jueves, 27 de noviembre de 2008

JOSE ANTONIO LABORDETA

Foto de Luisa Pueyo

Decían anoche que es el “himno de los deprimidos de izquierdas aragoneses”, pero Banderas Rotas ha sido siempre mi canción favorita de Jose Antonio Labordeta.

Ha viajado conmigo por todas partes, en los años de universidad en Salamanca, en las noches frías en Prado del Rey en Madrid y por supuesto, en aquella Barcelona inhóspita de la que estaba deseando salir huyendo. Los discos de Labordeta, primero en vinilo, en cassette y después ya en CD fueron siempre compañía y calor cuando la añoranza de la tierra se agarraba a la garganta. Y si, tengo la discografía completa e incluso, algunos discos repetidos.

Labordeta es Aragón y es en parte el reflejo de todos nosotros, gente crecida en climas extremos, acostumbrada a recibir palos y callar siempre, personajes en una geografía extraordinaria de desiertos, montañas y valles fértiles, tan diferentes los de Huesca de los de Teruel y a la vez tan iguales…

A Labordeta como persona llegué primero por trabajo y después tuve ocasión de tratarlo en aquellos años de lucha en Río Aragón y COAGRET. Siempre estuvo ahí. En manifestaciones, en asambleas, en actos grandes y pequeños… Recuerdo una cena encantadora en Villanúa, tras un concierto de lucha tenaz contra el viento, en la que nos contó anécdotas y chismes sobre sus compañeros de escaño.

Anoche Jose Antonio Labordeta recibió un merecidísmo homenaje en el Teatro Principal. Por el escenario pasaron amigos y conocidos, unos famosos y otros no tanto, en un acto entrañable, emocionante y sobre todo cargado de cariño hacia un hombre que como decimos en Aragón, nunca ha reblado.

Labordeta habló del orgullo de ser aragonés. Y yo creo que cada vez que suena el Himno a la libertad, Somos o la Albada, él hace que sea posible. Y anoche, con tantos abrazos y anécdotas y fotos, yo pensaba que en realidad, a este hombre le debo mucho. Así que Jose Antonio Labordeta, gracias por tanta compañía en los años que estuve fuera, gracias por mostrarme, al volver, el valor de esos otros paisajes azotados por el polvo, la niebla, el viento y el sol, y sobre todo, gracias por hacernos sentir orgullo de ser lo que somos y por demostrar que uno puede ser fiel a lo que cree a lo largo de toda una vida.


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6 comentarios:

Trovador errante dijo...

Si señora, amor a las raíces y a la fidelidad. A la cordura de la tierra, de mi abuela, de amigos, de sinceridad, de la fuerza del cierzo.

Del pirineo oscense, de todo, especial para mi de Sallent de Gállego a Panticosa, collada del Tebarrai e ibones del infierno.

Este verano en el GR-11 anduve de cerca con una buena representación de todo Aragón, gran grupo y amigas y amigo futuro.

Un abrazo con raíces

Duncan de Gross dijo...

Soy un completoignorante, conozco al Labordeta televisivo, al político, pero a pesar de saber que también es músico, a ese Labordeta no lo conozco...Un saludo y un beso!!

P.D: Un ruego, una petición, elimina la Verificación de Palabra, es una opción absurda, ¿No?

Maria de Mave dijo...

Buen recorrido, Trovador, di que si. La próxima vez, prueba Teruel, es espectacular.



Hola Duncan

creo que lo he quitado, pero no estoy segura...

Y busca música de Labordeta en Youtube y ya me contarás.

Gracias .

Labegue dijo...

Hará cosa de un año, unos amigos y servidora, decidimos montar una web de charlas con gente del mundo de la música. No somos periodistas, ni pretendemos serlo, sólo queremos charlar y aprender.

Yo tuve la suerte de poder hacerlo con él, y la admiración que sentía se duplicó. Me parece un hombre del que merece la pena aprender.

Merecido homenaje, sí señor. Creo que ha sido la única noticia que me he molestado en leer esta mañana en el heraldo.

Te dejo el link por si te apetece leer mi charlita.

Una copa con..., José Antonio Labordeta

Besos

cristal00k dijo...

Pues no lo he seguido muy de cerca, pero me cae bien ese señor. Parece haber cambiado poco, a pesar de los años que lleva en la política. Cosa rara...
Siento que encontrases inhóspita Barna. La verdad que al principio es una ciudad dura, doy fe de ello. Pero poco a poco se te mete en la sangre y ya no puedes pasar sin ella. Es como una droga. A veces la odias pero también sabe ser dulce y acogedora. Sobretodo su gente, que es un poco como ella, les cuesta a los catalanes abrirse, pero una vez lo hacen... es para siempre y con todas las consecuencias. Y después de este panegírico de esta tierra en la que vivo desde ni se sabe... te envío un beso María.
Una exilada del Nordeste.

katanga dijo...

Podría subscribir casi palabra por palabra el comentario de cristal, incluso en lo referente a Labordeta, salvo en q yo nací en Barna. Me apena tb cuando oigo hablar así de mi ciudad pq conozco muchos más casos de gente como el de cristal q como el tuyo y pienso q es una lástima q, por circunstancias, te llevaras esa mala impresión.