miércoles, 21 de mayo de 2008

CIERTO, ROCKETON

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Por una vez, y sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con Rocketón cuando dice “Sinceramente creo que, a una altura de la vida, querer a quien no te conviene es síntoma de patología mental. Yo tengo claro que no estaré con alguien que me exija pensar sobre nuestra relación continuamente, sobre si yo quiero más o es ella quien lo hace...” Y es que a ciertas edades, andar haciendo el tonto detrás de quien no nos corresponde o pasándolo mal con alguien que no alcanza el mismo grado de compromiso, no es más que un ejercicio de masoquismo absurdo.

Ojo, no hablo de esos amores platónicos o imposibles que viven en el mundo intangible de los deseos, sino de la persona que comparte la vida contigo. Porque si bien es cierto que las relaciones de pareja son francamente difíciles aunque uno ponga todo de su parte, también lo es que hay parejas en las que ya a simple vista se percibe que uno de los dos no está jugando limpio. Y las trampas, a estas alturas, ni en el dominó.

Tan complicado es ser honesto desde el principio con la persona que tienes delante? Tan difícil es plantear claramente lo que cada uno espera del otro? Hablamos de egoísmo sentimental? O simplemente de sentar las bases de una relación madura y honesta?

Perder el tiempo o hacérselo perder a alguien que en realidad no te interesa no es justo para nadie. El hilo de la madeja se enreda cada vez más y cortar el nudo, cuanto más grande es más doloroso. Rocketón tiene razón “El mal de amores mola pal blues y pal country pero si puede ser que lo cante otro...”.

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1 comentario:

amparito dijo...

No sé lo q opinará rocketon pero puestas asi, en tu post, sus palabras parace q dicen otra cosa.
Hace tiempo q aprendí a no juzgar a otros ( aunqe a veces lo olvido)
Para mi en el amor solo hay una forma honrada de actuar y esa es amar "sin esperar a q te traigan flores" sino cultivando tu propio jardin. Y, como ya dije, por supuesto sin hacer sacrificios ni intentar vivir de rentas de amor entregado en el pasado...
Siempre nos quedará la sabiduria popular: hay razones del corazón q la razon no entiende
Besos, todos los posibles