lunes, 1 de diciembre de 2008

VAQUEROS Y HOMBRES


Hay quien piensa que hoy en día, cumplidos los 30 y tal y como está el mercado de segunda, tercera, cuarta o quinta mano, encontrar pareja es algo parecido a entrar en una tienda de vaqueros y empezar a probarse. Cuestión de tiempo.

Claro que a pesar de la oferta interminable en patrones, colores, lavados y precios, algunos saben cual es su talla, que hechura les sienta bien y cuanto están dispuestos a gastar y otros no.

La imagen me viene a la cabeza cuando veo en un zapping del corazón a una pseudo famosa, hija de un difunto presentador de los inicios de la televisión pública española que presenta a su nuevo novio con un "Es un amigo especial, el tiempo dirá". Y miro a la chica, posiblemente recauchutada de nuevo y embutida en una mini mini falda en noviembre, sonriendo felíz agarrada al típico maromo de gimnasio diez años menor que ella. Y pienso, no rica, no. No hace falta que te lo diga el tiempo, te lo puedo decir yo. No llegais ni a Navidad. Y ojalá me equivoque porque la chica con treinta y muchos años a cuestas y otros tantos novios fotocopiados en su curriculum ha llegado a caerme bien. No puedo evitarlo. Me inspira la misma ternura que esos gatitos indefensos que malviven en los basureros.

Partiendo de la base de que leches nos las hemos llevado todas, no deja de sorprenderme la facilidad que algunas mujeres tienen para ilusionarse, pero ilusionarse de verdad, con el primer tipo que se cruza en su vida. Como si compraran los vaqueros por correo, sin mirarse el catálogo y encima se quedaran con el primer paquete que trajera el cartero, sin comprobar siquiera si las destinatarias son ellas o la vecina del quinto.

Vale que el amor es en gran medida cuestión de suerte y en otra parte similar, de currárselo cada día. Pero digo yo, y podeis llamarme carca, antigua y lo que os parezca, que antes de cambiar de pantalones cada dos meses podrían al menos mirar los escaparates, darse una vuelta por la tienda y elegirlos un poco, no?





5 comentarios:

Duncan de Gross dijo...

Podrían...pero muchas veces por prisas, o desesperación, te metes en la primera tienda y compras el primer vaquero que ves, porque corres el riesgo de que si te pones a mirar, te quitan los que tú ya previamente habías visto, y que posiblemente, te interesaban... Pues eso, así, más o menos, es el mismo simil para los hombres...

katanga dijo...

No sé exactamente a quién te refieres, pero el otro día, tb haciendo zapping, pensé eso mismo de Terelu. Claro q, no hace falta q sean famosas o pseudofamosas. Yo he tenido amigas de ésas q no saben estar sin tejanos. Por más q sea vérselos puestos y sepas q no son de su talla o lo quedan como el culo. Pero ellas erre q erre. Cualquier cosa antes q ir con falda o pantalones de pana. Lo cual, no sólo no es malo, sino q es necesario.

cuandomequieras dijo...

Supongo que todos hemos elegido alguna vez un vaquero que nos sentaba fatal... a veces, mejor que pantalones, lo que tendríamos que comprarnos son gafas, pero eso sí, muy bien graduadas.
Pero eso también es vivir...

Maria de Mave dijo...

Hola Duncan! Para los hombres es igual? Pues mira, no lo había pensado...

La mía era Lara Dibildos, Katanga, pero casi que da lo mismo. Y si, es cierto, no solo son famosas, sino cualquiera de nosotras en realidad. A verrrrrrrrrrrrrr, que yo soy la primera que alguna vez he intentado meterme en unos vaqueros que se veía a la legua que no eran para mí, pero lo de estas chicas es obsesión.

Tu lo has dicho, cuandomequieras. Vivir es equivocarse.

besos a todos.

Lilyth dijo...

Que comparación tan buena, yo sigo buscando el motivo, la razón por la que existen personas con tendencias hacia este comportamiento... pero nada, sigo sin respuestas, tal vez una mañana después de un sueño reparador pueda recuperar la respuesta desde las penumbras jajajaja