domingo, 27 de julio de 2008

MUJERES CULPABLES



Este fin de semana leía en prensa dos entrevistas en profundidad a dos mujeres españolas que han triunfado profesionalmente. Una de ellas es un alto cargo en un banco de inversiones norteamericano, que dirige las delegaciones en Europa y Oriente medio. La otra, la nueva secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal. En ambas entrevistas, los periodistas insistían una y otra vez sobre lo mismo: la vida personal.

Puede que me falle la memoria, pero dudo mucho que en ninguna entrevista jamás se le haya preguntado a Emilio Botín o a Mariano Rajoy como concilian su vida personal y profesional. No creo que a nadie con dos dedos de frente, se le ocurra plantearle a Pepiño Blanco si llega a tiempo de acostar a sus hijos por la noche o si Alberto Ruiz Gallardón va a las reuniones de la APA del colegio de sus niños. No tengo ni la menor idea del tiempo que Jose Manuel Entrecanales dedica a su familia, ni la verdad, tampoco me importa.

Lo que ocurre en la prensa es solo un reflejo del mundo real. Un mundo en el que muchas mujeres con éxito profesional andan arrastrando un sentimiento de culpabilidad atróz porque sus jornadas laborales se alargan día tras día o porque viajan continuamente. Y en casa, hay niños esperando.

Soy hija de padres trabajadores que jamás estaban en casa cuando mi hermano y yo volvíamos del colegio. Que yo recuerde, mis padres nunca fueron a las reuniones con profesores, ni a buscarnos en coche a la salida del colegio así cayeran chuzos de punta y en la función de fin de curso, los que aplaudían eran mis abuelos. Aprendimos solos a abrir solos la lata de foeigras para hacernos el bocadillo, a dejar las botas de nieve sobre un periódico viejo en el suelo de la cocina y que cuando se hacía de noche, había que cerrar las persianas de toda la casa, correr las cortinas y ponerse el pijama.

Gracias a esa "desatención" de madre trabajadora, a tantas noches de irnos a la cama sin que mi padre hubiera vuelto de trabajar todavía, mi hermano y yo pudimos estudiar en la universidad que elegimos, ambos a cientos de kilómetros de casa, hemos viajado por medio mundo y lo más importante, aprendimos desde pequeños a ser autónomos e independientes.

Yo no se si tener a mi madre en cada cada tarde me hubiera hecho diferente. Quizá si. Pero hoy, cuando han pasado los años y soy lo que soy, no puedo menos que agradecerle cada día el ejemplo de haber trabajado duro para sacar adelante su propio negocio, a costa de esfuerzo, de dejar de pasar muchos ratos con nosotros, de ver como otras madres echaban la tarde en la piscina. Y detrás de ella, siempre, mi padre, apoyándose mutuamente en cada nuevo proyecto.

Por eso ahora, cuando leo que compañeros de profesión insisten machaconamente en indagar si esas mujeres profesionales de éxito concilian su trabajo con su familia, me cabreo tanto. Por eso, cuando el ministerio de turno gasta miles de millones en campañas de publicidad para explicar a los españolitos de a pie que tienen que ayudar en casa en vez de gastar ese dinero en guarderías publicas que nos faciliten la vida a las mujeres trabajadoras, se me llevan los demonios.

Y pienso que tengo 37 años y un trabajo complicado y que algún día no muy lejano, tendré hijos. Y entonces, como le ocurrió a mi madre hace 30 años, el ministerio no me solucionará la vida. Porque hay cosas que no han cambiado. Porque a pesar del tiempo transcurrido parece que hay que seguir eligiendo entre carrera y familia, hijos o exito. Y elijas lo que elijas, sentirte siempre culpable.


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4 comentarios:

Lilyth dijo...

Lastimosamente, se trata de una de las tantas caras del machismo, se ha avanzado mucho, pero también es cierto que queda mucho camino por recorrer.
La libertad de elección es importante, que cada mujer y hombre sopese cuanto esta dispuesta/o a dejar atrás a cambio de, sea el ámbito familiar a cambio del laboral o viceversa, pero creo que de alguna manera, en el caso femenino, con este tipo de opiniones se intenta convencer a las que aun no han decidido o se encuentran a la mitad de camino que si son exitosas en sus carreras les espera el nuevo infierno y sus almas no serán salvadas.
Manipulación se llama...

amparito dijo...

Yo en esto ya he ido y he vuelto. Hace años seguro que estaba deacuerdo con vosotras...
Hoy pienso que lo de "lo que importa es es la calidad y no el tiempo" solo es una forma de acallar conciencias de unos padres (hombres y mujeres) que solo ven a sus hijos dormidos...
Algunos niños estan haciendo unas jornadas mas amplias que sus padres entre cole, comedor, extraescolares...
hay que replantearse la sociedad que queremos. No con más "aparcaniños" sino con más tiempo para disfrutar de ellos y su crianza (al estilo nordico)Tanto hombres como mujeres. Y ellos tambien salen ganando con el feminismo y descubriendo su ternura al criar niños. Pero tambien pienso que la mamá, en los primeros meses, es insustituible (somos mamiferos, aunque se nos olvide)
Pero bueno, ya os tocará, o no, ahora podemos elegir y eso es lo bueno.
(no espereis demasiado a decidiros)
Besitos

Maria de Mave dijo...

Hola Lilyth, es cierto. Es manipulación para hacernos sentir culpables, pero lo peor creo yo, es que no solo es cuestión de hombres sino que hay muchas mujeres que militan en la misma causa y que intentan convencerte de que una carrera profesional es incompatible con la vida familiar.

Amparito (madre ejemplar, por cierto), ni un extremo ni otro. Ni madres que lo sacrifican todo por los hijos, y digo MADRES, si esos padres que someten a sus hijos a jornadas demanciales en colegios y guarderias y que además, se los llevan de bares cuando ellos salen. Lo que yo pido es que no se nos juzgue de antemano, que al menos, nos dejen intentarlo.

amparito dijo...

Quiza me haya pasado un pelin al lado oscuro...
Claro que hay que hacer mas guarderías y poner mas facilidades... pero eso me parece tan obvio que debería sobrar decirlo a estas alturas...
Y ya vale de sentirnos culpables por todo lo que hacemos. Deberíamos de dejar de entrar al trapo y imaginar una nueva sociedad para la que no nos valen las referencias anteriores (o nos valen solo de base)