lunes, 9 de junio de 2008

LO QUE NO VEMOS. LO QUE NO QUEREMOS VER

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Un spot de dudosos servicios a móviles anuncia en televisiones locales un sistema que a través del teléfono permite tener localizada a tu pareja esté donde esté. Dejando a un lado las dudas legales más que razonables que el invento puede suscitar, es aterrador pensar que cualquier persona pueda controlar a su pareja hasta el punto de querer saber en cada momento, donde se encuentra.

En algún sitio he leído que más de la mitad de los españoles curiosea los sms de su pareja y que un 65% de las infidelidades se descubren en Europa a través del móvil. Supongo que como ya nadie escribe cartas de amor sentimos la necesidad de guardar esos mensajes tontorrones en la memoria del teléfono y por lo tanto al alcance de cualquiera que tenga acceso a él.

Y es curioso como por una parte, confiamos en que las personas que nos rodean van a vencer la curiosidad que tener acceso a nuestro teléfono les puede provocar y como por otra, sabiendo como sabemos que casi cualquiera puede leerlos, nos empeñamos en guardar esos mensajes en la memoria.

¿Recordais a Barba Azul? ¿O a la mujer de Lot? Son historias que terminan desastrosamente cuando las protagonistas no pueden vencer la curiosidad y miran, una en la habitación cerrada y otra hacia atrás.

Pero yendo un paso más allá y hablando de mirar y ver, también es cierto que en muchas ocasiones no vemos lo que no queremos ver. ¿Cuantas veces no hemos escuchado eso de que el interesado es el último en enterarse? Y eso a pesar de que vive rodeado de señales que cualquiera desde fuera, percibe sin problemas. Es algo parecido, supongo, al acto reflejo de cerrar los ojos antes de chocar, como si el hecho de no verlo fuera a evitar el accidente, como si el no mirar los mensajes que sabemos estarán en su movil, fuera a hacerlos desaparecer...

1 comentario:

amparito dijo...

La curiosidad es una de las mejores cosas que existen...
Otra cosa es el respeto.
No hay que confundirlas.
Y, ante todo, libertad (acompañada de la necesaria responsabilidad)
Y a mi, no hacerme ni puto caso, como a cualquiera que se dedique a dar consejos...