, mi vida estaría llena de otras cosas que también me harían feliz. Es más, en mi vida hay muchas otras cosas además de éllos. El padre de las criaturas, dice una frase que me apropié en su día porque la "siento" muy acertada: Lo que está hecho, está hecho y está bien hecho. No
hay "femimidades de calidad" sólo hay, mujeres, que llenan su vida como mejor les parece. Basta de clichés que nos menoscaben emocionalmente. Haces muy bien en suscribir tu vida, tal como es. Siempre está bien vivir lo que uno escoje.
Enfín, no quiero hacer un mítin de ésto. En general, me gustan tus planteamientos. Te siento siempre muy cercana.
Un beso!

Lilyth dijo...

Ufff que tema mas peludo, la famosa maternidad, sinceramente yo le tengo un miedo atroz... cuando veo mi vida veleta me pongo a pensar que a cargo de un niño tendría que dejar de ser tan imprevisible. La eterna duda para mi será si en el momento en que no pueda tener hijos miraré atrás con melancolía... no lo se, realmente no lo se...

Maria de Mave dijo...

LUPITA, tienes razón. La biología es una putada. A veces recuerdo ese cuento en el que la vida era al revés y empezabas de anciano para terminar de bebé volviendo al útero materno...

LABEGUE, esa es otra. Bienvenida al club de las indecisas. Soy presidenta de honor.

DUNCAN, se lo has preguntado? Y a Michel? Porque un dia llevé a casa un gaturrín abandonado y no veas el ataque de celos de la perra...

Si, ROCKETON, si, cagadas incluidas. Todo vale para avanzar, aunque no tengas claro hacia donde. Y reflexionar no implica arrepentirse o renegar, simplemente mirar de lejos las cosas para tener otra perspectiva.

ARRIERO, felíz tu que vives sin dudas.

Gracias CRISTAL, es un placer leerte.

LILYTH, lo dicho, bienvenida al club de las indecisas...

cuandomequieras dijo...

Yo tuve la suerte de tenerlo claro desde mi más tierna infancia. Creo que es lo único que he tenido claro, CLARÍSIMO, en toda mi vida. Mis indecisiones han ido en todas la direcciones posibles, pero en el tema de la maternidad no ha habido ni una: NO, GRACIAS.
Y eso me ha provocado más problemas de los imaginables, pero la vida es una, y es propia. Cada una toma su decisión en esto y todas son válidas obviamente, al final no es tan complicado, aunque es un tema clave en la vida.
Muchas veces he pensado escribir sobre esto en mi blog, porque ha supuesto un tema tan importante en mi vida que no puedo pasarlo por alto. Quizá lo haga pronto...
De momento, te deseo una decisión que te haga feliz, que es lo que importa.
Beso grandote...