miércoles, 2 de enero de 2008

Más sobre bicis viejas...

Me llama Pepito Grillo para preguntarme como se yo si un tio va a ser una bici de carreras o un patinete sin haberme subido antes. Y la verdad es que me quedo sin saber que contestarle. Porque sinceramente no lo se.

Hay quien dice que eso se nota, que cuando conoces a alguien sabes lo que va a dar de si, en la vida, en una posible relación y hasta en la cama. Pero cuando yo escucho esto, me viene a la cabeza el estribillo aquel de "sorpresas te da la vida" y Pepito Grillo me confirma que en el caso de las mujeres es igual, que uno nunca sabe por donde va a escampar.

Pero en realidad, cuando hablo de bicis, patinetes y demás me refiero a lo difícil que resulta, cuando has salido de una relación larga comenzar de nuevo con otra persona y adaptarte a otra forma de ver la vida, a otras costumbres, a otra piel. Es como si después de haber corrido el Tour de Francia de repente te ves en el centro de una pista de hielo con patines nuevos. Y hay que empezar de cero. Y tu, que te sabías de memoria la alineación del Barça, habías cambiado el café por Cola-cao y estabas preparada para hacer el Camino de Santiago, te ves condenada a aprender las reglas de pelota vasca, beber pacharán sin hielo y empezar a entrenar para San Fermín. Y lo peor de todo, sin saber en realidad si esto de los encierros te va a gustar.


Pero afortunadamente, como dice el chiste, si quieres que un aragonés haga algo, dile que no puede. Y los navarros, ni os cuento. Asi que ahí andamos todos, levantándonos una y otra vez después de cada caída y dispuestos de nuevo a echar a andar. Y si en el camino hay que pararse en Ikea o aprender macramé, pues oye, que le se le va a hacer? Porque en el fondo equivocarse no tiene importancia, lo que de verdad importa es tener las ganas y el buen humor de volver a intentarlo otra vez.

Así que sea en bici, patinete o a pie, suerte a todos los que aún tienen (tenemos) fe.

5 comentarios:

Juan de Moarves dijo...

BIENAVENTURADAS LAS VIEJAS BICICLETAS

Bienaventurados los que alguna vez han tocado el cielo con las manos porque hay mucha gente que en toda su vida no llegan a levantar un palmo del suelo. Y con una buena bicicleta se puede rozar el cielo, sin duda, aunque no se permanezca en él para siempre. De hecho, en materia de “ciclismo”, el cielo es casi una utopía. Una gran parte como mucho está en el limbo….y la mayoría en la inopia, aunque estén convencidos de estar en el cielo.

Usar el el ciclismo como símil es muy apropiado, tanto que incluso en ambos existe el dopaje. Pero en todo caso, la bicicleta es una máquina, y cualquiera sabe que el rendimiento de una máquina depende de quien la maneja. Se puede mejorar muchísimo con pequeños ajustes, con un buen mantenimiento y con un entrenamiento intensivo y adecuado. Además, como bien te apunta Nuei en su comentario, la fuerza por sí sola no garantiza el éxito en la prueba. El componente mental es tan importante o más que el físico.

Nada como una acertada puesta a punto, de bicicleta y ciclista, por supuesto. Pero, aunque hay muchos tipos de artefactos en el escaparate, la elección depende del momento y de las circunstancias. El patinete para los niños de chupete, los patines para los chavalines, la de carrera para los que tengan prisa, la de montaña para ejercitar todos los músculos, el tandem para los que pierden el rumbo, ¿las de motor? ¿a pilas? nooo, por favor, son tan impersonales y además no tienen “ni chicha ni limoná” ……. y con el ala delta, ayyyy, las turbulencias pueden hacerte caer en picado,

Quedan las viejas bicicletas, para los que cuando montan en bici quieren olvidar que existe el resto del mundo, para los que valoran el tacto de la piel, el sabor de los besos o el aroma natural de quien está a su lado. Por eso yo digo, bienaventuradas las viejas bicicletas que, como los viejos rockeros, nunca mueren. Como mucho se aparcan en el desván hasta que alguien las rescata. Pedalea en una de ellas y su recuerdo te acompañará de por vida.

Anónimo dijo...

No estoy segura de que aparcar una bici (léase para los nuevos vieja relación) en el desván sea buena idea, sobre todo porque tenemos la tendencia a idealizar lo que dejamos atrás. Nos pasa sobre todo con las relaciones fallidas, en las que no se por qué mecanismo extraño, con el tiempo depuramos los malos ratos y recordamos solo aquello que hizo felices, paseos en bici incluídos, por supuesto, pero también viajes extraños en los que tocamos el cielo no solo pedaleando sino también parados frente a fachadas doradas por el sol de siglos en cualquier lugar absurdo de Castilla.

No es patrimonio de las bicis viejas hacenos olvidar el resto del mundo, descubrirnos el tacto de una piel o el sabor de la persona que tenemos al lado. Al contrario, son precisamente éstas las que a veces impiden, por activa o por pasiva, estando presentes o simplemente vivas en el recuerdo, avanzar y dar una oportunidad a otras que están ahi esperando.

Posiblemente, haya embrollado el tema más de lo que me gustaría, asi que voy a citar a uno de mis oráculos favoritos que dice muy sabiamente que el problema de las antiguas parejas es que "uno tiende a recordar lo bien que nos follaba y no las muchas veces que nos fallaba"

Es bestia, pero suele ser la verdad.

Maria de Mave dijo...

Por cierto, la entrada anterior es mía, pero misterios de la informática, sale sin firmar...

Juan de Moarves dijo...

Estoy seguro de que ese oráculo es una mujer, sólo a vosotras se os ocurriría una frase así. Salúdala de mi parte y la felicitas por un apunte tan brillante. Tanto que, sin citar su origen, ya la he explotado en mi círculo de amistades (que no son de barra de bar) y ha tenido un éxito tremendo, sobre todo entre mujeres.
Ya ves, corporativismo femenino.

Maria de Mave dijo...

Siento desilusionarte, pero me temo que esa frase "tan brillante" a la que te refieres, proviene de un hombre. Y creo que es original. No obstante, le transmitiré tus felicitaciones y sabiendo de quien vienen, seguro que hasta le hace gracia que le cites por ahí.

Ahora bien, me divierte tu seguridad a la hora de afirmar que algo así solo podría salir de la cabeza y la boca de una mujer y me recuerda una anécdota de hace unos días. Una conversación con un hombre, profesional de éxito de poco más de cuarenta años, nos llevó a hablar de la interpretación que Bakunin da en uno de sus libros de las causas de la caída del imperio romano. De repente dijo "Jo, que raro se me hace hablar de esto con una mujer. Pero me encanta". Lo raro, pienso yo, sería que hablara de Bakunin con una papelera.

Y es que aunque a algunas nos parezca mentira, en pleno 2008 todavía quedais hombres empeñados en ponernos a las mujeres en una especie de limbo donde parece que nuestros únicos temas de conversación se limitan a la ropa y al marujeo.

Y yo me pregunto, leyendo comentarios de este tipo ¿que clase de mujeres son las que vosotros conoceis?