lunes, 13 de abril de 2009

PARA TODAS AQUELLAS

QUE NECESITEN ROPA NUEVA Y LES JODA VERSE BLANCAS Y BLANDAS COMO UN CALAMAR EN UN PROBADOR CUALQUIERA MIENTRAS UNA DEPENDIENTA DE 20 AÑOS Y 50 KILOS MIRA DESDE LA CORTINA ARRUGANDO LA NARIZ.


La primera que se dio cuenta hace años fue mi amiga Raquel, que tras una tarde de compras volvió alucinada al comprobar los efectos terapéuticos que los espejos trucados en los probadores llegan a tener sobre cualquiera de nosotras.

Con el paso de los años pudimos constatar que el truco de colocar espejos “adelgazantes” en las tiendas no solo se había generalizado entre algunas cadenas, sino que incluso había casos como H&M en que era tan obvio que resultaba casi ofensivo. Y así en los tiempos en que el Photo Shop era solo una herramienta de profesionales, los días de bajón te metías en el probador con un montón de ropa y probabas y probabas hasta verte tan estupenda como Soraya en el Elle, con la ventaja de que nosotras nos reconocíamos.

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Pero claro, por mucho que quisieramos levantarnos el ánimo, después de comprobar tres o cuatro veces que esos vaqueros que en la tienda nos hacían un culo estupendo y unas piernas eternas perdían milagrosamente sus propiedades según los estrenábamos, aprendimos que cualquier compra requería al menos una semana de cuarentena al incluir la prueba en la tienda y al menos dos o tres más en casa para comprobar si de verdad el pantalón nos quedaba tan bien como nos pareció el día que lo compramos... y que una siempre tiene que tener a mano una madre o una amiga de verdad que le diga lo que puede o no puede ponerse, para no encontrarse como una Loles León cualquiera sobre la alformbra roja...

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Luego, nos fuimos haciendo mayores y curiosamente el cuerpo nos fue cambiando para adaptarse muchísimo mejor a la ropa cara que a la de trapillo, al tiempo que nuestros pies de repente dejaron de apañarse con zapatos de cuatro perras. Y descubrimos que las marcas caras tienen cortes y tallajes que jamás hacen arrugas ni sacan cartucheras y que los zapatos de tacón son muchísimo más cómodos cuantos más euros nos cuestan.
Y cuando parecía que la falta de euros para comprar la ropa que nos gustaría, sumada a la sobra de kilos acumulados durante el invierno iba a terminar con nosotras, un día cualquiera, mirando una revista encontramos una foto que nos convenció de una vez por todas de que un vestido de chorrocientos mil euros no tiene por qué sentar bien, que estar flaca no siempre favorece...

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Y que la moda, por muy moda que sea, tiene un límite que no conviene pasar o corres el serio riesgo de llegar a uno que te haga parecer gilipollas.
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¿o no?

ANIMO, CHICAS!!!

4 comentarios:

Lupita dijo...

Ay María, la moda, aunque intenten hacernos creer lo contrario siempre ha sido enemiga de las mujeres, poniéndonoslo difícil año tras año... y no todo el mundo tiene una madre, hermana o amiga que la frene en ciertos momentos...je, je,...
Besos...

Duncan de Gross dijo...

Tiene razón Lups, la moda, vuestra traicionera amiga...

Labegue dijo...

Ánimo!!!! Es justo lo que necesitaba leer hoy. Gracias ;)

Indo dijo...

la moda es sólo eso, moda. la ropa, sólo ropa. por eso no conviene obsesionarse.
la delgadez no es siempre buena, sé de lo que hablo.
y la ropa a veces sienta y a veces no, tal cual. y hay modas que requieren palos. y zapatos que te tientan a suicidarte o al menos a amputarte las piernas a la altura de la rodilla.
y lo que es peor, el dinero no compra la belleza. eso es algo que está en nuestro interior y no sólo en nuestras piernas o en nuestros traseros.
viste como te de la gana, haz lo que consideres apropiado y sientete bien con loq ue hagas, con lo que lleves y con quien seas. esa es la clave de la belleza.